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La mora dejó de ser un problema aislado y empezó a consolidarse como una señal fuerte del deterioro económico de los hogares. Según los últimos datos relevados por el Instituto Argentina Grande a partir de la Central de Deudores del Banco Central, en febrero de 2026 había 4,8 millones de personas con deudas impagas por más de 90 días, es decir, en situación de mora.

La cifra no solo es alta en términos absolutos: también creció con fuerza en los últimos dos años, con un millón y medio de personas más que pasaron a estar en mora desde 2023, y ya muestra un problema extendido en la economía cotidiana.

Hernán Herrera, integrante del equipo del instituto, explicó que el fenómeno no puede leerse solo como un problema financiero. Y remarcó que detrás del aumento de la mora aparece una caída persistente del ingreso disponible de las familias.

Uno de los datos más sensibles del informe es justamente ese: cuánto aumentó el peso de los gastos fijos sobre el ingreso. Si en 2023 sostener la casa —con luz, gas, agua y transporte— representaba alrededor del 10% del ingreso, hoy esa carga ya ronda el 25% o 26%.

La entrevista se realizó en Punto Uno Stream, conducido por Lisandro Vives, donde el analista fue claro al describir el mecanismo: las familias “sacan primero un crédito de subsistencia, pero en dos o tres meses ya no lo pueden pagar”. La frase sintetiza una dinámica cada vez más visible: el crédito ya no aparece para expandir consumo o financiar mejoras, sino para cubrir baches de supervivencia. Y cuando el ingreso no acompaña, esa deuda se acumula hasta romperse.

El cuadro se vuelve todavía más serio cuando se mira por tipo de deuda. En créditos personales bancarios, la mora familiar ya supera el 13%. En tarjetas de crédito ronda el 11%, lo que implica que más de uno de cada diez usuarios no logra sostener esos pagos. Y cuando el análisis se extiende a entidades no bancarias, la situación empeora aún más. Ahí aparecen otros niveles de fragilidad, con mecanismos de financiamiento más caros, más precarios y, muchas veces, más difíciles de renegociar.

La mora golpea con más fuerza a los más jóvenes. Según el informe del Instituto Argentina Grande, el tramo de 15 a 19 años registra un 33% de morosidad, mientras que entre 15 y 24 años también aparecen los niveles más altos de deuda impaga. El dato muestra que, además del deterioro general de los ingresos, los jóvenes son hoy el sector más expuesto a no poder sostener sus pagos.