
Guillermo Baudino, director del INTI Salta, en una entrevista con Punto Uno alertó sobre los riesgos para la seguridad de productos como combustibles, alimentos y advirtió sobre el impacto en las pequeñas y medianas empresas, que se verán obligadas a recurrir a empresas privadas para servicios esenciales.
¿Qué implica la reducción de más de 900 servicios del INTI para la seguridad de los consumidores y la industria?
Es un golpe muy fuerte a la capacidad del INTI de garantizar la seguridad de los productos industriales que se consumen en Argentina, así como la de los productos que se exportan. Los análisis y ensayos que realizaba el INTI eran fundamentales para verificar la calidad y seguridad de productos como combustibles, alimentos y dispositivos industriales. Al eliminarse estos servicios, se transfiere la responsabilidad a empresas privadas, lo que podría poner en riesgo la fiabilidad de estos controles.
Uno de los servicios más importantes eliminados es la verificación de surtidores de combustible. ¿Por qué este cambio?
Este servicio tenía un impacto directo en la transparencia del expendio de combustible. Durante los últimos 15 años, el INTI controlaba que las estaciones de servicio dispensen la cantidad correcta de litros. Si bien este servicio ya se está trasladando a empresas privadas, no está claro cómo se llevará a cabo. En Salta, por ejemplo, desde el 30 de abril, este control dejará de ser realizado por el INTI, lo que genera preocupaciones sobre la precisión de las mediciones y la protección del consumidor.
¿Qué impacto tendrá este desmantelamiento en el comercio exterior argentino?
La eliminación de estos servicios afectará gravemente el comercio exterior, especialmente en áreas como la calibración de balanzas y los controles de peso en las exportaciones. El INTI garantizaba que las mediciones realizadas en Argentina fueran precisas y confiables. Sin este control estatal, podrían surgir irregularidades en los envíos al extranjero, lo que podría llevar a que los productos sean rechazados por no cumplir con las normas internacionales.
¿Qué pasa con la seguridad alimentaria, un tema tan relevante para los consumidores argentinos?
El INTI desempeñaba un papel esencial en la seguridad alimentaria. A través de sus análisis, verificaba que los alimentos no estuvieran contaminados por patógenos como salmonella o E. coli. Además, sus laboratorios certificados aseguraban que los resultados fueran confiables, lo cual es crucial para la industria alimentaria. El cierre de estos servicios pone en riesgo la calidad y la seguridad de los alimentos que consumimos, ya que ahora serán empresas privadas las encargadas de hacer estos análisis.
¿Cómo afecta esto a las pequeñas y medianas empresas (pymes) que dependían de los servicios del INTI?
Las pymes se verán muy afectadas, ya que el INTI les ofrecía análisis a precios accesibles, lo que les permitía competir en igualdad de condiciones. Ahora, con la privatización de estos servicios, las pymes tendrán que pagar precios mucho más altos en laboratorios privados, lo que les restará competitividad. Esto es particularmente grave para las pymes del interior, que no tienen acceso fácil a estos servicios.
¿Qué implica esta reducción de servicios en términos de capacidad técnica y empleo?
Significa la pérdida de miles de puestos de trabajo altamente especializados. Más de 700 técnicos y profesionales del INTI han sido despedidos, lo que representa no solo una pérdida de experiencia, sino también una deserción de capacidades técnicas cruciales. La formación de nuevos técnicos en estas áreas llevará muchos años y, mientras tanto, la industria nacional quedará desprotegida.
