Punto Uno
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Por Natalia Aguiar
A sólo cinco días del plazo previsto para que los partidos políticos inscriban el listado de los precandidatos para las PASO se septiembre, la tensión invade las reuniones y las internas no cesará hasta las 23.59 del sábado 24 de julio.

La maquinaria electoral no sólo se tensa por los nombres y figuras que se registrarán en las listas sino que además, pone sobre la mesa quien maneja la lapicera, quien detenta el verdadero poder de mando. En el oficialismo Alberto Fernández y Cristina Kirchner se disputan nombres en ciudad como en Provincia de Buenos Aires, y la lapicera la sostiene “Ella”.
El presidente pretende nuevos nombres y figuras en las listas e intenta evitar que ministros las integren, ya que en el seno del Gobierno también se discute un relanzamiento de gestión con cambios en el Gabinete nacional.

Ya trascendieron dos nombres fuertes desde el costado de Alberto que encabezarían las listas, el legislador porteño Leandro Santoro en la ciudad de Buenos Aires, y Victoria Tolosa Paz, presidenta del Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales, en la provincia de Buenos Aires. Ambos jóvenes dirigentes que prometen. Alberto quiere a Tolosa Paz en territorio bonaerense porque toma a estas elecciones como plebiscito de su gestión. Es que, pese al desgaste extremo, malas decisiones, errores en comunicación, mala administración de vacunas contra el Covid y una vulnerable situación económica y financiera, logró mantener un nivel de apoyo unos veinte puntos más bajos del 48% con el que inició su presidencia, pero un nivel considerable al fin.

Lo que más tensó el hilo entre Cristina y Alberto fue la impronta del kirchnerismo duro de intentar colocar al Jefe de Gabinete, Santiago Cafiero, pero el presidente impuso a Tolosa Paz. No quiere perder a un fiel soldado en esta instancia electoral cuando aún quedan temas arduos por resolver como la vacunación a la población argentina. Otro hombre de extrema confianza que rescató Alberto fue Gabriel Katopodis, ministro de Obras Públicas, que aseguró que espera que Juntos por el Cambio "haga un aporte ante este difícil contexto" porque en un año y medio de pandemia se dedicaron a sembrar el odio y mucho enojo".

Alberto Fernández apuesta al fortalecimiento del Frente de Todos en estas elecciones, con el objetivo de lograr cumplir con la gente, la que le dio su apoyo y la que no, mientras Cristina, fiel a su estilo apuesta a ser más tajante y sanguinaria, o pasional, deslizan cercanos al mandatario. Ambos referentes aspiran al 2023, claro está, pero a Alberto aún le queda largo trecho de su gestión y deberá dar explicaciones de los errores y traspiés. Pese a todo ello, apuesta a la unidad mientras en la oposición se disputan liderazgos.

Con la ruptura del hermetismo que se gestó estos últimos días, ahora las miradas están sobre las principales candidaturas que Alberto y Cristina, deberán resolver antes del sábado próximo.


“Frente de Todos”

El objetivo es que los primeros de las listas representen a la coalición de Gobierno aunque nadie dentro del oficialismo descarta operaciones o sorpresivas decisiones que hagan tambalear no sólo a los propios, sino a la oposición.

Claro que la tensión de un típico cierre de lista se respira en el aire, pero Alberto Fernández pretende la unidad. En tanto, Cristina Kirchner, más relajada tras el reclamo de nulidad por el supuesto Pacto con Irán vinculado al atentado de la Mutual Judía, AMIA, regresó de El calafate y ya se instaló en Buenos Aires para definir lapicera e mano ante un mapa nacional. Es que no sólo se centrará en territorios bonaerense y porteño, sino en provincias como Chubut donde se renuevan tres bancas del Senado.

Desde el kirchnerismo duro aseguran que la campaña se centrará en una especie de relanzamiento del Gobierno con la vacunación de los argentinos como bandera. Liderarán la travesía Alberto Fernández, Cristina Kirchner, Axel Kicillof y Sergio Massa. Harán hincapié en los objetivos cumplidos como congelamiento de tarifas, la supuesta recuperación económica, la ley de aborto legal, seguro y gratuito, el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, el Impuesto a las Ganancias, y tratarán de pintar un arcoíris en el cielo argentino. Será un desecho de creatividad e ilusiones ópticas.

El objetivo será que cada uno de los referentes se ponga al hombro su terruño y al finalizar la campaña se centrarán en destacar la unidad. Claro que las desgracias de Argentina serán responsabilidad de Mauricio Macri y compañía.


Candidatos puestos

Aquellas orejas cercanas al armado de lista habrían escuchado que entre los nombres seguro estará el de intendentes de la Cámpora, algún funcionario nacional, y uno que otro que mida bien y sea un imán para los votos. Entre esos nombres, el del intendente de Lomas de Zamora, Martín Insaurralde, resuena fuerte porque es socio político de Máximo Kirchner y logra dialogar con Cristina y con Alberto mano a mano. Sin embargo, ahora asoman en las conversaciones otros jefes comunales como Mariano Cascallares, intendente de Almirante Brown, Leonardo Nardini, intendente de Malvinas Argentinas, y Ariel Sujarchuk , de Escobar. Por otro lado, mientras Kicillof no quiere desgastar sus funcionarios en esta campaña legislativa, un hombre de su riñón, el viceministro de Salud, Nicolás Kreplax, camporista con sello propio, también resuena en la danza de nombres.

Alberto marcó la cancha en la ciudad y ahora se discute que mujer será la compañera de fórmula de Santoro. La asesora presidencial Cecilia Nicolini es una de ellas, pero no habría aval del PJ porteño, que insiste en candidatos peronistas y referentes de los sindicatos. Hay rispideces y lecturas disímiles en el Partido Justicialista. Gisella Marziotta es otro nombre y apellido que suena con fuerzas para las listas oficialistas, habrá que ver si no hay más sorpresas. Carlos Heller es hombre de La Cámpora y aspira a renovar su banca de diputado nacional mientras defiende la dictadura cubana con el slogan del Frente para Todos: “Patria o Muerte”. Todo puede suceder en los armados de listas. Incluso la lapicera se puede quedar sin tinta y se cambia de lapicera.


Mientras tanto, en la oposición…

Mauricio Macri está varado en Suiza, sin poder regresar a Argentina para el armado de listas y quizás consciente de la pérdida de poder entre los suyos. Por otro lado, su primo, el intendente de Vicente López, Jorge Macri, alzó la voz y tras declinar su candidatura en la provincia de Buenos Aires, arremetió: “La división de nuestro espacio es funcional al kirchnerismo”. Es que Jorge Macri pretende evitar una fractura, y solicitó a los referentes de Juntos por el Cambio, que eviten una interna en las PASO del 12 de Septiembre entre Diego Santilli, candidato de Horacio Rodriguez Larreta y el neurocientífico, Facundo Manes, hombre que impulsa el histórico radical “Coti” Nosiglia, desde las sombras. Manes suele aparecer con Martín Lousteau, aunque el estratega detrás de Manes, no es otro que “el Coti”.

“La gente nos va a echar en cara si esta interna genera una división que no nos permita ganarle al kirchnerismo”, remarcó Jorge Macri en una entrevista a LN.

Parece que Macri, Jorge, se dio cuenta de que Cristina es del lema: “Divide, y reinarás”. Para el intendente de Vicente López, lo importante es no dividir el espacio, convencido de que necesitan “una lista de unidad, porque competir supone un gran riesgo de división en la provincia. Me parece que no debemos asumir ese riesgo”, deslizó.

Así las cosas, el armado de listas no da respiro a los estrategas de cada espacio político, y se ponen en jaque no sólo los nombres de los candidatos sino el poder, el poder que detentan los referentes de cada sector, las lealtades y traiciones.

A los ciudadanos, el poder de su voto.