El Oficial Gordillo volverá a reencontrarse con el público salteño el viernes 21 y el domingo 23 de agosto de 2026, con un espectáculo nuevo, titulado "20 + 1". El humorista tucumano en diálogo con Punto Uno habló de su vínculo con la Provincia y repasó algunas de sus anécdotas más desopilantes.
Volvés con espectáculo nuevo, que trae esta propuesta?
-Ya me daba vergüenza venir con el mismo show. Ahora llevamos uno nuevo y estoy pensando seriamente en grabarlo en Salta para subirlo a YouTube. Siempre me fue muy bien acá.
¿Tan bien te trata el público salteño?
-Siempre. Es increíble, en Salta me quieren más que en Tucumán. Nadie es profeta en su tierra, dice el dicho... y parece que conmigo se cumple.
¿Y por qué "20 + 1"?
-Porque son 21 años de carrera, pero ya me da cosa decirlo. Es como esos que cumplen 60 y dicen que tienen "versión 6.0". Yo hago lo mismo: 20 más 1.
¿Qué va a encontrar el público en este espectáculo?
Voy contando anécdotas de toda mi carrera. Desde cuando trabajé con Flavio Mendoza hasta historias con el Chaqueño Palavecino, cómo fue el primer show de Gordillo y hasta llevo el uniforme original.
Pará... ¿Todavía te entra ese uniforme?
-¡Sí! Bajé 18 kilos. Antes vivía a sándwiches de milanesa y panchuques. Ahora estoy con tostadas, huevos y barras de proteína. Estoy casi fitness... casi.
Una de las anécdotas más insólitas fue la vez que te confundiste de provincia...
-¡Terrible! Una clienta tucumana me contrató para un cumpleaños. Me habló de avenida Perón, del salón Terrazas y del cerro... y yo juraba que era Tucumán. Resulta que era Salta. Llegué puntual... pero al salón equivocado, a 300 kilómetros del verdadero. Casi me muero. Por suerte, al año siguiente me volvió a contratar.
En estos años también cambió tu humor.
-Muchísimo. Antes hacía chistes de todo. Con el tiempo entendí que podía lastimar a alguien sin querer. Entonces decidí contar mis propias historias. El cornudo es Gordillo, el distraído es Gordillo, el tonto soy yo. La gente se ríe de mi desgracia y funciona mucho mejor.
¿Tu mamá sigue siendo protagonista?
-Siempre. Sigue apareciendo en mis historias. Eso sí... la olla Essen que le perdí todavía me la reclama.
Y al final la recuperaste...
-¡Más o menos! Fui a actuar a Venado Tuerto, donde estaba la fábrica de Essen. Tiré varios chistes durante el show para ver si alguien se daba por aludido. No pasó nada... hasta que llegué al camarín y había una batería completa de ollas esperándome. Mi mamá igual abrió la caja y dijo: "No me gustan, son celestes". Imposible dejarla conforme.
La gente siempre pide los clásicos. ¿Los hacés?
- Les digo que pagaron la entrada para escuchar cosas nuevas. Si quieren el cuento del sándwich de milanesa, está en YouTube. Ahora... si sobra tiempo, hacemos "bonus track". Levanto la mano y el público elige cuál quiere escuchar.
Ya agotaste varias funciones. ¿Se viene una quinta?
- Es muy posible. Hay muchísima demanda y todavía faltan varios días. Si sigue así, abrimos otra función.
¿A qué atribuís ese éxito?
- Primero, porque hace bastante que no venía. Y segundo... porque al salteño le encanta reírse de los tucumanos. Eso suma puntos.
Siempre aparece la discusión de las empanadas...
-Sí, ya aprendí. Al principio decía que las mejores eran las tucumanas y casi me linchan. Ahora respondo con prudencia... la empanada salteña es espectacular. Mirá si voy a pelearme justo antes de subir al escenario.
Después de 21 años, ¿queda algún sueño pendiente?
- La película de Gordillo. Ya hasta estuvimos bromeando con arrancar primero con una serie en formato vertical y después hacer la película. Con mi vida alcanza y sobra: todo lo que puede salir mal, me pasa a mí.
