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A un año del fallecimiento del papa Francisco, la Basílica de Luján fue escenario de una multitudinaria misa en su homenaje, con una marcada presencia del arco político y una nutrida concurrencia de fieles.

La ceremonia, que se desarrolló con la basílica colmada, reunió a representantes del Gobierno nacional y de la provincia de Buenos Aires, aunque también dejó señales de las tensiones políticas actuales.

En representación del Poder Ejecutivo participó el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, acompañado por el ministro del Interior, Diego Santilli, y el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, entre otros funcionarios.

Del lado bonaerense, el gobernador Axel Kicillof asistió junto a dirigentes de su espacio, ubicados en un sector diferenciado dentro del templo.

 

Mensaje de unidad

La homilía estuvo a cargo del arzobispo de Mendoza, Marcelo Colombo, quien llamó a reflexionar sobre el legado del pontífice y la necesidad de superar las divisiones.

En la previa, el rector del santuario, monseñor Jorge García Cuerva, había señalado una de las principales preocupaciones de Francisco: la fractura social en la Argentina. “Más que una grieta es una herida, porque nos duele en las entrañas más profundas de nuestro pueblo, pero también nos da esperanza de que pueda cicatrizar”, expresó.

Durante la misa, ese clima quedó reflejado incluso en los gestos: dirigentes oficialistas y opositores evitaron intercambiar el saludo de la paz, uno de los momentos tradicionales de la liturgia.

El evento contó con un importante operativo de seguridad, con presencia de la Policía Federal y de la provincia de Buenos Aires, que restringieron parcialmente la circulación en las inmediaciones.

Tras la ceremonia, los funcionarios se retiraron por accesos laterales, mientras que los fieles comenzaron a desconcentrarse por el ingreso principal, en medio de cánticos y consignas vinculadas al legado del Papa.

 

Villarruel se bajó a último momento

Pese a haber confirmado asistencia, la vicepresidenta Victoria Villarruel se bajó a último momento de la misa en homenaje al papa Francisco que se celebró ayer en Luján. El motivo: no sentarse con Manuel Adorni en medio de la investigación judicial por enriquecimiento ilícito contra el funcionario.

Así lo confirmaron desde su entorno: “No puede estar sentada allí, de ningún modo". Así, la compañera de fórmula de Javier Milei se negó a ocupar el lugar en primera fila que la Conferencia Episcopal Argentina había reservado para los miembros del Gobierno nacional.

En ese contexto, Villarruel decidió no compartir la celebración por el año del fallecimiento de Francisco junto al jefe de Gabinete, actualmente bajo investigación por su situación patrimonial por sus viajes a Nueva York y Punta del Este, junto con la adquisición de las dos propiedades en Caballito y un country en Exaltación de la Cruz.

En su lugar, allegados de la vice aseguraron que va a homenajear a Francisco de la misma manera que el 2 de abril honró a los combatientes de Malvinas.

En aquel entonces, la vice no formó parte ni del evento oficial encabezado por Javier Milei en Retiro ni de la vigilia multipartidaria en Tierra del Fuego. En su lugar, decidió participar de un acto en el municipio bonaerense de Chivilcoy, gobernado por el intendente Guillermo Britos, una figura que se ha mostrado cercana a Villarruel en el pasado.