Punto Uno
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Por Natalia Aguiar
Desde hace un tiempo, el presidente Alberto Fernández, parece estar obsesionado con la prensa que lo cuestiona y critica. De hecho, en noviembre del año pasado en una entrevista con el canal A24, mandó al psicólogo al periodista Javier Díaz. La charla ahondó sobre la pandemia del coronavirus y la llegada de las vacunas, pero luego el mandatario fue consultado por la inseguridad y dio una polémica respuesta al comunicador que habló de su propia sensación de "miedo" al estar en la calle.

"Con sus sensaciones lo que le recomiendo es que hable con el psicólogo", lanzó el presidente sin miramientos. La semana pasada Fernández redobló la apuesta. En una entrevista con el periodista Gustavo Sylvestre, en Radio 10, enfurecido, mandó a los periodistas al psiquiatra. Fernández expresó que algunos periodistas sienten “odio” y deslizó que se trata de un "periodismo alocado" que debería repensarse. Habló de diversos temas, como la confianza en la vacuna rusa, criticó a la Corte y a la oposición, destacó la posibilidad de restringir salidas ante el aumento de casos de Covid, pero no dudó en chicanear a la prensa y enviarlos al psiquiatra, como si se tratara de algo ofensivo.

Fernández dijo que en el país existe un "periodismo alocado", “un periodismo que responde a intereses", esto en relación a los críticos con el gobierno y la vacuna rusa. “Existe un periodismo que debería repensarse seriamente. Lo único que hace es provocar el desaliento con los argentinos por el odio que le tienen a Cristina, al peronismo y a mí, y dicen cosas que no tienen sentido”, expresó muy molesto el presidente. También aseguró que la gente poco a poco va descubriendo ese periodismo cuya vocación "es hacer naufragar a la Argentina". Por eso les envió un mensaje: "Se necesita que a esos periodistas los atienda un psiquiatra para que entiendan que viven en una sociedad que necesita que dejen de dividirnos”.

 

¡Pobre Patria mía!, diría Manuel Belgrano

Que les pasa a los gobernantes que no toleran la crítica o el cuestionamiento racional, propio el periodismo independiente. El trabajo del periodismo es molestar, justamente. “El periodista debe ser esa mosca que mantiene inquieta a la sociedad”. Sino, no será periodismo. Será obsecuencia, será del otro lado, operación política.

 

Espejito, espejito

Sin embargo, la reacción de Alberto Fernández, para los entendidos en psicología, se trataría de la Teoría del Espejo. Es que el exterior actúa como un espejo para la mente. Un espejo donde se ven reflejadas diferentes cualidades, características y aspectos personales de nuestra propia esencia, de nuestro ser más primitivo.
Hablamos de las situaciones en las que frecuentemente se observa algo que no gusta de los demás y se siente cierto rechazo, incluso disgusto. Estaríamos ante la ley del espejo, la cual establece que de alguna manera ese aspecto que nos disgusta de determinada persona o situación, existe en nuestro interior. “La gente sólo nos devuelve el reflejo de la forma en que les hablamos”, describe Laurent Gounelle.
Quizás, entonces quien deba acudir a consulta psicológica y psiquiátrica no sean los periodistas. Quizás ante la falta de respuestas, la mejor salida sea la agresión. Pero la teoría del espejo, es tan cruel como cierta para los que estudian los comportamientos y las relaciones humanas.

 

La Argentina psicótica

Ya nada debe asombrarnos a los argentinos, quienes deberíamos acudir al psicólogo para analizarnos como ciudadanos y por qué votamos como votamos. Ayer, Alberto Fernández presentó en Chapadmalal la nueva movilidad jubilatoria que -según el Gobierno- se actualizará por salarios y recaudación, aunque no contempla las situaciones inflacionarias tan cotidianas en la economía argentina. “ El Estado debe estar presente para reparar inequidades”, ojalá lo cumpla señor presidente y no se sustente en la Teoría del espejo, escurridizo y resbaladizo. Fernández continuó y preocupado por los datos de 212 muertes y 20.906 nuevos casos de Covid en las primeras 72 horas de 2021, dijo: “La pandemia no ha terminado y los que más se descuidan son nuestros jóvenes , así que debemos continuar con los cuidados pese al sol y la playa”.

Mientras el presidente se cree con la autoridad suficiente para mandar al psicólogo y al psiquiatra a los periodistas, entre bambalinas, el Gobierno impulsa dos iniciativas que pretenden lograr la impunidad de la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner. Se trata de la reforma judicial que prevé crear 46 juzgados federales nuevos en la Capital Federal, y la ley que prevé flexibilizar las mayorías necesarias para elegir al procurador general de la Nación. Ambas leyes ya fueron aprobadas por el Senado y deben ser tratadas en Diputados. Estos proyectos generaron las movilizaciones, más conocidas como “Banderazos”, a lo largo y ancho del país, ocho durante el 2020 para ser exactos.

 

El reflejo de la personalidad

La teoría del espejo atribuible al psicoanalista Jacques Lacan, puede verse claramente en las relaciones sociales o políticas cuando descubrimos ciertos aspectos que no nos agradan del otro. La respuesta es que, al igual que hay partes de nuestra imagen que no nos gustan en el espejo, encontramos reflejos de personalidad en el otro que no nos entusiasman. Y es porque las identificamos en nuestra propia personalidad. Aquello que nos desagrada del otro es lo que no nos gusta de nosotros mismos. Es lo que se denomina en psicología, efecto espejo, describe Sonia Martínez Alonso. No es malo acudir al psicólogo, quien colaborará en nuestro desarrollo progresivo y ayudará a tomar decisiones correctas. Tampoco sería malo acudir al psiquiatra de necesitarlo, ya que los profesionales asisten a aquellas personas que requieren diagnósticos y tratamientos científicos para mejorar su calidad de vida. Ahora bien, cuando la psicosis, la agresión o la esquizofrenia vienen desde los que nos gobiernan, la pregunta es: ¿Quién debería acudir a la consulta psicológica o psiquiátrica?

La teoría des espejo nos da la respuesta.