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Miles de fieles acompañaron al Señor y la Virgen del Milagro en una nueva Procesión por las calles de Salta. Entre pañuelos en alto, lágrimas y oraciones, la celebración tuvo uno de sus momentos centrales frente al Monumento 20 de Febrero, donde se renovó el tradicional Pacto de Fidelidad.

El sol volvió a aparecer después de varios días de frío y acompañó una de las jornadas más importantes para la provincia. Desde temprano, miles de fieles se concentraron en las calles del centro que estuvo repleto. Entre pañuelos, lágrimas, oraciones y muestras de devoción, la ciudad volvió a quedar atravesada por una tradición que se repite desde hace generaciones.
La Procesión comenzó con la salida desde la Catedral Basílica de la Cruz Primitiva, la Virgen de las Lágrimas, el Señor y la Virgen del Milagro. Las imágenes avanzaron por las calles del centro hasta llegar al Monumento 20 de Febrero, donde se vivió uno de los momentos centrales de la jornada: la lectura del Evangelio, el mensaje del arzobispo de Salta, monseñor Mario Antonio Cargnello, y la renovación del tradicional Pacto de Fidelidad.
Ante una multitud, Cargnello aprovechó la celebración para hablar no solo de la fe, sino también de algunos de los problemas que atraviesan a la sociedad. La paz, la familia, la defensa de la vida, la justicia, las drogas, la mentira y el futuro de los jóvenes fueron algunos
“La paz es mucho más que la ausencia de conflictos”, dijo y planteó que no debe entenderse solamente como la ausencia de guerras o enfrentamientos. “La paz es mucho más que la ausencia de conflictos armados”, sostuvo.
Explicó que también implica construir un orden social basado en el respeto y en el reconocimiento del otro y afirmó que la paz debe ser una tarea cotidiana y que requiere del compromiso de toda la sociedad.
“Sólo Dios puede entrar en nuestros corazones y convertirnos a la paz. Conviértenos, Señor, para que nos podamos convertir”, expresó.

Familia
Otro de los puntos centrales de su discurso fue la familia. Cargnello pidió recuperar su lugar como uno de los espacios fundamentales para la formación de las personas y citó al papa San Juan Pablo II al hablar de la familia como parte esencial de la sociedad. “Recuperemos la familia construida según el proyecto del Creador”, expresó.
El arzobispo sostuvo que en el hogar se cruzan las distintas generaciones y se transmite una memoria que permite mantener una continuidad en la sociedad.
“La familia será siempre la primera escuela de la humanidad”, afirmó. Y enumeró algunas de las enseñanzas que, según planteó, se incorporan allí antes que en cualquier otro ámbito: “Recibir la vida, cuidar al otro, perdonar, servir y pertenecer”.
También destacó que cuando la familia se encuentra fortalecida, se fortalece la estabilidad de la sociedad. “No tengan miedo a la vida”
El mensaje tuvo además un capítulo dedicado a la defensa de la vida. Cargnello retomó palabras atribuidas al papa León XIV y sostuvo que la vida humana debe ser reconocida y protegida en todas sus etapas.
“Si la vida deja de ser reconocida como un valor fundamental, ¿qué futuro pueden tener nuestras sociedades?”, preguntó ante los fieles.
En esa línea, afirmó que la defensa de la vida “no es una cuestión parcial” sino “una meta de civilización”.
Más adelante, el arzobispo se dirigió especialmente a los jóvenes y les dejó otro de los mensajes más fuertes de la jornada: “No tengan miedo al amor verdadero. No tengan miedo a la vida”.
Les pidió también no dejarse llevar por una mirada individualista del amor y apostar por vínculos construidos con diálogo, perdón y compromiso. “No tengan miedo de amarse para toda la vida”, expresó.
Y agregó un pedido vinculado directamente con las futuras generaciones: “Comprométanse a crear una familia que sea un reflejo del Dios que es amor”.

Drogas
Además se refirió al consumo de drogas y el narcotráfico. El arzobispo pidió no naturalizar una problemática que, según remarcó, golpea especialmente a los jóvenes y también genera consecuencias dentro de las familias.
“No naturalicemos el uso y la difusión de la droga que está haciendo estragos entre nuestros jóvenes y también en la sociedad”, afirmó.
“En nombre de los niños y jóvenes que no saben cómo salir de esa esclavitud y luchan y luchan, y no pueden”, expresó, para luego insistir: “Digamos basta”.
También mencionó a las familias que atraviesan situaciones de extrema vulnerabilidad y a aquellas que sienten que pierden a sus hijos frente a las adicciones.
“En nombre de los padres y familias que impotentes lloran y piden ayuda, digamos basta”, manifestó.
El mensaje se extendió también a la sociedad en general. “En nombre de la sociedad que ve perder a jóvenes bajo nuestros puentes, digamos basta”, sostuvo.

Justicia
Cargnello también pidió trabajar por una sociedad más justa y llamó a cada persona a asumir su responsabilidad desde el lugar que ocupa. “Que cada uno de nosotros trabaje fuerte y sostenidamente por crecer en la justicia”, expresó.
En esa línea, invitó a recuperar la confianza en lo que cada uno puede hacer y planteó la necesidad de pensar en una Argentina diferente.
“Creamos en el valor de lo que hacemos, así ayudaremos a transformar la sociedad”, afirmó y vinculó esa construcción con pequeñas acciones cotidianas y con la responsabilidad individual frente a los problemas colectivos.