
Salta cumplió años y la conmemoración tuvo esta vez un escenario distinto al habitual. El acto central se realizó en el barrio Hernando de Lerma, con la participación del vicegobernador Antonio Marocco, el intendente Emiliano Durand y una amplia convocatoria que incluyó a funcionarios, fuerzas de seguridad, escuelas y vecinos de la zona.
Desde temprano, el movimiento marcó el ritmo de la jornada. La ceremonia arrancó con la revista de tropas, seguida del saludo formal y el izamiento de las banderas, mientras sonaban los acordes de “Aurora” interpretados por la Banda Municipal “25 de Mayo”.
Luego se realizó el homenaje al fundador de la ciudad y a figuras históricas, con la colocación de ofrendas florales. Más tarde, el Himno Nacional Argentino y la Marcha de Malvinas volvieron a reunir a los presentes en un momento de respeto compartido.
El arzobispo Mario Antonio Cargnello convocó a todos los presentes a estar unidos y en paz para el desarrollo de la ciudad.
También hubo espacio para otras voces. La estudiante Solange Daza Mamani y el vecino Ramón Aguirre Terán tomaron la palabra y aportaron una mirada más cercana, vinculada al territorio y a la experiencia cotidiana.
Durante su intervención, el intendente Durand hizo foco en la elección del lugar. Señaló que llevar este tipo de celebraciones a los barrios permite una mayor participación y refuerza la idea de descentralizar las actividades oficiales. Al mismo tiempo, sostuvo que esta modalidad evita interrupciones en otras zonas de la ciudad.
Uno de los momentos más observados fue el descubrimiento de un relieve escultórico realizado por Ricardo Serrudo. La pieza, trabajada en resina y fibra de vidrio con acabado patinado, propone una representación de la fundación de Salta a partir de dos ejes centrales: la religión y la organización política, entendidas como bases de su origen.
La jornada también incluyó una intervención artística en la Escuela N° 4316 Juana Azurduy de Padilla, donde se inauguró el mural “Saltenio”, del artista Diego Alderete. La obra plantea una reinterpretación actual de la identidad salteña, con una estética que busca dialogar con la comunidad educativa y su entorno.
El cierre llegó con el desfile cívico-militar, del que participaron instituciones educativas, fuerzas de seguridad y organizaciones sociales. La convocatoria fue amplia y acompañó cada tramo de la actividad.
