La joven promesa del hockey argentino volvió a Salta con una sonrisa que lo dice todo. Tras una intensa temporada con Las Leonas, donde cosechó la clasificación al Mundial y la consagración en la Copa Panamericana 2025, la jugadora salteña se reencontró con su gente, su familia, sus amigas y su club de toda la vida, Popeye. Pero esta vez, su regreso tiene un motivo especial: el “Hockey Day”, una clínica deportiva que se realizará el viernes 8 de agosto y que promete ser una jornada inolvidable para las futuras generaciones del hockey local.
A sus 22 años, Valentina Raposo ya ha vivido momentos que muchas deportistas sueñan alcanzar. Desde su debut con la selección argentina hasta su participación en torneos internacionales, su carrera ha sido vertiginosa y llena de emociones. Sin embargo, en su entrevista con el programa “Punto a Favor” de Punto Uno, Valentina mostró que, más allá de los logros, lo que más valora es el afecto de su entorno y el poder volver a sus raíces.
“Muy contenta. Recién llegada de Buenos Aires a Salta y muy feliz realmente de volver a ver a mi familia, a mis amigas, a los periodistas, a la gente que se acercó, así que muy contenta”, expresó con entusiasmo. Ese entusiasmo no es solo por el reencuentro, sino también por el reconocimiento que recibe en su tierra. Salta la abraza cada vez que vuelve, y ella lo siente. “Creo que aprendí a valorarlo más. Extraño mucho cuando estoy afuera... la distancia se hace dura”, confesó, dejando entrever que el éxito deportivo no compensa del todo la ausencia de los afectos.
Durante la entrevista, Valentina compartió un momento muy salteño: una empanada de queso en mano y una sonrisa cómplice. “¡Ay! Un conjunto de comida y familia. Y amigas también, todos nosotros”, respondió cuando le preguntaron qué extrañaba más. Esa mezcla de sabores y emociones define su vínculo con Salta: un lugar donde todo se siente más cerca, más cálido, más auténtico.
Pero no todo es nostalgia. Valentina también habló de los frutos de su esfuerzo. “Creo que terminamos esta mitad del año muy felices con las chicas. Logramos lo que nos propusimos”, dijo sobre el desempeño del equipo nacional. Con la mirada puesta en el Mundial, la jugadora se muestra enfocada y motivada, sabiendo que cada paso cuenta en el camino hacia la cima.
Hockey Day
El motivo principal de su visita es el “Hockey Day”, una clínica que se realizará en Popeye, su club de origen. Para Valentina, este evento tiene un valor simbólico enorme. “Muy contenta de poder hacerlo en mi provincia, en Popeye, en mi lugar de siempre. Y de poder estar con mi gente, con mi club y poder transmitir a la gente aprendizaje y también mucho disfrute”, expresó.
La convocatoria fue un éxito rotundo. Los cupos se agotaron rápidamente, lo que demuestra el cariño y la admiración que genera entre las jóvenes deportistas. “Al principio no me imaginé que tan rápido íbamos a llenar los cupos... Estoy muy agradecida de eso”, comentó sorprendida.
Más allá de la enseñanza técnica, Valentina quiere que las chicas vivan una experiencia significativa. “Poder compartir con las nenas, chicas, cuando yo pasé por esa edad también y sé lo que se siente. Y poder estar ahí con ellas a la par creo que es algo muy lindo”, dijo con emoción.
El legado de los Raposo
La familia Raposo no deja de brillar. Valentina no está sola en este camino; sus hermanas Barbie y Cami también están construyendo sus propias historias en el deporte. “Barbie está haciendo su carrera a full, Cami también allá en Buenos Aires, en Italia”, contó con orgullo.
El motor de esta familia parece ser el amor por lo que hacen. “Siempre lo que nos dicen papás es que tratemos de disfrutar lo que hacemos, sea lo que sea. Creo que eso lo tenemos grabado”, reveló. Ese consejo, simple pero poderoso, es el que guía a las tres hermanas en sus respectivos caminos. La relación entre las hermanas Raposo es otro pilar fundamental. “Somos muy unidas, eso me gusta mucho”, dijo Valentina cuando le preguntaron si ahora le tocaba ser la consejera de Barbie. En lugar de jerarquías, hay compañerismo. “Creo que es entre las tres”, afirmó, dejando claro que el apoyo es mutuo y constante.
Valentina Raposo no es solo una jugadora destacada. Es un ejemplo de humildad, esfuerzo y conexión con sus raíces. Su paso por Salta no es solo una visita: es una celebración de lo que significa volver al lugar donde todo comenzó. El “Hockey Day” será una oportunidad para que muchas chicas se acerquen al deporte, pero también para que se inspiren en alguien que, como ellas, alguna vez soñó con llegar lejos. Y la exespinacas lo logró. Pero nunca dejó de mirar hacia atrás, hacia ese club, esa familia, esas empanadas y esas amigas que la hicieron quien es. Porque, como ella misma lo dijo, “cuando estoy acá realmente lo disfruto mucho”.