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En diálogo con Punto Uno, Agustín Rossi analizó la situación política, económica y social del país, con críticas al gobierno de Milei y un llamado a reorganizar la oposición.

¿Cómo evalúa la situación actual del país?
-Es una realidad que nos golpea todos los días. Es un gobierno que genera endeudamiento, destruye la industria nacional y está provocando un aumento del desempleo.

Se menciona también el impacto en organismos del Estado. ¿Qué lectura hace?
-Hoy incluso hay paros en áreas como el Servicio Meteorológico Nacional por el desmantelamiento que se está llevando adelante.

¿Cómo se puede revertir este escenario?
La gran oportunidad está en el recambio de gobierno, en las elecciones del año que viene, y en tomar conciencia de que estos problemas son producto de las políticas actuales.

¿A qué atribuye los efectos económicos y sociales?
-No son problemas individuales, afectan a trabajadores, empresas y economías regionales. Es un impacto general de la política económica.

Usted menciona el caso del Servicio Meteorológico. ¿Qué ocurrió allí?
-Yo participé de su profesionalización. En 2007 se entendió que no era una actividad militar y se lo pasó al ámbito civil dentro del Ministerio de Defensa. Se fortaleció el servicio.

¿Qué cambió desde entonces?
-Se había logrado un nivel de prestigio importante, incluso con autoridades reconocidas internacionalmente. Hoy se está desmantelando un servicio clave.

¿Qué consecuencias puede tener ese desmantelamiento?
-Puede afectar la seguridad de los vuelos, las alertas tempranas y la planificación de actividades productivas, especialmente en el agro.

También se han planteado preocupaciones sobre hechos de violencia en escuelas. ¿Qué opinión tiene?
El gobierno facilita un clima de violencia social. Desde el discurso del presidente hacia abajo hay una escalada de agresividad.

¿A qué se refiere concretamente?
-A la violencia verbal permanente del presidente y a un clima social que no ayuda a la convivencia. Eso termina impactando en distintos ámbitos, incluso en las escuelas.

Se habla además de casos judiciales que involucran a funcionarios. ¿Qué observa allí?
Hay situaciones graves que deberían investigarse, pero lo importante es que no se naturalice el nivel de irregularidades.

En el plano legislativo, ¿qué espera para el Congreso?
Hay un bloque oficialista fuerte y un bloque opositor importante, pero también bloques intermedios que hoy le permiten al Gobierno aprobar leyes.

¿Eso puede cambiar?
-Si se deteriora la imagen del Gobierno, esos bloques van a empezar a tomar distancia y el escenario legislativo puede modificarse.

¿Cómo ve el rol del PRO y de otros sectores políticos?
-Prefiero mirar más a los bloques provinciales. En muchos casos las posiciones dependen de la relación con los gobernadores y del contexto político.

Usted habló de que el peronismo debe ‘volver a enamorar’. ¿Qué significa?
El peronismo hoy es un cuerpo sin alma. Tiene dirigentes, tiene historia, pero le falta volver a conectar con los sueños de la gente.

¿Cómo se logra eso?
-Convirtiéndolo en el vehículo de los sueños de los argentinos: trabajo digno, industria nacional, educación pública y movilidad social.

¿Cuál es el primer paso?
Construir un frente amplio, con ideas claras, antes que discutir nombres.

¿Qué está en juego en las próximas elecciones?
No solo el Estado, sino el modelo de sociedad. Una sociedad con cultura aspiracional o una sociedad más desigual.

¿Qué entiende por cultura aspiracional?
La posibilidad de que cada generación viva mejor que la anterior, con trabajo, educación y progreso.

¿Cómo define el ascenso social?
No es el crédito ni la especulación financiera. Es tener un trabajo digno, vacaciones posibles y estabilidad.

¿Qué mensaje final deja?
No podemos aceptar un modelo de subsistencia. Los argentinos merecen vivir mejor, no sobrevivir.