Así lo indica un estudio del Instituto Argentina Grande revela que el 47% de las familias argentinas tuvo que gastar ahorros, endeudarse o vender pertenencias para completar sus ingresos. Entrevistado por Punto Uno, Hernán Herrera, coordinador del IAG, detalla las conclusiones del informe.
¿Qué revela el informe sobre los hogares argentinos?
-Lo que encontramos es preocupante: al cierre del año pasado, el 47,4% de las familias no llega a fin de mes. Esto significa que casi la mitad de los hogares tiene que buscar alternativas para completar los ingresos que no alcanzan. Las estrategias más comunes son gastar ahorros, pedir dinero a conocidos, endeudarse con entidades financieras o, en casos más graves, vender pertenencias.
¿Cómo se distribuyen estas estrategias?
-El 33% de las familias que no alcanzan a cubrir sus gastos queman ahorros, el 15% recurre a amigos o familiares, otro 15% se endeuda con bancos o entidades financieras y un grupo cada vez más numeroso tiene que vender objetos personales. Este último caso refleja un nivel de vulnerabilidad muy alto.
¿La situación empeoró respecto a años anteriores?
-Sí, hay un agravamiento. La crisis de los hogares se profundiza porque los precios suben más rápido que los salarios, y la inflación, aunque parece moderarse en algunos registros oficiales, sigue impactando fuertemente en la vida cotidiana. Las familias tienen que ingeniárselas para cubrir necesidades básicas, y muchas veces los indicadores oficiales no muestran la verdadera magnitud del problema.
¿Qué pasa con los jubilados?
-Es un sector particularmente golpeado. Se duplicó la cantidad de jubilados que tuvieron que vender pertenencias o endeudarse con conocidos para completar ingresos. Además, muchos debieron volver a trabajar, haciendo changas o manejando plataformas digitales, porque la jubilación con bono cayó un 12% en términos reales desde 2023.
¿Las mujeres jefas de hogar se ven más afectadas?
-Sí. Muchas viven solas con hijos y deben cubrir todos los gastos de la casa. Esto las obliga a desplegar estrategias adicionales, muchas veces con gran sacrificio, y hace que la vida cotidiana sea mucho más difícil.
¿Cómo se distribuye esta situación en el país?
-Las regiones más afectadas son Cuyo, el norte argentino y la provincia de Buenos Aires. Ahí los hogares tienen que recurrir a más estrategias para cerrar los ingresos, mientras que en otras regiones la presión es algo menor.
¿Qué pasa con el endeudamiento?
-Se duplicó la cantidad de morosos considerados “irrecuperables”, alrededor de 3,3 millones de argentinos. Lo más preocupante es que las deudas más pequeñas, de hasta 210 mil pesos, son las que más problemas generan, especialmente porque muchos jóvenes recurren a créditos no bancarios con tasas impagables, que pueden superar el 700% anual. Esto genera un círculo vicioso: se endeudan, caen en mora y pierden acceso a nuevas líneas de financiamiento, lo que impacta directamente en sus ingresos.
¿Qué debería hacer el Estado frente a esta situación?
-El mejor plan social es un buen plan económico. Necesitamos políticas que piensen en los ingresos, el mercado interno y los sectores más vulnerables. No alcanza con medidas puntuales sobre tasas o plazos de deuda; se requiere un modelo que mejore de manera sostenida la capacidad de compra de las familias.
