El abogado Pedro Burgos analizó en diálogo con Punto Uno el aumento del desempleo, la caída del salario real, el avance de despidos en el sector privado y la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional. “Se está precarizando el empleo formal para empujar al trabajador a elegir entre no tener trabajo o tenerlo sin derechos”, advirtió.
La última medición del mercado laboral en Argentina volvió a encender alarmas: alrededor de 200.000 trabajadores formales quedaron sin empleo en el último tramo del año, a lo que se suman unos 70.000 despidos en el sector público.
El panorama fue analizado por el abogado laboralista Pedro Burgos, quien dialogó con Punto Uno y trazó un diagnóstico claro: “El problema no es el trabajador ni los sindicatos. El problema es la situación económica y la ausencia de políticas que incentiven el empleo.”
Burgos explicó que el incremento del desempleo impacta fuerte sobre sectores que hasta hace poco eran considerados estables. “En Salta estamos viendo despidos en supermercados, metalúrgicas y empresas vinculadas a servicios. En algunos casos, hasta un 8% de la planta laboral fue desvinculada en la última semana”, señaló.
A esto se suma un mecanismo que se repite con frecuencia: la presión para firmar retiros “voluntarios” con montos muy inferiores a la indemnización legal. “En algunos casos, hasta los trasladan al correo para que envíen su propia renuncia. Es una situación de enorme vulnerabilidad y de clara violación del derecho laboral”, sostuvo.
El deterioro salarial es otro eje crítico. Según Pedro Burgos, muchos trabajadores registrados, incluso dentro del Estado, están hoy por debajo de la línea de pobreza. Esto obliga a multiplicar actividades: “Hay gente que tiene dos trabajos: uno registrado y otro totalmente informal. Ese segundo ingreso no tiene aportes, ni obra social, ni derechos básicos.”
Para el presidente de la Fundación Fides y del Foro Federal de Trabajo, las causas del aumento del desempleo son estructurales: “No es la reforma laboral la que va a generar empleo. El Estado tiene que aliviar las cargas fiscales para que las empresas puedan contratar. Cada vez que se recortaron derechos laborales, nunca se generó más empleo.”
Además, señaló que una caída generalizada del consumo está afectando la actividad de muchas empresas, que comienzan a ajustar recortando personal.
Burgos fue terminante al referirse al proyecto de flexibilización laboral que impulsa el Gobierno nacional: “Se está intentando transformar el salario de convenio —que hoy es un piso mínimo— en un techo. Eso empuja a negociar por empresa y por debajo de los mínimos actuales. Es una ilusión pensar que tres o cinco trabajadores pueden negociar en igualdad de condiciones frente al empleador.”
También advirtió sobre el regreso de figuras que precarizan el salario, como los pagos no remunerativos y los tickets canasta, que no aportan para la jubilación ni cuentan para la indemnización: “Es transformar empleo formal en empleo informal dentro de la formalidad. El trabajador queda registrado, pero sin derechos.
Pedro Burgos cuestionó además el argumento presidencial de que estas reformas acercan a Argentina a los países desarrollados: “Hoy el mundo discute la reducción de la jornada laboral y mejores condiciones de bienestar dentro del trabajo. Chile avanza hacia jornadas de seis horas. Acá se intenta extender la jornada y pagar menos. Es exactamente al revés.”
Frente a lo que viene recordó que la Fundación Fides y particularmente el Foro Federal de Trabajo, realizará una jornada de análisis el 27 y 28 de noviembre para estudiar los proyectos en discusión y su impacto real en el mundo laboral.
“Vamos a seguir debatiendo, investigando y defendiendo los derechos laborales porque forman parte del pacto democrático y constitucional del país”, concluyó.
