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En el paraje El Obraje, la comunidad wichí ya cuenta con un edificio para la Escuela N° 4825. Durante años, los chicos estudiaron en espacios prestados y adaptados. La inauguración marca el cierre de una larga espera para alumnos, docentes y familias.

Ir a estudiar fue por mucho tiempo hacerlo en lugares que no habían sido pensados para una escuela. El nivel primario funcionó dentro del centro de salud del paraje y los más chicos del nivel inicial llegaron a tener clases en una vivienda particular. Más adelante, una galería del mismo puesto sanitario se convirtió en aula. Ahora esa realidad quedó atrás.
La institución, creada en 2011, esperó 15 años para contar con un espacio construido específicamente para que los chicos de la comunidad wichí puedan estudiar.
La inauguración se realizó ayer y reunió a estudiantes, docentes, familias y referentes de la comunidad. También estuvieron presentes autoridades provinciales y municipales, entre ellas el gobernador Gustavo Sáenz, la ministra de Educación y Cultura, Cristina Fiore, el intendente de Salvador Mazza, Gustavo Subelza, y el vicegobernador Antonio Marocco.
Pero el centro de la jornada estuvo en la escuela y en lo que significa para quienes durante años tuvieron que sostener las clases en condiciones que estaban lejos de ser las ideales.
La directora Silvia Tapia recordó durante el acto cómo se desarrollaba la actividad escolar antes de que terminara la obra. Los alumnos de primaria concurrían a dependencias del centro de salud, mientras que el nivel inicial pasó por distintos espacios hasta terminar funcionando en una galería adaptada.
No era solamente una cuestión de paredes. La falta de un edificio propio condicionaba la vida cotidiana de la institución: los lugares debían adaptarse para recibir a los estudiantes y las actividades escolares tenían que convivir con espacios destinados a otras funciones.
“Es un orgullo ver que esta escuela, el corazón de esta comunidad, tiene su edificio”, expresó Tapia durante la inauguración.
La frase resumió el lugar que ocupa la institución dentro de El Obraje. La escuela no es solamente el sitio al que los chicos concurren durante algunas horas del día. Es también uno de los espacios de encuentro de la comunidad y un punto de referencia para las familias.
La construcción del edificio había comenzado en 2023, pero quedó paralizada posteriormente con el cambio de Gobierno nacional. Durante ese período, la escuela volvió a quedar atrapada en una espera que para la comunidad ya llevaba más de una década. La Provincia decidió continuar con los trabajos y completar la obra.
Durante el acto, Sáenz señaló que la finalización de la escuela había sido incorporada entre las prioridades de su gestión y destacó el tiempo que tuvo que esperar la comunidad para contar con un espacio propio.
El intendente de Salvador Mazza, Gustavo Subelza, también hizo referencia a la interrupción de los trabajos y al posterior avance de la obra. En su discurso, planteó que la inauguración representa una oportunidad para los chicos de la zona.
La ministra Fiore, por su parte, puso el foco en el acceso a la educación y en la necesidad de que las condiciones edilicias no dependan del lugar donde vive cada estudiante.
Los discursos ocuparon buena parte del acto, pero para las familias de El Obraje el dato más concreto estaba unos metros más allá: la escuela que durante años fue una promesa finalmente estaba terminada.