César Guereta, secretario general de ENAC, repasa una encuesta nacional sobre 268 PYMES de 17 provincias que deja una señal de alarma para la economía real. Caída del consumo, rentabilidad deteriorada, pérdida de empleo, cadena de pagos tensionada y deuda para sobrevivir son algunos de los ejes que aparecen en el Radar.
¿Las ventas bajaron tanto en volumen como en facturación?
Sí. Ese es uno de los datos más fuertes del relevamiento. En el primer trimestre de 2026, el 49,6% de las PYMES cayó en volumen y el mismo 49,6% cayó también en pesos. Apenas el 18,3% mostró crecimiento real. Eso confirma algo que nosotros venimos viendo en la calle: la inflación puede haberse desacelerado, pero el mercado interno no reaccionó. Se vende menos y cuesta mucho más sostener la actividad.
¿Las PyMEs se endeudan para crecer o sobrevivir?
Exactamente. Hoy no vemos a las PYMES tomando deuda para expandirse, invertir o incorporar tecnología. Se endeudan para aguantar. El 33,6% toma deuda para reponer capital de trabajo, el 29,5% para pagar impuestos, el 25,4% para refinanciar deuda previa, el 24,3% para cubrir costos fijos, el 17,2% para salarios o aguinaldos y el 16% para pagar energía. Cuando una empresa se endeuda para pagar sueldos o la luz, ya no está pensando en crecer: está tratando de no caerse.
¿Qué pasa cuando los costos suben más que los precios?
Pasa que la rentabilidad se rompe. La encuesta muestra que en el trimestre los costos subieron en promedio 16,8% y los precios solo 9%. La brecha es de 7,8 puntos. El 90% de las PYMES absorbió subas de costos y el 32,8% no pudo trasladar nada a precios. Eso explica por qué el 67,9% no generó ganancias y el 36,6% terminó con rentabilidad negativa.
¿La cadena de pagos ya está tensionada?
Muy tensionada. Las PYMES cobran, en promedio, a 49,3 días y pagan a 35,1. O sea: financian a sus clientes durante 14,2 días. Y eso en una economía sin margen es un castigo. Además, el 68,3% sufrió extensión unilateral de plazos, el 53% tuvo más incumplimientos y el 26,9% registró incobrables. Nuestros asociados lo dicen con mucha claridad: venden menos, cobran tarde y tienen que seguir sosteniendo la operación igual.
¿El deterioro ya pegó en el empleo?
Sí, ya pegó. Y lo importante no es mirar un número absoluto dentro de la muestra, sino la tendencia: en el trimestre relevado hubo una caída del 1,76% del empleo en las PYMES encuestadas. Eso confirma que el ajuste ya está impactando en el trabajo. Además, nuestros asociados nos vienen marcando lo mismo todos los días: hay menos margen para sostener planteles, se frenan incorporaciones y se recortan horas extras. La encuesta muestra que el 32,8% de las empresas despidió, el 11,6% suspendió personal y el 36,2% redujo horas extras. Y hacia adelante la señal tampoco mejora: el 77,6% no piensa contratar en el segundo trimestre.
