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Hoy, martes 15 de septiembre desde las 15, las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro saldrán de la Catedral Basílica para encabezar la tradicional procesión por las calles de Salta. Miles de fieles y peregrinos acompañarán el recorrido hasta el Monumento 20 de Febrero, donde se realizará la renovación del histórico Pacto de Fidelidad, en el momento central de las celebraciones del Milagro 2026.

Todo comenzó mucho antes de la jornada de hoy. Durante los últimos días peregrinos de distintos puntos y de otras provincias emprendieron el camino hacia la capital salteña. Muchos llegaron después de recorrer durante días largas distancias a pie y ayer se sumaron a la ciudad más de 200 peregrinaciones.
El movimiento modificó la dinámica habitual. A medida que los grupos fueron llegando, las calles se convirtieron en lugares de encuentro y espera. La ciudad recibió a quienes llegaron caminando para cumplir promesas, agradecer, pedir o simplemente participar de una de las expresiones de fe popular más importantes.
Cientos de miles de personas acompañarán a las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro por las calles del centro. Entre los participantes estarán los peregrinos que llegaron desde distintos lugares de la provincia y del país, junto con los fieles que se acercarán durante la jornada.
Uno de los momentos centrales será la renovación del Pacto de Fidelidad, una tradición mediante la cual el pueblo salteño reafirma cada año su compromiso con el Señor y la Virgen del Milagro.
Pero la multitud que hoy ocupará las calles es apenas el último capítulo de una historia que comenzó hace más de cuatro siglos.

Desde 1592
El origen de las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro se remonta a 1592. La historia está vinculada con Fray Francisco de Victoria, Obispo del Tucumán y una figura relacionada también con los primeros años de Salta. Victoria fue el único obispo que participó de una fundación de ciudad en estas tierras, la de Salta, en 1582.
Después de finalizar su mandato pastoral y regresar a España, envió hacia América dos cajones. Uno contenía una imagen de la Virgen del Rosario, destinada a Córdoba. El otro llevaba la imagen de un Señor Crucificado, destinada a la Iglesia Matriz de Salta.
El viaje de esas imágenes quedó marcado por un episodio que la tradición religiosa considera el primer prodigio del Milagro.
En el puerto del Callao, cuando habitantes de la ciudad se dirigían hacia la zona portuaria, observaron dos cajones que flotaban sobre el agua. Al recuperarlos y abrirlos, encontraron las imágenes enviadas por el antiguo obispo del Tucumán. El barco que las transportaba y su tripulación nunca fueron encontrados.
Aquel episodio quedó incorporado a la historia del Milagro y, con el paso del tiempo, las imágenes pasaron a ocupar un lugar central en la vida religiosa de Salta.