columna maroccoArranca hoy una nueva gestión al frente del Gobierno nacional. El cambio se materializó con la legitimidad del voto popular y a partir de este 10 de diciembre, los argentinos viviremos una nueva experiencia política de objetivos, contenidos y formas inéditas.

Por Antonio Marocco (*)

Estamos ante un gran desafío. Mucho más complejo y profundo que la disputa meramente electoral que signó al 2023. La política en serio no es vivir de campaña en campaña, en proselitismo permanente. Hay un momento en el que espectáculo y las rencillas se aplacan para que empiece la gestión, una gestión que involucra y afecta nada menos que a 47 millones de personas.

Es el tiempo de las instituciones, del debate en serio y productivo, ya no para sacar una ventaja electoral, sino del debate profundo que se propone para arribar a consensos, consensos que serán claves para que la Argentina empiece a construir una nueva armonía y pueda retomar una cierta senda de progreso, estabilidad y desarrollo.

Las instituciones serán claves en la Argentina que viene en dos dimensiones. Principalmente en el Congreso, donde todas las expresiones de la sociedad están representadas y sus intereses deben ser defendidos. Ningún espacio político cuenta con mayoría y los acuerdos serán imprescindibles. La responsabilidad de las fuerzas nacionales y populares es ayudar y velar para construir un futuro para la Argentina que no se olvide de nadie.

El triunfo del neoliberalismo y la reivindicación de las políticas menemistas de los años 90 nos obligan a pensar en la Argentina pendular, en esa Argentina vibrante que cada tanto elige opuestos, que parecieran contradictorios pero que nunca dejan de ser dos caras de la misma moneda. Esa es la democracia que hemos podido construir, una democracia con alternancia en el poder, con libertad de expresión, división de poderes y con instituciones sólidas y estables.

Una democracia que todavía aguarda terminar con la mezquindad en ciertos escalafones y poner por encima la madurez política necesaria para rubricar las políticas de Estado trascendentales más allá de los signos y humores políticos.

Ojalá sea una buena oportunidad. Si de verdad nos importa la educación, la salud, el empleo y el desarrollo, es momento de acordar políticas para al menos una década. Políticas que trasciendan a una gestión, que involucre a las provincias, a los sectores de la producción y el trabajo. Políticas que generen previsibilidad, líneas de trabajo interinstitucional, metas bien definidas, resultados observables y medibles.

No podemos seguir discutiendo cada 4 años organigramas ministeriales a medida del presidente de turno, nos debemos una planificación de Estado más seria y permanente. Nada se logra a largo plazo si el punto de llegada se reiniciar permanentemente.

De más está decir que nuestras intenciones honestas son de que al nuevo Gobierno Nacional le vaya bien.

Con el gobernador Gustavo Sáenz hemos logrado construir una gestión provincial enfocada más en la realidad de la gente que en la realidad de la política, para eso están las internas.

Estamos profundamente convencidos de que ese trabajo en conjunto, sin banderías partidarias, nos ha permitido lograr avances importantes para Salta. Y así lo seguiremos haciendo, desde nuestras identidades, desde nuestras convicciones, desde nuestras fuerzas políticas, pero siempre poniendo por encima el interés de los salteños, a quienes le debemos la enorme responsabilidad de gobernar durante cuatro años más por una Salta con más igualdad de oportunidades, con más desarrollo, con más libertad y con menos privilegios para unos pocos.

 

(*) Columna emitida por FM Aries el 7 de diciembre de 2023.