05 16 aguiarNatalia Aguiar

Javier Milei no juega a los palitos chinos a pedido de Donald Trump, así que hará lo que sea necesario para seguir alineado con la Casa Blanca. Quizás a escondidas pueda comer unas empanaditas chinas pero no dejará que los intereses del gigante asiático avance en suelo gaucho.

De hecho, Santiago Caputo estuvo en Washington invitado por la administración Trump y con una manda específica de Milei, ratificar que Argentina está alineada con la agenda geopolítica de los Estados Unidos.

Caputo fue casi vestido de indio apache a transmitir a la Casa Blanca, al Capitolio y al Departamento de Estado que la intención de Milei es fortalecer las relaciones políticas con Donald Trump, en un escenario global atravesado por la ofensiva de China, la disputa por los minerales críticos y la compleja situación en Medio Oriente.

Caputo fue a apaciguar las aguas, ya que los funcionarios norteamericanos están preocupados por la voracidad de China para con los recursos argentinos. El enviado de Milei se reunió con Brian Mast, presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes, y con Michel Jensen, asesor de Seguridad Nacional de Trump para América Latina. Los referentes de la Casa Blanca y el Capitolio recordaron la propuesta del Corolario Trump a la Doctrina Monroe, es decir, la decisión de establecer los acuerdos bilaterales sobre minerales críticos y la iniciativa Escudo de las Américas.

Milei está alineado con Trump para frenar a China y conoce las estrategias norteamericanas para contener la ansiedad de Xi Jinping, así que los argentinos pondrán límites a Beijing.

Por ejemplo, Caputo fue a explicar que Milei está decidido a evitar que China construya un puerto de aguas profundas en la Patagonia, multiplique sus inversiones en minerales críticos y uranio, y avance en proyectos vinculados a comunicaciones y tecnología. O sea que Milei pondrá el bozal legal a las intenciones de China.

La cuestión es tal que los representantes de la Casa Blanca le trasladaron a Caputo la posibilidad de que se clausure la base espacial que China instaló en Neuquén, como uno de los principales deseos que Trump quisiera ver hecho realidad. Para Trump, la Agencia Nacional de Seguridad sería un centro de espionaje a los Estados Unidos. Caputo, acorralado, recibió el mensaje, pero advirtió que existe un contrato bilateral vigente y que dejarlo sin efecto acarrearía problemas diplomáticos y costos económicos para Argentina. Habrá que ver si Trump soporta estas explicaciones o exige más y más.

Santiago Caputo se colgó la escarapela frente al corazón en su saco gris oscuro y defendió la legislación argentina que facilita a empresas norteamericanas desembarcar en Argentina. Ellos sacaron a relucir la bandera y resaltaron que estas normativas se complementan con una decisión de Trump que combina casi 1.700 millones de dólares de financiación privada con un préstamo de 10.000 millones de dólares que aportará el Banco de Exportación e Importación de Estados Unidos (EXIM Bank). “Esto se hace para garantizar que las empresas y los trabajadores estadounidenses nunca se vean perjudicados por ninguna escasez”, sostuvo Trump en el Salón Oval cuando firmó la creación del Project Vault, lanzado a principios de febrero.

Es que Argentina podría abastecer a Estados Unidos de minerales críticos destinados a la fabricación de insumos civiles y militares, y parece que ya se acordó este entuerto de manera continua para evitar que el gigante norteamericano se quede sin suministros esenciales para su productividad industrial.

Caputo viajó al norte para recordar, reforzar y convalidad la idea de Milie: solidificar las relaciones con Estados Unidos. Casi como dispuesto a entregarlo todo, con tal de saberse avalado por Trump.

Milei quiere la reelección 2027 y necesita a Donald para estos fines. A punto tal, que el asesor presidencial habló de “vinculación sistémica” entre Argentina y Estados Unidos para lograr los objetivos financieros y geopolíticos de uno, y las anhelaciones políticas del otro.

Para el Gobierno, la alianza con Trump resulta esencial para el desarrollo de la Economía y lograr la anhelada reelección. Todo depende del país del norte. Estamos entregados en cuerpo y alma. En cualquier momento se declara al inglés el idioma nacional. Una especie de colonización encubierta.

Para Milei este vínculo es de importancia existencial y estructural para Argentina. Sin embargo, Trump y su gente miran con recelo la baja de los índices de imagen de Milei y las causas de corrupción que salpican a los libertarios, sobre todo al Jefe de Gabinete Manuel Adorni, investigado por presunto enriquecimiento ilícito.

Trump quiere erradicar a los Chinos no sólo de Argentina, del mundo, y a Milei le sirve este proyecto para solventar el suyo: la reelección 2027. En el proceso, los argentinos no acceden a las condiciones mínimas para vivir con dignidad. Cuidado Milei, no vaya a ser que los argentinos se conviertan en el dragón chino que con su fuego sagrado eliminen al león libertario.

Milei, bate en mano, ya juega al béisbol en las Ligas Mayores, habrá que ver si logra varias carreras entre las bases.