Punto Uno
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Por Natalia Aguiar

Lo importantes es que se acordó con el Fondo Monetario Internacional en medio de muy malas expectativas para la Argentina. O fue un acuerdo para la desgracia, o una desgracia de acuerdo. Pero se acordó, y eso para el futuro del país es muy importante.

La mayoría de los economistas admiten que es una buena noticia, para algunos un stand by, para otros la refinanciación de la deuda. Para los más escépticos, un default encubierto.

Lo cierto es que Argentina está mucho mejor plantada ahora ante los ojos del mundo, porque un default hubiera significado el acabose, el abismo económico, generaciones y generaciones de argentinos buscando salidas en otros rumbos. Como sucedió con Venezuela en América Latina, o con los libaneses en Beirut. En ambos pueblos, los jóvenes y los de mediana edad, debieron salir a buscar su destino traspasando fronteras y obstáculos mayúsculos.

Claro que habrá ajuste del gasto público y límites en la emisión de la moneda en el Banco Central, lo cual hará compleja la situación económica, pero no habrá ahogamiento, ni asfixia. Estrategia que debían tomarse desde el Banco Central, con acuerdo o sin acuerdo con el organismo. No puede administrarse un país sin tácticas económicas y proyectos políticos, sin claro destino, sin un plan.

Muchos de los cercanos a Alberto admitieron que los trámites, conversaciones, idas y venidas, ansiedades y demás que significó llegar a este consenso, demostró algo importante: la decadencia de la palabra de Cristina, su nula influencia para este acuerdo ante los organismos multinacionales. Quizás hayan sido puras críticas y cuestionamientos de la boca para afuera, pero ella sabía a consciencia que acordar debía acordarse.

 

Arduas negociaciones

Las voces más cercanas al presidente advirtieron que las tratativas fueron “exigentes, duras, difíciles y complicadas”. En una primera instancia se trató con Kristalina Georgieva, ya como directora gerente del Fondo. En anterior, cuando era funcionaria del Banco Mundial, padeció impugnaciones por su postura frente a China. Todo esto antes de asumir su actual cargo de Directora del Fondo Monetario Internacional. Joe Biden, presidente de Estados Unidos, terminó de dar el ok para este acuerdo y así, con los intermediarios correspondientes, se acercaron las partes.

Alberto sumó varios puntos a favor. “Quiero anunciarles que el Gobierno de la Argentina ha llegado a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional”, comenzaba el discurso grabado del presidente Alberto Fernández en la quinta de Olivos.

Así anunció el convenio con el organismo multilateral. El arreglo conlleva que Argentina pagara u$s718 millones al FMI en concepto de capital. Si no se hubiese realizado el acuerdo, si no se efectivizava ese pago, hubiese significado entrar en default con el organismo. Luego, el ministro de Economía, Martín Guzmán, explicó junto al jefe de Gabinete, Juan Manzur, los detalles del principio de acuerdo. Detalló el titular de Economía que “el sendero de ajuste fiscal acordado con el FMI tendrá metas de déficit primario de 2,5% para 2022, de 1,9% para 2023 y de 0,9% para 2024, entre otros objetivos”.

Para la mayoría de los economistas y analistas, este acercamiento, descomprime los mercados, pero que el camino gradualista anunciado “no está libre de riesgos”; y que es una condición necesaria, pero no suficiente para la recuperación de la economía.

Algunos estiman que a ambas partes del conflicto les convenía llegar a un acuerdo, lo cual despeja el horizonte. El organismo internacional permite que Argentina no arribe al déficit cero en dos años y medio y además, le permite al país, seguir endeudándose con Rusia, China, entre otros acreedores. Una especie de gracia, que si bien no soluciona los problemas de fondo, da respiro.

Para otros, se trata de una muy buena señal pero ante un camino sinuoso, que no estará libre de riesgos. Se trata de una condición necesaria, pero no suficiente para la recuperación de la economía. Habrá que estar atentos a las variables, a la lectura que haga el mercado y a la posibilidad de sostener este acuerdo.

 

El más duro, Claudio Lozano

El acuerdo con el FMI es "un default diferido", explicó el director del Banco Nación. El presidente de Unión Popular criticó el acuerdo cerrado con el Fondo y sugirió que “Argentina debería volver a reestructurar su deuda”, porque esto dista mucho de ser una “solución”.

En una muy dura carta abierta, Lozano, plantea que el acuerdo con el FMI “Garantiza la impunidad”. Rechazó el refinanciamiento firmado por el gobierno de Alberto Fernández. Además sostiene que es una “cesión de soberanía”.
Así las cosas, mientras Alberto y Cristina sienten un alivio ante el entendimiento alcanzado con el FMI, Lozano arremete y no teme en decir que "garantiza la impunidad" del ex presidente Mauricio Macri y "legitima" la deuda récord contraída durante su gestión.

"Lamentablemente la decisión tomada por el gobierno nacional y que exige la ratificación del Parlamento Argentino, implica LEGITIMAR el crédito tomado por el macrismo pese al hecho objetivo de que el mismo ha violado todos los procedimientos administrativos, jurídicos y constitucionales existentes para endeudar al Estado", comienza la carta de Lozano. "A la vez el gobierno nacional ha desistido de denunciar ante los Foros Políticos y judiciales a nivel mundial las múltiples irregularidades en que incurrió el FMI. En suma, con todos los argumentos a favor, el Gobierno desistió de promover la nulidad del crédito Macri - FMI, tanto a nivel local como internacional", explica el economista. Claudio Lozano fue uno de los cercanos al núcleo duro del kirchnerismo que había planteado en la semana que no era tan grave no pagarle al FMI, antes del acuerdo alcanzado el día viernes.

En el sitio de Unidad Popular, la agrupación que dirige, sostuvo que el acuerdo alcanzado se trata de un "stand by recontracondicionado y controlado", en el que no "queda claro desde cuando se cuentan los años de gracia".

"El tema no es menor ya que define si los vencimientos que Argentina no pagará ahora se concentrarán en el 2026 o en el 2028. En realidad lo que resulta es que la negociación termina siendo apenas un default diferido y no una solución al endeudamiento. En pocos años más, Argentina deberá volver a reestructurar su deuda. Hemos logrado un default diferido y no una solución al endeudamiento", detalló firme en sus convicciones.

Cada cual tendrá la capacidad de leer la realidad. Lo cierto es que el acuerdo era necesario, pero también es factible lo que explica Lozano. Fue un acuerdo para no evidenciar los errores del Fondo y la deuda millonaria con Mauricio Macri, habría una cesión de la soberanía económica y los condicionamientos –de la letra chica que aún no se conocen en detalle- podrían ahogar a la economía argentina. Que no sea este acuerdo una ilusión como lo fue el Titanic en su momento, y que sea con proyección de futuro, porque no darán los tiempos a aquel argentino de bien que quiera disfrutar de su país. Vivirlo, quererlo, admirarlo, pero no entregarlo. Que sea un acuerdo de esperanza. Que sea factible. Que se haga realidad… Que no sea un consenso con sabor amargo…