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La productora argentina Giorgina Mesiano analizó la 98° edición de los premios de la Academia. Destacó el reconocimiento a nuevas voces, el impacto cultural de fenómenos como el K-Pop en la animación y el valor del trabajo técnico detrás de una película. También advirtió sobre la crisis de la industria audiovisual argentina.

La 98° edición de los premios Oscar dejó varias lecturas sobre el presente del cine global. Para la productora argentina Giorgina Mesiano, una de las claves de esta entrega fue la combinación entre grandes producciones, nuevos protagonistas y la consolidación de fenómenos culturales que hasta hace poco estaban fuera del reconocimiento tradicional de la Academia.

En diálogo con Punto Uno Streaming, Mesiano destacó el triunfo de “Una batalla tras otra”, dirigida por Paul Thomas Anderson, que obtuvo seis estatuillas, entre ellas Mejor Película y Mejor Director. La película también ganó premios técnicos y el Oscar a Mejor Actor de Reparto para Sean Penn.

“Es una película particularmente imponente”, señaló la productora, y destacó el trabajo del actor. “Creo que uno de los mejores papeles de su carrera, porque tiene una transformación psicológica pero también física que lo pone en un lugar muy destacado”.

La historia presenta un futuro distópico en Estados Unidos atravesado por conflictos raciales y políticos. Según Mesiano, el cine de Anderson suele generar reacciones fuertes dentro de la industria justamente porque aborda temas incómodos. “Su cine habla de cosas que incomodan, entonces hay mucha gente que no quiere ver en la pantalla situaciones que exponen la realidad”, explicó.

En el rubro de Mejor Película Internacional, el premio fue para la producción noruega “Valor sentimental”, dirigida por Joachim Trier. La película aborda un conflicto familiar entre un director de cine y sus hijas, atravesado por la obsesión artística y los vínculos personales.

“Habla de un vínculo muy difícil entre un padre artista, director de cine y escritor, bastante ególatra”, describió Mesiano. La historia se centra en una casa familiar que el protagonista quiere usar como escenario de su nueva película, basada justamente en su propia historia.

Otro de los premios destacados fue el de Mejor Actor para Michael B. Jordan por “Sinners”, una película que también obtuvo reconocimientos técnicos. Para Mesiano, estos resultados reflejan una renovación dentro de Hollywood. “Creo que lo que tuvo esta edición de los Oscar es que se empezaron a dar lugares a otros actores. No vimos las mismas caras”, sostuvo.

Mesianoa también subrayó la importancia de los equipos técnicos en la construcción de una película. Desde la fotografía hasta el diseño de vestuario o maquillaje, cada área contribuye a la narrativa visual.

“El director o la directora tiene una idea en el guion, pero ese texto hay que pasarlo a pantalla. Para eso hay que tener los recursos y la capacidad de traducir lo que se quiere contar”, explicó.

En ese sentido, mencionó el caso de “Frankenstein”, premiada en categorías técnicas como diseño de vestuario, maquillaje y producción. “Es acompañar con lo visual lo mismo que va contando la historia”, señaló sobre el trabajo de los equipos detrás de cámara.

Una de las sorpresas de la noche fue el triunfo de “K-Pop Demon Hunters” como Mejor Película de Animación. La producción mezcla música, estética pop y cultura digital, algo que para Mesiano refleja la ampliación del campo cultural del cine.

“El K-Pop hace años que se viene instalando a nivel global. Que la Academia reconozca este tipo de contenidos es incorporarlos al sistema”, explicó.

Sin embargo, la conversación también dejó lugar para una preocupación local. Mesiano advirtió que la industria audiovisual argentina atraviesa un momento crítico.

“Pasamos de producir mucho y muy variado, desde pequeñas producciones hasta grandes películas que ganaron el Oscar, a casi nada”, afirmó. “Es un momento muy crítico, prácticamente no hay trabajo en la industria audiovisual”.

Para la productora, el cine sigue siendo una herramienta central para contar historias y construir identidad cultural. “Siempre es lindo ver cine. Nos guste más o menos, el cine siempre nos deja algo”, concluyó.