El presidente del COPAIPA en una entrevista con Punto Uno advirtió que se deben actualizar los planes de prevención sísmica y fortalecer la capacitación. También planteó la necesidad de retomar simulacros, revisar edificios antiguos y coordinar acciones entre el Estado y los organismos técnicos.
¿Salta está preparada para una emergencia sísmica como las que se han visto en otros países?
-La provincia cuenta con herramientas para trabajar en el antes, durante y después de una emergencia. Sin embargo, en los últimos años nos hemos ido relajando. En 2012, con financiamiento del BID, se elaboró un importante Plan de Gestión de Riesgo Sísmico en el que participaron especialistas, el COPAIPA, organismos de seguridad, empresas, Defensa Civil, Bomberos y la Policía. Lamentablemente, hoy ese plan está desactualizado y también existe una ley provincial de 2011 que no se está cumpliendo plenamente.
¿Qué acciones consideran prioritarias para revertir esa situación?
-Debemos recuperar la cultura de la prevención. Hace falta volver a realizar simulacros, fortalecer las capacitaciones y actualizar los protocolos. Justamente estamos trabajando junto a Defensa Civil y otros organismos para diseñar herramientas que permitan llegar a toda la provincia con información clara sobre cómo actuar antes y durante un sismo.
¿Qué se debe hacer ante una alerta o un movimiento sísmico?
-Lo primero es mantener la calma y buscar protección según el lugar donde se encuentre. Si está en un espacio abierto, debe permanecer allí, lejos de postes, muros, árboles o elementos que puedan caer.
Si la persona está dentro de un edificio, debe ubicarse debajo de una estructura resistente, como una viga o un escritorio firme, o cerca de sectores estructuralmente seguros, evitando correr o salir de manera desesperada.
¿Por qué es tan importante la capacitación?
-Porque salva vidas. Recuerdo el caso de un niño que durante el sismo de Campo Quijano dejó un espacio abierto para refugiarse junto a un muro de adobe, que terminó colapsando. Con información adecuada probablemente habría tomado otra decisión. También vimos en Ecuador que muchas personas fallecieron intentando salir apresuradamente de los edificios.
¿La capacitación debería llegar solamente a las escuelas?
-No. Debe abarcar escuelas, hospitales, edificios públicos, consorcios, viviendas y cualquier institución donde haya concentración de personas. Hoy contamos además con herramientas tecnológicas, redes sociales y medios de comunicación que nos permiten llegar a mucha más gente. Queremos aprovechar todos esos recursos para construir una provincia más resiliente.
¿Qué ocurre con los edificios públicos y el casco histórico de Salta?
-Las construcciones anteriores a 1980 fueron proyectadas antes de que existiera un sistema de control específico sobre el cumplimiento de las normas antisísmicas, y pueden presentar una mayor vulnerabilidad frente a un evento importante.
En el casco histórico existen edificios centenarios, muchos de adobe, que han resistido otros sismos, aunque requieren estudios y refuerzos cuando sea necesario. Incluso hay investigaciones de la Universidad Nacional que analizaron la vulnerabilidad sísmica de varias manzanas del centro.
¿Qué responsabilidades tiene el Estado?
-El Estado debe liderar la prevención, actualizar los planes de emergencia, fortalecer la capacitación permanente y garantizar que los edificios estratégicos cumplan con las condiciones de seguridad necesarias. También resulta positiva la iniciativa municipal que busca facilitar el refuerzo estructural de inmuebles patrimoniales mediante mecanismos urbanísticos que permitan preservar esos edificios.
¿Qué papel asumirá el COPAIPA en este proceso?
-Vamos a trabajar junto con Defensa Civil y otros organismos para desarrollar un programa integral de capacitación. No queremos limitarnos a publicar información en internet; buscamos generar conciencia sobre el riesgo sísmico, enseñar cómo actuar y completar ese proceso con simulacros.
¿Cuál es el principal mensaje para los salteños?
-Salta se encuentra en una zona de alta amenaza sísmica y no está exenta de enfrentar un evento de gran magnitud. La mejor herramienta para reducir las consecuencias es la prevención. La información, la capacitación y los simulacros pueden marcar la diferencia y, en muchos casos, salvar vidas.
