08 28 alberdiAbogado, escritor, músico, periodista y diplomático, fue uno de los grandes pensadores argentinos del siglo XIX. Aunque no participó como convencional en la redacción de la Constitución de 1853, sus ideas fueron fundamentales para quienes la escribieron.
Juan Bautista Alberdi nació el 29 de agosto de 1810 en San Miguel de Tucumán, en un país que todavía no existía como tal. Apenas tres meses antes, la Revolución de Mayo había iniciado el proceso que terminaría con la independencia argentina.

Su vida estuvo atravesada por la política, el pensamiento y también por el exilio. Llegó a Buenos Aires cuando tenía apenas 14 años para estudiar en el Colegio de Ciencias Morales y, con el tiempo, se convirtió en una de las figuras centrales de la llamada Generación del 37, junto a intelectuales como Esteban Echeverría y Juan María Gutiérrez.

Un pensador enfrentado a Rosas
Alberdi cuestionó el gobierno de Juan Manuel de Rosas y terminó abandonando el país. Primero se instaló en Montevideo y luego en Chile, donde continuó trabajando como abogado, periodista y escritor.
Fue precisamente desde su exilio chileno que produjo la obra que marcaría su lugar en la historia argentina.
En 1852, después de la caída de Rosas, publicó Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina. El texto proponía ideas concretas sobre cómo organizar institucionalmente el país y fue enviado a Justo José de Urquiza.
Las Bases tuvieron una influencia decisiva sobre los constituyentes reunidos en Santa Fe y sobre la Constitución Nacional sancionada en 1853.

Un dato que suele confundirse
Alberdi es considerado uno de los grandes inspiradores intelectuales de la Constitución, pero no fue convencional constituyente ni estuvo en Santa Fe redactando el texto constitucional.
Su aporte fue anterior: sus ideas sirvieron como una de las principales referencias para quienes tuvieron a su cargo la organización constitucional del país.
De allí quedó asociada a su pensamiento una de sus frases más conocidas: “Gobernar es poblar”, expresión vinculada a su defensa de la inmigración, el desarrollo económico y la necesidad de transformar un territorio extenso en una nación moderna.

También fue músico
Mucho antes de ser reconocido por sus escritos políticos y jurídicos, Alberdi había mostrado interés por la música. Fue compositor y pianista, y la música ocupó un lugar importante en su formación.
Su personalidad, por eso, resulta bastante más amplia que la imagen del jurista que suele aparecer en los libros de historia: fue también periodista, escritor, economista, filósofo y diplomático.

De Tucumán a Europa
Después de la organización constitucional argentina, Alberdi desarrolló una extensa carrera diplomática. Representó a la Confederación Argentina en Europa y pasó largos períodos fuera del país.
Regresó a la Argentina en 1879, cuando fue elegido diputado nacional por Tucumán, pero su permanencia fue breve. Finalmente volvió a Francia.
Murió el 19 de junio de 1884 en Neuilly-sur-Seine, cerca de París, a los 73 años.

El pequeño traje de Alberdi que sobrevivió más de dos siglos
Entre los objetos que permiten acercarse al Alberdi niño hay una curiosidad particularmente llamativa.
En la Casa Histórica de la Independencia de Tucumán se conserva un pequeño traje de seda roja con encajes y moños que habría pertenecido a Alberdi durante su infancia. También se conservan objetos personales de su vida adulta, entre ellos unos pequeños anteojos conocidos como impertinentes, de origen francés y con detalles de oro.
Son piezas que permiten mirar al personaje histórico desde otro lugar: no solamente como el jurista que ayudó a pensar la organización institucional argentina, sino como aquel niño tucumano nacido en 1810 que terminaría dejando una huella profunda en la historia del país.
Alberdi pasó buena parte de su vida lejos de la Argentina y murió en Francia. Sin embargo, sus ideas sobre la organización institucional, la inmigración, la economía y el desarrollo quedaron incorporadas al debate sobre el país que comenzó a construirse después de 1852. Cada 29 de agosto, el Día del Abogado recuerda precisamente su nacimiento.
Más de dos siglos después de aquel 29 de agosto de 1810, Alberdi sigue siendo una de las figuras imprescindibles para entender cómo la Argentina pasó de las guerras y disputas políticas de sus primeros años a intentar construir un país organizado bajo una Constitución.