Punto Uno
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Por Natalia Aguiar
La política requiere de un compromiso de 24 horas por día, durante los siete días de la semana y los trescientos sesenta y cinco días del año. Pero Mauricio Macri, tras su agónica gestión presidencial, quizás no haya resistido el estrés y, relajado por demás, perdió poder y respeto dentro de su propio espacio político como de sus socios en Juntos por el Cambio.

La primera en enfrentar al ideólogo del PRO, fue su discípula María Eugenia Vidal, quien se negó a participar de las listas en provincia de Buenos Aires y se direccionó a la Ciudad de Buenos Aires, con miras a las presidenciales de 2023. Esa es la mayor apuesta, y quizás hasta los mismos pupilos de Macri, como Vidal y Horacio Rodríguez Larreta, debieron hacerle entender a Macri que era mejor que dé un paso al costado. Y así fue que en la pulseada ganó Rodríguez Larreta cuando la semana pasada, la bendecida de Macri, Patricia Bullrich, se bajó de la interna para competir con Vidal. Esto le dio ventaja a Larreta, y Macri debió aceptar los cambios de liderazgo cabeza gacha.

El sábado pasado, María Eugenia Vidal lanzó su candidatura a diputada por la Ciudad de Buenos Aires, en un acto que contó con el apoyo de Horacio Rodríguez Larreta, Patricia Bullrich, y los líderes de los partidos que conjugan Juntos por el Cambio, como el radical Martín Lousteau. La foto de unidad tras la renuncia de Bullrich, jefa del PRO.

Fue decisivo el paso al costado que dio Bullrich de enfrentarse con Vidal en las PASO, ya que más allá de los lugares en las listas de la Ciudad y de Provincia, logró la estima de toda la coalición y además sondea las listas de candidatos de la oposición a lo largo y ancho del país. Con esto, Rodríguez Larreta pudo sacar de su camino a la candidata que, supuestamente alentada por Macri, amenazaba con disputarle el liderazgo en su propio distrito. Para Rodríguez Larreta la postulación de Vidal permitía obtener votos en franjas más amplias del electorado porteño y que Bullrich, en cambio, retenía a los votantes antikirchneristas a ultranza, pero no podía crecer entre los sectores moderados, según encuestas, claro… Vidal ya reside en el barrio de Recoleta y pidió a Rodríguez Larreta tener presencia en el gabinete porteño con dirigentes de su confianza. Cuidado Mauricio a quien le das de comer en la mano…

 

Las PASO

En las PASO se renovarán 13 bancas de diputados nacionales de la Ciudad, de las cuales Juntos por el Cambio se juega 10. Cinco de ellos le corresponden al PRO, tres a la UCR y dos a la Coalición Cívica, mientras que en la Legislatura porteña, el larretismo buscará mantener los 20 escaños que tiene hoy: diez del PRO, cuatro de la UCR, tres de la Coalición Cívica, dos de Confianza Pública y uno del Socialismo. Ampliar ese poder actual es el enorme desafío que le espera a Vidal en su regreso a la política desde su jurisdicción originaria. En las provincias Bullrich se arremangará las mangas para colaborar con el armado de listas de los candidatos que garanticen votos en 2021. Así se lanza esta coalición política con miras a 2023, sustentado en candidatos propios que encabecen listas en capital, provincia de Buenos Aires y el interior del país. Las reuniones de armados de listas no cesan, fotos, almuerzos y puestas en escena.

En el radicalismo, además de Facundo Manes como diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, se impulsa al periodista Martín Tetaz como segundo candidato de Vidal, muy cercano a Martín Lousteau. Los otros nombres que circulan en los bocetos son los de Paula Oliveto, de la Coalición Cívica, que iría en el tercer lugar de la lista; Fernando Iglesias, propuesto por el ala dura del PRO, como cuarto candidato, y Graciela Ocaña, que busca otro mandato legislativo, en el quinto puesto. Con Vidal presentada en sociedad en Capital, donde se inició como política, Rodríguez Larreta apuesta a consensuar un acuerdo bonaerense para bajar a Jorge Macri, intendente de Vicente López, de presentar una lista propia en las PASO que compita con la nómina del PRO liderada por Diego Santilli, vicejefe porteño.

 

Macri apunta: “Dejen de mentir”

La semana pasada, el ex presidente Mauricio Macri se defendió de las acusaciones de haber enviado “material bélico” y haber apoyado un “golpe de estado” en Bolivia, tal como lo denunció la actual gestión del país vecino, lo que derivó en una carta de disculpas del presidente Alberto Fernández. Pero a través de una dura misiva, Macri le dedicó duros términos al actual mandatario y le pidió que “deje de mentir”. “En un solo acto logró devaluar su palabra y su firma”, dijo Macri.
“Para conocimiento de la opinión pública, aclaro que en noviembre de 2019, tras las denuncias de fraude y la posterior renuncia de Evo Morales, y en línea con la Organización de Estados Americanos (OEA) y la Unión Europea, la Argentina prestó ayuda humanitaria. Dimos asilo en la embajada argentina a funcionarios de Evo Morales e incluso a sus familias, junto a periodistas argentinos asignados en ese país”, agregó en el arranque del texto el ex presidente.

“Los propios protagonistas locales, tanto el exembajador argentino Normando Álvarez García como el excomandante general de la Fuerza Aérea boliviana desmintieron la denuncia de conspiración y la autenticidad de la prueba que se presenta con apariencia documental. Todo lo dicho es falso. Todo es mentira”. “Sin embargo, estas acusaciones sin sustento nos sumergen otra vez en la dinámica alienante y paranoica de un gobierno débil que busca ocultar la realidad que lo acecha. El caso sirve otra vez para agredir la integridad de las fuerzas de seguridad al crear sospechas sobre ellas”, retrucó el líder de Juntos por el Cambio. El ex presidente Mauricio Macri aprovechó su estadía en Europa para lanzar duras críticas contra la administración de Alberto Fernández y para asegurar que su convicción es que “este va a ser el último gobierno populista” de la historia argentina. “Creo que este va a ser el último gobierno populista de nuestra historia”, sentenció al participar en el cierre de un congreso del Partido Popular Europeo.

 

Correo Argentino. Nadie resiste archivo

Desde hace tiempo que Mauricio Macri parece dudar entre la política y el mundo empresarial, aunque supo sacar ventajas de ambos frentes cuando estuvo al mando del destino de Argentina.

Si bien Macri ahora denuncia persecución, fue por el Decreto 265/1997 que el entonces presidente Carlos Menem otorgó a Sociedad Macri (SOCMA) la concesión de los servicios postales. Franco Macri quedó al frente de aquella privatización que tuvo su primer traspiés en 2003 cuando Néstor Kirchner llegó a la Casa Rosada y decidió estatizar el Correo Argentino. A partir de allí arrancó un derrotero judicial que acumuló 18 años hasta que este lunes y con impulso del kirchnerismo se decretó la quiebra de la compañía.

Sin embargo, el 27 de Abril de 2018, durante su mandato, Mauricio Macri nombró hoy jueza a la hija de la magistrada que manejaba la causa Correo Argentino. La magistrada en cuestión es Agustina Díaz Cordero, hija de la camarista Maria Lilia Gomez Alonso de Díaz Cordero, que presidía la Sala B de la Cámara Comercial donde tramitó la causa por la deuda de la familia Macri con el Estado. La camarista Gómez Alonso de Díaz Cordero dejó correr la maniobra del presidente de condonarle a su familia más de 70.000 millones de pesos de esa deuda y hace años que acompaña la estrategia judicial de los Macri. Por eso, y a manera de devolución de favores, Macri nombró a su hija al frente del Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Civil Nº 23 pese a las irregularidades en el concurso para acceder al puesto. Claro, que antes, la niña nacida y criada en el poder judicial, una original “Nic”, se desempeñó como asesora del entonces Ministro de Justicia Germán Garavano. Tome y daca.

El tema del acomodo fue así: La designación de Macri de la hija de la jueza del Correo, se efectivizó a través del decreto 374/2018, llega tras un concurso plagado de inconsistencias. Agustina Díaz Cordero se presentó a dos concursos, uno para jueza comercial, como su madre, y otro para jueza civil. En el primero quedó en el puesto 32 de 42 postulantes. En el segundo, que es el que finalmente consiguió, no le fue mucho mejor: quedó en el puesto 17. A pesar de su deslucido desempeño fue incluida por gracia de un ser Supremo, en la primera terna para el puesto junto al que obtuvo el mejor puntaje, Eduardo Guillermo Róveda, y el puesto 9, Roberto Malizia. Pese a ser la peor calificada de los tres, Macri y Garavano enviaron su pliego al Senado. Dígame usted quien miente. “Dejen de mentir”, en palabras de Macri. ¿O estará tomando de su propia medicina?