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El Viaducto El Panteón, ubicado en la Ruta Nacional 51 y parte del recorrido del Tren a las Nubes, es una de las obras más imponentes de la ingeniería ferroviaria en Salta. Con 115 metros de largo y 32 de alto, se distingue tanto por su majestuosidad como por la memoria de los obreros que perdieron la vida en un accidente durante su construcción en 1929.

El Viaducto El Panteón se encuentra en el kilómetro 1190,3 del ramal C-14, en plena quebrada del río Toro. Forma parte de un tramo particularmente complejo del trazado ferroviario, donde los ingenieros debieron desplegar toda su creatividad para mantener la altura ganada en El Alisal. Allí, la vía se abre paso entre montañas mediante zigzags, túneles y puentes que desafían la geografía.

Entre El Alisal y la estación Chorrillos se construyeron nada menos que diez puentes metálicos de entre 10 y 30 metros, un túnel de 218 metros, siete viaductos de faldeo y un cobertizo de 125 metros. Dentro de ese conjunto, El Panteón se destaca por su tamaño y por la historia que lo rodea.

 

La tragedia de 1929

El nombre “Panteón” no es casual. Durante las pruebas de resistencia del viaducto, en 1929, un tren se desbarrancó arrastrando consigo a varios obreros ferroviarios. El accidente fue uno de los más graves ocurridos en la construcción del ramal. En memoria de las víctimas, se levantaron tumbas y monolitos que aún pueden observarse desde la ventanilla del tren o desde la Ruta 51, en un tramo estrecho de la quebrada que funciona como mirador natural.

Aunque el ingeniero estadounidense Richard Maury, responsable de la obra, solía fiscalizar personalmente los avances, se dice que no estuvo presente en el momento del accidente. La tragedia marcó profundamente a la comunidad ferroviaria y dio al viaducto su nombre, que recuerda a los caídos.

 

03 29 elpanteon3Una obra de ingeniería y memoria

El viaducto, con sus 115 metros de extensión y 32 de altura, es considerado el tercero más espectacular del recorrido del Tren a las Nubes, detrás de otros gigantes como el Viaducto La Polvorilla. Su estructura metálica se disimula parcialmente por la vegetación que crece en la quebrada, pero al mismo tiempo se impone como símbolo del esfuerzo humano por dominar la montaña.

Desde la Ruta Nacional 51, que corre paralela al río Toro, se obtiene una vista privilegiada de El Panteón y de los demás viaductos de la zona. El contraste entre la vía férrea suspendida en el aire, el cauce del río varios metros más abajo y la ruta serpenteando por la quebrada convierte al lugar en un escenario único para el turismo.

El ramal C-14, conocido mundialmente por el Tren a las Nubes, fue inaugurado en 1948 y se convirtió en una de las excursiones ferroviarias más famosas del planeta. El recorrido, que alcanza los 4.220 metros sobre el nivel del mar en el Viaducto La Polvorilla, es una muestra de la audacia de la ingeniería argentina de principios del siglo XX.

El Panteón, junto con otros viaductos y túneles, es parte de ese legado. No solo representa un desafío técnico superado, sino también un espacio de memoria que recuerda el sacrificio de quienes hicieron posible la obra.

Hoy, el viaducto es un atractivo turístico para quienes recorren la Ruta 51 rumbo a San Antonio de los Cobres o se aventuran en el Tren a las Nubes. Los visitantes pueden detenerse en los miradores naturales para contemplar la magnitud de la estructura y reflexionar sobre la historia que encierra. Además, el entorno ofrece un paisaje de gran belleza: la quebrada del río Toro, con su vegetación de altura y sus formaciones rocosas, enmarca la experiencia y convierte al viaje en una combinación de naturaleza, cultura y memoria.

 

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El Viaducto El Panteón es mucho más que un puente ferroviario. Es un símbolo de la tenacidad de los ingenieros que lograron vencer la montaña, un recordatorio de los obreros que dejaron su vida en la construcción y un atractivo turístico que invita a descubrir la historia y los paisajes de Salta.