
La caída del consumo, el aumento de los costos y la incertidumbre económica complican a restaurantes, bares y hoteles. Septiembre trae un mayor movimiento por la llegada de peregrinos y turistas, aunque el alivio es temporal.
La gastronomía salteña atraviesa un escenario complejo. Restaurantes, bares, hoteles y otros comercios del rubro enfrentan una combinación de menor consumo y mayores costos, mientras algunos establecimientos cierran sus puertas y otros buscan sostenerse reduciendo gastos o apostando a las temporadas de mayor movimiento.
En Salta conviven dos mercados: el consumo local y la demanda turística. La provincia cuenta con una amplia oferta gastronómica y hotelera, pero la llegada de visitantes no alcanza para compensar por completo la retracción del consumo interno.
Menos consumo
Alquileres, servicios, salarios, insumos, impuestos y mantenimiento forman parte de una estructura de costos que los comercios deben afrontar todos los meses. Al mismo tiempo, las familias restringen gastos vinculados al ocio y las salidas cuando el presupuesto no alcanza.
Desde UTHGRA advierten que el impacto ya se siente en el sector. Alejandro Mansilla, secretario administrativo del gremio en Salta, señaló que algunas empresas atraviesan una situación incluso más complicada que durante determinados momentos de la pandemia, principalmente por la falta de financiamiento y herramientas de asistencia para las pymes.
Alivio temporal
Septiembre representa un respiro para la actividad. La celebración del Señor y la Virgen del Milagro incrementa la circulación en la ciudad con la llegada de peregrinos y turistas, lo que beneficia a restaurantes, bares, cafeterías y hoteles.
Sin embargo, se trata de un movimiento estacional. El desafío para los comercios es sostenerse durante los meses de menor actividad y aprovechar estos períodos de mayor demanda para recuperar parte de lo perdido.
En los últimos meses también se registró una recuperación moderada, impulsada principalmente por el turismo y las vacaciones de invierno, aunque todavía lejos de una mejora sostenida.
Cierres
La rotación es una característica habitual del sector, pero en un contexto de consumo retraído obliga a los nuevos negocios a comenzar con estructuras más pequeñas y un fuerte control de los costos.
A esto se suman casos de establecimientos de mayor tamaño que enfrentan importantes obligaciones. En las últimas semanas tomó relevancia la situación de Van Gogh y Ciudad Güemes, que acumularían deudas superiores a $500 millones, otro indicador de las dificultades que atraviesan algunas empresas gastronómicas para sostener sus estructuras en el actual escenario económico.
