- Detalles
- Opinión
- Mario Casalla
Hace algunos años mi amigo y director de la revista Claves, Pedro González, me invitó a escribir una nota sobre Arturo Jauretche para el número cien de esa publicación.
Por Mario Casalla
Mi alegría fue doble: porque una revista cultural había alcanzado esa cifra inusual entre nosotros y porque sobre Salta había tenido yo oportunidad de hablar con don Arturo, aquí en Buenos Aires, una calurosa tarde del verano de 1974.
- Detalles
- Opinión
- Mario Casalla
En momentos como este, exactamente a catorce días de un ballotage presidencial, es oportuno recordar cierto inicio de la famosa “grieta” que una gran mayoría del pueblo argentino desea clausurar.
Por Mario Casalla (*)
Y enfrente de este deseo hay otro también claramente perfilado. El de profundizarla más aún con la esperanza de acabar directamente con el adversario, aún a sabiendas de lo que ello significaría para el país. De un lado se llama a la unidad nacional, del otro a la topadora o a “terminar de ponerle la tapa al cajón del kichnerismo”, como desembozadamente dijo el candidato Milei y su nuevo padrino Mauricio Macri.
- Detalles
- Opinión
- Mario Casalla
En estos días, mi amigo salteño César Álvarez me mandó un muy interesante archivo fílmico sobre la heroica construcción del “Ramal C14”, lo cual me incitó a volver ahora sobre su historia grande, esa que se esconde detrás del aséptico nombre técnico.
Por Mario Casalla
- Detalles
- Opinión
- Mario Casalla
Si la Galería de Celebridades Argentinas -ideada por Bartolomé Mitre en 1857- puede ser vista como el primer imaginario político porteño, la primera respuesta nacional intelectualmente contundente será esta obra de Alberdi, Grandes y pequeños hombres del Plata.
Escrita en el exilio y publicada póstumamente en París (1912) constituye un texto de imprescindible lectura, no sólo para revisar el pasado argentino sino también para comprender nuestro presente.
- Detalles
- Opinión
- Mario Casalla
Escribimos sus nombres desde muy chiquitos, con la lengua en la punta entre los dientes. La señorita en la escuela primaria los dictada despacito y a cada uno de ellos les seguía una sentencia -breve y reverencial- que se adosaba con pretensión de eternidad: “el Padre de la Patria”; “el más grande hombre civil”; “el orador de la Constitución”, el “padre del Aula”, etc.
Por Mario Casalla
- Detalles
- Opinión
- Mario Casalla
Fue un el 28 de octubre de 1955. Ese día, por decreto del gobierno de facto (asumido el 16 de septiembre y autodenominado Revolución Libertadora), se creaba una “Junta Consultiva Nacional”.
Por Mario Casalla (*)
Pronto se cumplirán 68 años. Era un organismo asesor del entonces presidente (general Eduardo Lonardi) y fue puesta bajo la conducción directa del vice, almirante Isaac Francisco Rojas.
- Detalles
- Opinión
- Mario Casalla
Los pocos presentes cuentan que –en ese delirio lúcido que da el final- sus últimas palabras fueron: “Yo no debo morir en la cama sino montado a caballo, tráiganlo que voy a montarlo”.
Por Mario Casalla (*)
- Detalles
- Opinión
- Mario Casalla
Por cierto, no había entonces democracia en la Argentina, acaso por eso mismo la recuerdo en este año en que se cumplen 40 años de su recuperación. La crónica periodística de la época empezaba con un ardid informativo muy propio de entonces: “En una conocida confitería de Tres Cerritos…” y seguramente no sólo para evitar publicidad gratis al local del recordado “Boliyón”.
Por Mario Casalla
- Detalles
- Opinión
- Mario Casalla
Con perdón de la memoria de sus autores, pero el decreto del año 1941 estableciendo el 2 de septiembre de cada año como “Día de la Industria”, fue una barbaridad histórica.
Por Mario Casalla
Gobernaba por entonces el vicepresidente a cargo del PEN (el catamarqueño Ramón S. Castillo), dada la enfermedad que aquejaba al presidente Ricardo M. Ortiz y el mencionado decreto recordaba una (supuesta) primera exportación hecha desde el puerto de Buenos Aires en 1587. Claro que olvidaba un pequeño detalle: aquello no fue una legítima exportación de productos fabricados en el país, sino un contrabando liso y llano. Los hechos –perfectamente documentados- fueron estos.
- Detalles
- Opinión
- Mario Casalla
Hasta el año 1983 no tuvimos ningún documento de técnica económica que justificara la actitud de Perón ante el FMI. Siempre se lo atribuyó a causas políticas y geopolíticas y por supuesto que éstas fueron decisivas en aquél mundo sobreviviente de la Segunda Guerra Mundial.
Por Mario Casalla