Punto Uno
Banner central top 1 separador

04 25 aguiar

El campo se trasladó a la gran ciudad. Los tractores llegaron a Plaza de Mayo y reclamaron por la presión impositiva que los ahoga como una olla a presión a punto de estallar. La carga tributaria es pesada para los argentinos. No da tregua.

Por Natalia Aguiar

El tractorazo del campo se hizo sentir, y si bien la Mesa de Enlace no avaló la protesta, sus dirigentes parecen haberse arrepentido, porque la masividad de la marcha fue contundente. Perdieron una gran oportunidad.

Con más de 100.00 personas en Plaza de Mayo y sobre avenida Libertador, según explicaron los productores autoconvocados, el campo pidió al Gobierno que le “saque las manos de encima”. Además, lo desafiaron a que se atreva “a pensar un país con menos impuestos”. Se leyó una proclama del sector y se presentó en Casa Rosada un proyecto de retenciones cero para la actividad. En algunas provincias como Córdoba, Tucumán, Neuquén, Rosario y Santa Fe (Avellaneda), el reclamo fue igual de contundente que en la capital.

“No hemos venido hasta acá para pedir que nos den una mano sino para que nos saquen las dos de encima. Traemos una proclama sencilla: no estamos dispuestos a seguir financiando la soga con la que nos ahorcan”, dijo Marcelo Méndez, vocero de los cientos de productores que llegaron de distintas regiones del país, sumado a gente de la ciudad que también decidió acompañar la protesta. La recaudación del campo es la que más creció en los últimos meses, y es el sector el que asume el costo del bono a los jubilados que le insume al Gobierno más de 5000 millones de dólares, mientras el Banco Central no logra juntar reservas.

“Somos de los pocos y raros países con desdoblamiento cambiario y retenciones. Padecemos, además, 170 impuestos que agobian a todas las actividades productivas y terminan sumándose a los precios que paga el consumidor. Esta es nuestra protesta y esta es nuestra propuesta: anímense a pensar un país con menos impuestos. Gasten menos. Arréglense con lo que tienen o dedíquense a otra cosa”, subrayó el orador.

Oportunistas o pragmáticos. Era una buena jornada para mostrarse, una oportunidad de apoyar la protesta, o hacer demagogia. Los referentes de Juntos por el Cambio no faltaron a la cita del tractorazo. Horacio Rodríguez Larreta saludaba a los productores brindándoles su apoyo, al igual que Patricia Bullrich, María Eugenia Vidal, Federico Pinedo, Luis Brandoni, Jorge Macri, y tantos otros que avalaron la marcha a tractor como argentinos genuinos o hicieron leña del árbol caído. Vaya a saberse pues. Para ellos, fue un apoyo incondicional al sector más afectado con la presión tributaria. Para el Gobierno la protesta fue organizada por ellos, la oposición.

“No somos ciegos. Las necesidades existen. Pero las necesidades son infinitas y los recursos son limitados. No se puede seguir cargando al burro que mueve la noria y menos comérselo. Para repartir riqueza primero hay que crearla y la mejor manera de distribuirla es el trabajo libre donde los beneficios vuelven solos a la sociedad, sin necesidad de intervención estatal”. Por último, el sector pidió que se acaben las mentiras: “Basta de mentiras, basta de opresión impositiva, basta de sarasa”. “Los derechos de exportación son un impuesto y su tratamiento es facultad privativa del Congreso”, explicaron los productores con la Constitución bajo el brazo.

 

Jaque y tome mate

Cristina Kirchner logró dividir a su fuerza política en dos y de esta manera le puso el cucurucho en la frente a la Corte y a la oposición. Es que nunca está acorralada, ella sabe cómo esquivar la presión política y judicial. A cualquier costo. Pero en este caso la oposición no percibió que venía la estrategia. Una nueva jugada que nadie esperaba.

Cristina logró dividir en dos al bloque oficialista del Frente de Todos en el Senado. Lo hizo para conseguir la segunda minoría y que ambos representantes de la Cámara Alta sean nombrados en el Consejo de la Magistratura. Este, órgano encargado de seleccionar, nombrar, y remover jueces, queda otra vez con ventajas para el kirchnerismo. Y de hecho, ella fue la que impulsó la anterior ley del 2006, declarada inconstitucional en diciembre pasado por la Corte. El mismo Tribunal que ahora pasará a presidir la Magistratura. Cuestión que para algunos constitucionalistas también resulta cuestionable, ya que según la letra constitucional, el Consejo fue creado para evitar influencias tanto del Poder Ejecutivo, como del Legislativo y del Judicial. Pero, es un órgano atravesado por cuestiones políticas, a quienes muchos no le daban la importancia que merecía, y ahora en los bastidores de la trastienda política, se pone en primera plana.

La Corte también juega políticamente cuando no debería hacerlo. En este tema debieron abstenerse de intervenir, según algunos analistas. Es que al declarar inconstitucional la ley, sabían que el presidente del cuerpo -Horacio Rosatti- debía asumir en paralelo la presidencia del órgano. Una clara incompatibilidad con intereses propios en pugna.

Pero ni los jueces, que saben mover piezas y a los que el cargo les exige cierto nivel intelectual para las decisiones judiciales, premeditaron la jugada de Cristina. Con el desdoblamiento del bloque, otra ventana judicial se abre para ser resuelta por la Justicia. Pero Cristina tendrá los representantes que necesitaba para lograr impunidad.

Ni los jueces, ni los representantes del pueblo, ni los referentes de la oposición se adelantaron a la pulseada de Cristina. Una alerta para todos ellos, que pretenden tapar el sol con un dedo, sin mirar más allá. Argentina merece de políticos, referentes e instituciones que estén a la altura de las circunstancias. Cristina lo está, para evitar la Justicia, claro está. Pero que ocurre en la oposición que nadie tiene la inteligencia emocional para adelantar jugadas o evitarlas. Los ciudadanos demandan políticos con empatía y rapidez mental. Aquella que le permita cimentar estrategias para consolidar instituciones, valores y aspirar a un futuro digno.

La oposición no está a la altura. El Papa, por razones de salud, no quiso recibir a Santiago Cafiero, representante de Alberto Fernández ante el mundo. El Santo Padre concedió una entrevista al periodista Joaquín Morales Solá, y dejó traslucir cierto enojo con el Gobierno y preocupación por la situación económica del país.

Argentinos demandan respuestas a sus problemas, a la presión impositiva, a la pobreza, a la impunidad desmedida. Pero si la oposición, ladra y no muerde, pocas esperanzas quedan. Basta de oportunismos y peleas en las redes. Acción y rapidez mental para los argentinos, no para los bolsillos propios. Porque hacen jaque y se toman el mate.