Antonio Marocco
Caminar por nuestra ciudad esta semana tuvo un sabor especial, marcado por los 444 años de aquel 16 de abril de 1582 en que el Lic. Hernando de Lerma fundara "San Felipe y Santiago de Lerma en el Valle de Salta".
Como periodista de oficio y apasionado de nuestra historia, entiendo que recordar este hito no es un simple ejercicio escolar, sino un acto de reencuentro con nuestra razón estratégica original: Salta nació para ser un enclave de la producción, el comercio y la integración regional en una vastísima geografía. Su misión sigue vigente.
Esa identidad nos recuerda que aquí están atados nuestros arraigos y principios. El pasado nos dicta que somos un pueblo que tiende puentes hacia el encuentro, y esa es la brújula que debemos sostener frente a los desafíos del presente. Cuando comprendemos la historia, comprendemos por qué las ciudades no renuncian a sus propósitos.
Ese mismo imperativo de integración nos llevó esta semana a San Miguel de Tucumán para participar en un nuevo encuentro del Parlamento del Norte Grande. Allí, vicegobernadores y legisladores de las diez provincias del NOA y NEA recibimos a los representantes de las Uniones Industriales del Norte Grande y de la Federación Económica de Tucumán, quienes nos presentaron un panorama que quita el sueño. El diagnóstico fue contundente: el entramado productivo regional está en situación de supervivencia por la caída estrepitosa de la actividad económica, el consumo y la pérdida de empleo privado.
Las palabras de Jorge Rocchia Ferro, de UNINOR, fueron un grito de alerta ante la indiferencia del Gobierno Nacional: “Estamos luchando para sobrevivir y mantener la mano de obra, pero hoy no existimos para la Nación”. Frente a este centralismo que ignora que sin industria no hay región ni desarrollo posible, plantearon que el Parlanorte sea el vínculo de una Ley de Emergencia Industrial y la expresión de la solicitud de reactivación de la obra pública vial para evitar el aislamiento de nuestra producción.
En medio de esta crisis, la política tiene el deber ético de recuperar la confianza ciudadana. Por eso, celebramos que el Senado otorgara sanción definitiva a las modificaciones de la Ley de Partidos Políticos. Como señaló el senador Soto, miembro informante, esta reforma es una adecuación de una norma que tiene más de 40 años y no se condice con la realidad constitucional actual. Se trata de garantizar más transparencia prohibiendo la doble afiliación y evitando la venta de sellos partidarios. Es un esfuerzo por mejorar la representación en tiempos donde ciertos sectores del poder intentan instalar el escepticismo sobre la efectividad de la democracia.
Hoy reaparece un hecho que debe preocuparnos en los jóvenes. La violencia en los lugares de estudio no es solo un problema de educadores, hasta el cansancio repetirlo, es de toda la comunidad educativa: autoridades, docentes y familia, todos juntos. La contención no es fácil, pero tratarla es una obligación.
Columna emirida por FM Aries

Mario Casalla
Franco Hessling Herrera
Antonio Marocco