Punto Uno
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Por Natalia Aguiar
Nueve días transcurrieron desde el 22 de este mes, día en el que el presidente Alberto Fernández decretó el confinamiento que en teoría finaliza hoy, lunes. Una “Semana de Mayo” agitada, casi como la de 1810.

 

Si bien hubo bajas en las cifras, los números no parecen ser los que se esperaban ya que la cantidad de contagios y decesos no se redujo a la mitad. De hecho, el jueves pasado se alcanzó una cifra récord: 40 mil casos en nuestro país.


El Gobierno de Alberto Fernández está agónico ante la vulnerable realidad económica, la presión tributaria, la ansiedad de los argentinos, los índices de inflación y la falta de valor o credibilidad de la palabra oficial. La escasa destreza para conseguir vacunas fue importante pero también así, la falta de cuidados de la gente que careció, por lo general, de prudencia. Pero también la gente necesita trabajar para comer.


Nadie duda de que la situación es crítica y que el sistema sanitario ha colapsado. Por otro lado, el Gobierno gestionó vacunas con diferentes laboratorios, con mayor y menor acierto según las empresas. A tal punto que hasta el ex ministro de Salud, Ginés González García, declaró que “está podrido” de lo que se dice sobre las tratativas con el laboratorio Pfizer, y dijo: “Les ofrecimos algo hasta indigno, una firma de responsabilidad individual, de cada uno de los vacunados, diciendo que no iban a hacer ningún reclamo. Y siempre nos dijeron que no”, detalló en una entrevista en el programa de Nelson Castro por Radio Rivadavia.” ¿Será que los políticos argentinos están tildados de “rosqueros”?. Hazte la fama y échate a la cama… Sin embargo, pese a que Alberto Fernández criticó a la firma y Patricia Bullrich planteó corrupción, el Gobierno mantiene las tratativas para poder avanzar.

 


Bajo control


La situación respecto la escasez de vacunas no es sencilla de analizar, y de hecho hasta el frente peronista que conforma la mayoría del cuerpo de auditores de la Auditoría General de la Nación, pidió detalles sobre los acuerdos que alcanzó el Gobierno con los diversos laboratorios. Año electoral, todo se tiñe de internas, política partidaria y quien impulsa el pedido no es otro que Miguel Ángel Picheto. Un peronista a ultranza devenido en macrista. Lo secundaron los otros auditores justicialistas -críticos del kirchnerismo- que conforman el organismo liderado por la oposición y que debe controlar los gastos del Estado.


Si bien ayer Carla Vizzoti en conferencia de prensa explicó que hay una “importante circulación del virus”, la posibilidad de extender la medida estaría descartada con la distribución de 1.500.000 dosis, entre AstraZeneca y Sputnik, a la mayoría de las jurisdicciones, aunque debieron haberlas recibido en Marzo. Tarde pero llegan. Las vacunas son ahora el centro de atención, porque nuevas restricciones podrían tener aún un más alto costo político para el oficialismo.


Lo que la ciudadanía sintió y percibió en estos últimos días de restricciones que se iniciaron en la Semana de Mayo, es importante porque esas percepciones podría evidenciarse en las urnas. El impacto en el voto será contundente.


Así lo detalla la consultora D’Alessio IROL – Berensztein, con un sondeo de opinión efectuado durante el confinamiento a 1164 encuestados mayores de 18 años de todo el país. Entre las razones por la que el presidente decretó la restricción, resaltaron tres justificaciones de los consultados: para la mayoría el sustento de la medida estuvo en el colapso sanitario, incertidumbre sobre la llegada de vacunas y la imposibilidad de controlar el contagio, en especial en el Gran Buenos Aires.

Sólo los votantes del Frente de Todos -42%- y los millennials -35%- mencionaron el descontrol en la Ciudad de Buenos Aires. Mientras, los votantes de Juntos por el Cambio manifestaron mayoritariamente que se debió a la falta de vacunas, los del Frente de Todos destacan en mayor medida el desborde de los centros de atención.

 


Macri apunta


“Piensan que los argentinos somos esclavos”, expresó el ex presidente Mauricio Macri en el programa de Mirtha Legrand que ahora conduce su nieta Juana Viale y que produce Ignacio Viale. Espacio de la pantalla central en la que priorizan las voces opositoras, cuasi operación política. “Quizás hasta se cobre peaje”, o por lo menos es eso lo que se divulga en el medio. Lo cierto es que a solas con la conductora Macri de despachó con todo, ya vacunado en Miami, como ciudadano de primera. Tampoco eso suma.


La dirigencia política hace agua por todos lados. La dirigencia política debe dar certidumbre a la gente, y no enfrentarlos a un bombardeo de acusaciones sin soluciones serias en este contexto de inflación permanente en alza, en medio de una pandemia que parece no tener fin.

 


El otro frente de Alberto


En estos meses que quedan para llegar a las elecciones primarias y obligatorias veremos todas las artimañas políticas posibles. Hasta el mismo presidente debe enfrentar la puja de poder que impulsa el gobernador bonaerense Axel Kicillof junto a Máximo Kirchner en la provincia de Buenos Aires, bastión kirchnerista. Tal es la tensión, que en el oficialismo se habla de un co-gobierno de Kicillof. Es que en la ciudad de La Plata, los jóvenes referentes elegidos por Cristina se mueven como peces en el agua, a paso firme, y eso parece una imagen refleja ante el desgaste que arrastra Alberto Fernández. Casi como una rotación del eje del poder, para algunos.


Es que quizás Kicillof esté más centrado en el armado político junto a Máximo Kirchner, Wado de Pedro, Sergio Massa y Gabriel Katopodis, que en paliar la pandemia a nivel nacional, cuestión a la que está Alberto Fernández abocado.
Por otro lado, Olivos también convoca a esos jóvenes referentes a través de Santiago Cafiero, pero parece que la verdadera rosca está en La Plata.


En un marco tan complejo como el que enfrenta Argentina, pandemia mediante, pobreza, inflación in crescendo y desánimo, los políticos, los líderes de uno y otro bando, deberían generar certidumbre, pero por el contrario, lo que generan es incertidumbre.


Hace más de diez años que Argentina no crece en cifras reales y sólo suma pobreza y marginalidad, que ya le pega a la clase media trabajadora, emprendedora, a los comerciantes, a los profesionales, a los obreros. Las disputas irracionales de poder que llevan adelante los políticos, esa carrera para lograr protagonismo y votos desde ya, no logran resolver los conflictos de fondo, y hacen que todos como sociedad, perdamos esta batalla.