
El analista Ramón Prades en diálogo con Punto Uno advirtió sobre las graves consecuencias de que Argentina abandone su neutralidad en el conflicto de Medio Oriente y detalló su tesis sobre la nueva doctrina de Estados Unidos, que ha pasado de ser un gendarme de valores a un "dueño de los recursos”.
En una entrevista lanzó una advertencia crítica sobre las intenciones del gobierno argentino de participar activamente en conflictos bélicos globales. Prades calificó de "energúmenos" a quienes promueven expediciones militares, señalando la absoluta falta de infraestructura y tecnología de las fuerzas locales para tales escenarios. Respecto a un posible despliegue naval, fue contundente: "Sería lastimoso ver a un barco argentino siendo arrastrado como si fuera un Renault 9 por la ruta 3 con una cuerda", enfatizando que "la Argentina no tiene hoy ni cerca la capacidad de llegar" a la zona de conflicto.
Prades explicó que involucrarse de forma directa tendría repercusiones inmediatas en la seguridad interna, citando informes de inteligencias europeas sobre la presencia de "lobos sueltos que podrían ser activados para atentados" en el marco de una guerra simétrica. El experto criticó la decisión del actual gobierno de retirar la participación argentina en misiones de paz como la del Líbano (FINUL), asegurando que esa medida dejó al país "ciego" ante información estratégica directa: "La Argentina sabría qué pasa de forma directa en el Líbano... si no se hubiera retirado a los coroneles y al capitán del ejército que estaban apostados allá".
Los riesgos de una participación "lastimosa"
En una entrevista realizada por el periodista Francisco Laiseca destacó la preocupación radica en que Argentina vulnera su propia seguridad al romper una tradición de neutralidad sin tener el respaldo logístico necesario. El analista insistió en que el país no puede jugar con la idea de una expedición militar cuando carece de doctrina y pertrechos adecuados. "Uno no va a poner las narices y ver qué pasa en un lugar donde vuelan misiles y bombas", advirtió, subrayando que las consecuencias de un error de este tipo se pagarían en suelo patrio. Además, recordó que el país ya fue blanco de ataques terroristas en el pasado, por lo que subestimar la amenaza de los "lobos sueltos" es un riesgo que la sociedad no debería correr: "¿Queremos volver a pasar por una situación así en una guerra que no nos compete?".
El fin del gendarme
Sobre el nuevo orden mundial, Prades sostiene la tesis de que Estados Unidos ha dinamitado el edificio de valores que construyó tras la Segunda Guerra Mundial. Según el analista, la potencia del norte ha dejado de actuar como un "estado-sistema" que buscaba exportar la democracia liberal para centrarse exclusivamente en el control de puntos estratégicos globales. En palabras del experto, el país norteamericano "se convirtió en el dueño de las puertas", enfocándose en estrangular los suministros de competidores como China mediante el control de los estrechos de Ormuz o Malaca.
Esta transformación marca el paso de una potencia integradora a una que actúa por pragmatismo económico y rapiña. Prades comparó este comportamiento con una fase de decadencia imperial donde ya no importa la ideología del aliado, sino el acceso al petróleo o al oro. "Ya no es el gendarme de los valores sino el pirata que necesita abastecerse", concluyó el analista, alertando que este desorden global y el abandono de las reglas internacionales por parte de las potencias solo fomentan el terrorismo, la inflación y la miseria a escala planetaria.
