marocco 2502 colAntonio Marocco

Último fin de semana de un agosto que tuvo de todo. Avanza el calendario y los salteños ya empezamos a vivir nuestro Milagro. Para algunos, el año entra en su fase de desenlace, para otros, queda mucho por hacer, mucho por vivir, mucho por lo que creer.

Hace unos días participé junto al gobernador Gustavo Sáenz de la inauguración del renovado Aeropuerto Martín Miguel de Güemes. Tras meses de muchísimo trabajo e inversiones muy importantes, la puerta de aterrizaje a nuestra provincia quedó espectacular y sin dudas contribuirá a que Salta siga siendo el emblema de conectividad, logística y turismo del norte argentino.

Lo del aeropuerto es un buen ejemplo de la sinergia que se puede producir entre el sector público, el sector privado y la fuerza del trabajo y la planificación: son las obras aeroportuarias más importante de todo el país luego del Aeroparque Jorge Newbery y el Internacional de Ezeiza.

La obra, que incluyó más de 32 nuevos mostradores y locales, 650 metros cuadrados cubiertos en instalaciones y que implicó un desembolso de más de 70 millones de dólares, contribuye a ampliar la capacidad de operaciones en un 65% y consolida a Salta como el nodo logístico aéreo por excelencia de nuestra región: 3 de cada 4 vuelos internacionales que llegan al norte aterrizaran en suelo salteño y se espera que la tendencia siga creciendo.

Inaugurar obras en una situación compleja como la que estamos viviendo es un buen síntoma y pone a Salta en la vidriera del corazón sudamericano. Es una obra que no solo implica mejorar la infraestructura logística de nuestra provincia, sino desarrollar estructuralmente las condiciones que hacen de Salta una provincia atractiva y abierta al mundo. La noticia viene a generar optimismo entre los empresarios, emprendedores y trabajadores del turismo luego del impacto que significó la caída de la actividad por la crisis económica nacional. Se estima que entre 40 y 50 mil salteños de la Capital dependen directa o indirectamente del turismo: el nuevo Aeropuerto contribuirá sin dudas a que se recupere la demanda y mejore el nivel de actividad.

Por otra parte, también esta semana se vivió con mucho entusiasmo la llegada del Tren 25 de Mayo a la localidad de Campo Quijano. En este caso la formación arribó para brindar durante una semana cobertura sanitaria pública y gratuita para todos los salteños de la zona: con clínica general, odontología, fonoaudiología, oftalmología y servicios institucionales como el RENAPER y el ANSES.

Siempre es conmovedor ver que los trenes siguen conectando a la Argentina, llegando a los pueblos del interior profundo. Los ferrocarriles siguen representando un símbolo de aquel pasado pujante de la Patria que trazó su despliegue por el territorio nacional entre fines del siglo XIX y mediados del XX. Lo viejo funciona, y hoy, cuando ya ha pasado un cuarto del siglo 21, las vías y los trenes siguen sirviendo al futuro de nuestra Nación.

Cuento lo del aeropuerto y la llegada del tren, porque creo que es importante también contar las buenas noticias y no siempre quedarnos con las reflexiones sobre las adversidades: más en esta época hay que contar que no todo está mal, que hay caminos que son colectivos y que nos pueden llevar a buen puerto.

Un poco sobre esto reflexionamos hace unos días en la UNSa, cuando me invitaron a la distinción Honoris Causa que recibió Federico Storani, el dirigente radical, docente y defensor de la democracia y los derechos humanos. A la luz de los años y la experiencia, uno va entendiendo que muchas veces en política tanto los aliados como los adversarios son siempre circunstanciales en el terreno electoral. Sin embargo, a pesar de las diferencias y las distintas tradiciones partidarias, también se aprende a reconocer que hay causas más grandes y trascendentes que solo son posibles de conquistar sumando las fuerzas de las mayorías populares.

Esa fue la lección de la democracia en 1983, una lección que nos pone a prueba y nos vuelve a interpelar en la actualidad, ¿seremos capaces los argentinos de volver a construir un nuevo pacto social para la paz y el progreso de la Nación? No alcanza responder con la esperanza, hay que responder con voluntad y convicción.