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Natalia Aguiar

Javier Milei ha prometido y prometido desde su speach de campaña, pero no ha logrado hacer despegar a la economía argentina que aún carretea en pista, sin poder tomar impulso para volar. La situación es compleja ya la gente ya perdió las esperanzas iniciales, ahora pasan factura.

Si bien ha logrado bajar la pobreza en 2025, en los últimos tres meses de ese año, los números quebraron y hubo una contundente alta en datos. Es decir, la pobreza aumentó y eso, además de los datos, se percibe en la calle, en el humor social y la preocupación por la inflación, bajos salarios y la pérdida de poder adquisitivo, léase consumo. No hay consumo.

Claro que el Gobierno se quedará con la lectura de que 2025 la pobreza cerró en baja, pero los especialistas analizan que la pobreza registró su primera suba significativa en seis trimestres. Para algunos serían efectos de una estanflación; otros son más cautos y esperan analizar los primeros tres meses de 2026.

¿Cuáles serían las causales? Una inflación que resiste a bajar, salarios que, desde agosto de 2025, están por debajo de los precios; y un aumento del desempleo y de la precarización laboral. Todo esto en un contexto de crecimiento dispar, en el que el gobierno privilegia a los sectores generadores de dólares por sobre rubros que son generadores de empleo.

La situación es cada vez más compleja, pese al discurso oficial. De hecho, un estudio de ExQuanti puso el foco en el último trimestre del año pasado. Sus técnicos habían proyectado que, al final de ese período, en el que tomaron como base los datos de UTDT de una pobreza de 32,5% en el cuarto trimestre, los pobres en el país habrían llegado a 15,5 millones. En el tercer trimestre, el período anterior, ese número era de 12,8 millones. Finalmente, el salto en la cantidad de pobres, según Indec, fue de 1,2 millones, lo que alcanzaría a 14 millones en el último trimestre del año pasado.

Pero el cuarto trimestre, según ExQuanti en base al número publicado del Indec, marcó finalmente un 29,5%, o sea un alza de casi tres puntos frente al cálculo que había hecho el Ministerio de Capital Humano para el trimestre anterior, el tercero de 2025, que daba un 26,9%. Para ExQuanti, esa suba es la prueba fiel de que se cortó la baja de ese flagelo por los malos resultados económicos. En la UCA, como en otras consultoras, prefieren la cautela y esperar una confirmación, es decir dejar la estacionalidad atrás de los trimestres pares, en el primer trimestre de 2026 para sacar esa conclusión.

Más pobres

“La pobreza ha vuelto a crecer en la Argentina, luego de seis trimestres consecutivos en reducción”, resalta la consultora ExQuanti en su informe publicado en La Nación. Además, detalla: “Durante el cuarto trimestre de 2025 se interrumpió la tendencia a la baja. Entre los últimos dos trimestres de 2025, la cantidad de pobres habría aumentado en 2,7 millones de personas”.

La realidad habla por sí sola, aunque Milei y su equipo económico intentan dibujar y dibujar los números. Intentan matizar con colores pasteles. Pero hay argentinos que no pueden ir al supermercado, y ese golpe de realidad se tiñe de rojo fuego.

El ministro de economía Luis “Toto” Caputo se reunió en estos días con los referentes de los supermercados argentinos y les dijo que la culpable de la crisis es “la guerra”. El titular de la cartera más caliente no dudó en decirles a los referentes de las cadenas Carrefour, Chango Más, Coto, Día, Cencosud (Jumbo, Disco y Vea) y La Anónima, que, sin la guerra, la economía crecería 10 por ciento y pidió aumentos de sueldo por debajo del 2 por ciento. Los empresarios le dijeron que las ventas cayeron 30 por ciento desde que está Milei. Para Caputo, eso es “por las tasas municipales y la competencia informal”.

El diagnóstico general de los empresarios es que el consumo cae porque no hay ingresos. Las tasas complican porque suman al precio final, y la informalidad puede vender más barato, pero los dos sectores, el formal y el informal, tienen caídas en ventas. Es decir, hay un problema de consumo.

“Toto, en los últimos dos años hemos caído un 25 por ciento en venta en unidades, es muy fuerte la caída”, le dijo uno de los empresarios, como publicó Página 12. Pero, el ministro arremetió de nuevo con las tasas y señaló a una serie de intendentes del PJ que cobran tasas en algunos casos superiores al 6 por ciento, y que el gobierno considera altas. No hay peor ciego que el que no quiere ver, dice un viejo refrán. El asunto es que esas tasas se dan en un momento en el que el Estado Nacional ahoga a los municipios sin dejarles posibilidad de financiamiento si es que quieren sostener los servicios y el nivel de asistencia a cada una de sus poblaciones.

Otro de los empresarios insistió en que la ventas cayeron 30 por ciento. “Nunca se vio esto”, insistió. Le mostraron estudios y estadísticas, como el de la consultora Scentia que detalla que las ventas en supermercados cayeron 5,9 por ciento en febrero, mientras que en comercios barriales la caída fue del 3,8. Ambas interanuales, comparadas contra un 2025 que ya había mostrado caídas contra un 2024 que también había perdido contra el 2023. Para los empresarios supermercadistas, la situación es muy seria.

Lo cierto es que el ministro parece leer sólo los números que le interesan al Gobierno y más si se trata de dólares. Caputo les dio ánimo, y expresó: “Miren, lo que yo veo es que vamos a tener una cosecha extraordinaria, vamos a tener una suba muy fuerte en la construcción, por grandes obras públicas. Y eso va a derramar”, explicó. Por camaradería, hubo respeto, pero los empresarios no salieron conforme de esa reunión y ratificaron entre ellos, que el Gobierno está encapsulado en su discurso sin poder ver más allá. Miran y leen lo que les conviene. Dibujen, dibujen que algo quedará… La cuestión es que la gente no come dibujos, y el malestar se trasladó a las calles. El humor popular cambió, la gente pasa necesidades. Ya no basta con el pincel, la gente clama dignidad, salarios dignos, poder consumir y llegar a fin de mes. Ya no se trata de un tema del ciudadano de a pie, la economía desplomada afecta a los grandes sectores de la economía argentina.