El coordinador del ISEPSI, Darío Limachi, en diálogo con Punto Uno, advirtió por el cierre de comercios, la pérdida de empleos y el ajuste en alimentos y medicamentos.
La eliminación del programa Volver al Trabajo no solo tendría impacto sobre los beneficiarios directos, sino también sobre la economía de los barrios donde esos ingresos se gastan. Esa es una de las principales conclusiones de un relevamiento realizado por ISEPSI Salta sobre unos 500 casos en la ciudad de Salta.
A partir de esos datos, la organización realizó una proyección sobre los más de 52.000 beneficiarios que, según el relevamiento, percibían alrededor de $78.000 mensuales. El resultado estimado es que más de $3.000 millones dejarían de circular cada mes en los comercios de cercanía de la provincia.
¿Qué encontraron con este relevamiento?
-Nosotros venimos trabajando hace mucho tiempo en los barrios y somos muy cercanos a las p ersonas que reciben este tipo de programas. Decidimos hacer una encuesta para poder dimensionar matemáticamente qué impacto tiene la eliminación de este ingreso en la vida de los salteños. Hay un riesgo de subestimar lo que significan $78.000. Alguien puede decir que es poco dinero, y efectivamente es muy poco para vivir. Pero para una familia que no tiene un ingreso fijo, ese dinero permite cierta planificación.
Más del 90% de las personas que relevamos no tiene otro ingreso fijo con el cual pueda planificar su economía. Estamos hablando de gente que muchas veces vive el día a día.
¿Qué impacto tiene ese dinero en la economía de los barrios?
- Ese es otro punto que muchas veces no se dimensiona. El programa está destinado a sectores vulnerables que viven principalmente en barrios populares. Ese dinero no se ahorra, no se va al dólar ni se utiliza para vacaciones. Se gasta en el negocio del barrio. En nuestra encuesta, alrededor del 65% de los beneficiarios dijo que gastaba todo ese ingreso en comercios de cercanía, como carnicerías, almacenes o verdulerías. Otro 28% gastaba al menos una parte. Solo una minoría no utilizaba ese dinero en el barrio.
Cuando proyectamos esos porcentajes sobre más de 52.000 beneficiarios, estimamos que más de $3.000 millones mensuales podrían dejar de circular en la economía barrial.
¿Qué consecuencias puede generar esa caída del consumo?
- Puede convertirse en una especie de bola de nieve. El dinero deja de llegar al beneficiario, deja de comprar en el comercio del barrio y ese comerciante empieza a vender menos. El 39% de los vecinos relevados conoce a alguien que perdió su trabajo en un comercio de cercanía. El 34% vio cerrar un negocio en su barrio y el 32% conoce comercios que tuvieron que reducir su oferta. Además, un 15% conoce algún negocio que tuvo que despedir a un empleado. Por eso decimos que no se trata solamente de quitarle $78.000 a una familia. Hay que mirar todo el circuito económico que existe alrededor de ese ingreso.
¿En qué zonas de Salta se concentra este impacto?
- Trabajamos en distintos barrios de la ciudad. La zona sudeste, la zona este, Floresta, sectores de la zona norte, Castañares y la zona oeste alta, entre otros lugares. Son barrios donde existe una economía de cercanía muy importante. La carnicería, la verdulería, el almacén y otros pequeños comercios dependen en buena medida del consumo de los propios vecinos.
Si ese ingreso desaparece, la situación puede volverse crítica porque se reduce la capacidad de compra y, al mismo tiempo, se pone en riesgo la actividad de esos comercios.
¿Qué está pasando con el consumo de las familias?
- La situación ya venía complicada por el endeudamiento. Lo que vemos ahora es que cuando una familia ya no puede seguir endeudándose, empieza a recortar lo más básico.
El dato que más nos preocupa es que el 73,5% de los beneficiarios relevados dijo que tuvo que reducir gastos en alimentos. Después aparece salud y medicamentos, con un 30,8%.
¿Por qué consideran importante mirar el impacto más allá del beneficiario?
- Porque si uno solamente mira cuánto recibe una persona, puede pensar que es una cifra pequeña. Pero cuando ese dinero circula dentro de una comunidad, tiene un efecto multiplicador.
Una persona cobra, compra carne, verduras o alimentos; ese comerciante utiliza ese dinero para pagar proveedores, servicios o comprar nuevamente mercadería. Es una economía que se mueve dentro del barrio.
¿Cuál es la principal conclusión del relevamiento?
- Que hay que mirar el impacto social y económico en conjunto. Más de 52.000 personas en la provincia pueden perder un ingreso que, aunque insuficiente, era previsible para sus familias.
Y si esos recursos dejan de circular, también pierden los pequeños comercios, los trabajadores y las propias comunidades. El riesgo es que se profundice un círculo de menor consumo, cierre de comercios, pérdida de empleos y mayor endeudamiento.
