
En una entrevista en Punto Uno Streaming, Facundo Pascutto, referente del proyecto 100 Asís, explicó las claves del mensaje económico, social y ambiental impulsado por el papa Francisco: una economía “con rostro humano”, basada en la articulación comunitaria, el valor del conocimiento y la idea de “iniciar procesos” para transformar prácticas y estructuras. También dejó una mirada sobre la continuidad del enfoque con el papa León.
En el corazón del mensaje de Francisco hay una afirmación tan ética como política: “no es una posibilidad resignarse ante una economía que mata, que hay otra posibilidad”. Desde esa premisa se organiza la propuesta que impulsa 100 Asís, la red nacida tras el llamado del Papa a los jóvenes en 2019 para repensar la economía y orientar el conocimiento hacia el bien común.
Una economía “con rostro humano”
Pascutto definió el horizonte como una economía “con rostro humano”, una economía que “no descarte” y “no cosifique”. Subrayó que el planteo no es solo una consigna general, sino una invitación a ordenar prioridades: redistribución, trabajo, vínculos sociales y cuidado ambiental. En ese marco, advirtió que transformar la economía no puede limitarse a la macroeconomía: “transformar la economía no es solamente regular el sistema financiero”.
Método: mesas de diálogo y buenas prácticas
En lo metodológico, explicó que 100 Asís trabaja generando “mesas de diálogo” entre comunidad, empresarios y estudiantes, con la idea de articular actores y empujar procesos locales. Para Pascutto, la transformación también se juega en la vida cotidiana de las organizaciones: las “buenas prácticas” son parte del cambio. Mencionó, por ejemplo, el “diálogo entre el empleador y el empleado” y la toma de decisiones en ámbitos donde “los empleados formen parte”, como formas de construir una economía más justa desde lo micro.
“Iniciar procesos” y no vivir corriendo atrás de lo urgente
Entre las ideas que destacó como centrales está la de “iniciar procesos” y “no ocupar espacios”. Pascutto sostuvo que el cambio real exige sostener políticas y acciones con perspectiva de mediano plazo, incluso sabiendo que “probablemente no podamos ver los resultados”. También cuestionó una lógica de época marcada por la inmediatez, donde “todo tiene que ser ya, ahora” y si algo “no funciona en dos meses” se descarta. Frente a eso, propuso volver a una mirada comunitaria: “crecer no para arriba, sino hacia los costados”.
Ambiente y “casa común”: desarrollo sin sacrificar lo esencial
Pascutto vinculó el mensaje económico con el cuidado ambiental y habló del “cuidado de la casa común” como parte inseparable del desarrollo. Planteó que las crisis económicas suelen empujar decisiones de corto plazo y advirtió sobre el riesgo de aceptar inversiones o empleo inmediato “a costa del medio ambiente”. En ese punto, señaló la necesidad de discutir tensiones estructurales sin reducir la política a respuestas apuradas.
Conocimiento y universidad: condición para un proyecto de país
Otro eje fue el rol de la universidad y la formación. Pascutto afirmó que “no se puede pensar un proyecto de nación sin un proyecto educativo” y lo sintetizó así: “sin universidad y sin conocimiento no hay nación”. Para él, la matriz educativa y la matriz económica deben estar “hermanadas”, y la planificación productiva necesita apoyarse en conocimiento, innovación y formación.
Un párrafo sobre el papa León
Sobre la transición en el Vaticano, Pascutto interpretó que Francisco impulsó una etapa disruptiva —“mover el avispero”— y planteó que ahora el desafío es consolidar ese movimiento. Expresó expectativa de continuidad con el papa León y sostuvo que lo central es que “la esencia de las grandes transformaciones de Francisco se mantenga”, mientras se institucionalizan las líneas abiertas por el pontificado anterior.
