
Luego de la histórica consagración en el desierto de Arabia, Luciano Benavides volvió a su Salta natal y recibió el cariño de una multitud que lo acompañó en caravana por las calles de la ciudad y se congregó en el microestadio Delmi para rendirle un cálido homenaje.
Lejos de empañar la fiesta la lluvia la enfatizó adosando ribetes de épica a una jornada memorable que será recordada como la noche en la que una ciudad recibió a su campeón
Luego de la histórica consagración en el desierto de Arabia en una de las definiciones más ajustadas en los registros del Rally, Dakar Luciano Benavides volvió a su Salta natal y fue recibido por una multitud. El campeón recorrió las calles de la ciudad en una autobomba desde el aeropuerto hasta el estadio Delmi en una caravana alborozada. Desafiando a las adversas condiciones climáticas la gente le hizo un pasillo ataviados con banderas albicelestes saludándolo durante todo el recorrido. En todo momento estuvo acompañado por su hermano Kevin que sabe de que se trata.
El epicentro de los festejos fue el micro estadiu Delmi. Allí lo esperaba una multitud. El ingreso de Luciano al recinto fue apoteósico: lo hizo montado en su moto con el número 77, la misma con la que se consagró campeón. Cantaron el himno y luego el estadio vibró al ritmo del “dale campeón, dale campeón”.
“Siento una alegría muy grande, ver a toda esta gente acá y la que me acompañó en el recorrido me hace tomar conciencia de lo que significa este título. Es lo que todos sueñan, trabajamos muy duro para cumplir nuestro sueño y lo pude conseguir, es lo máximo a lo que uno puede aspirar, no hay nada más grande que se pueda conseguir. Estoy muy agradecido a toda esta gente que vino a pesar de la lluvia a compartir este momento con i familia, estoy muy orgulloso de traer este premio para Salta” dijo emocionado Luciano rodeado de su familia que mucho tiene que ver con esta historia que tuvo un final de novela . .
Kevin: hicimos historia
El dos veces campeón del Dakar sabe de que se trata esto y festejó junto a su hermano menor: “La verdad que fue muy lindo el recibimiento, para nosotros es algo muy especial, a mi ya me tocó vivirlo y verlo festejar a mi hermano me pone muy feliz. Correr un Dakar es muy difícil, hay muchas cosas que pasan por detrás y requiere de mucha preparación física y sobre todo mental. Lo venía hablando con él en los últimos días, le decía que nunca pierda la fe, que nunca deje de creer y se le dio. Me siento muy orgulloso. Hicimos historia, somos los únicos pilotos en ganar un Rally en Motos, eso de por si ya habla de lo difícil que es y nosotros lo pudimos lograr”
La felicidad de los padres
No podían faltar los que estuvieron siempre. La felicidad de los padres de Luciano era contagiante, palpable. “Siento una felicidad muy grande, lo vi pasar muchas situaciones en la carrera y el no bajaba los brazos, no se daba por vencido y tenía una fe increíble. Verlo ganar contra todos los pronósticos y con mucha adversidad me llena de orgullo porque vi todo el sacrificio que hizo para estar en este momento” dijo la mamá.
“Yo viví todo muy de cerca, lo vi llegar a la meta sin saber que había ganado, nadie lo sabía, el equipo de Honda ya estaban festejando hasta que escuché al director del equipo decir que Luciano era el campeón y fue un momento increíble, ahí explotó todo y nos abrazamos. Me tocó vivir esta felicidad con Kevin y ahora con Luciano, es una alegría muy grande lo que siento” dijo el papá.

Mario Casalla
Franco Hessling Herrera
Antonio Marocco