05 28 vitivinicultura

En el Centro de Convenciones de Cafayate se presentó el estudio “Innovadores en la Vitivinicultura del Noroeste Argentino”, un trabajo impulsado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) que analiza cómo la industria vitivinícola del NOA logró transformarse en las últimas décadas y posicionarse en mercados internacionales a partir de los vinos de altura.

La actividad reunió a funcionarios provinciales, académicos, empresarios bodegueros y representantes de organismos internacionales. Entre los presentes estuvieron el ministro de Economía y Servicios Públicos de Salta, Roberto Dib Ashur; la representante del BID en Argentina, Viviana Alva-Hart; y miembros de la Embajada de Francia, país históricamente vinculado al desarrollo vitivinícola argentino.

El informe fue elaborado por la decana de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Salta, Teodelina Zuviría, junto a los investigadores Julio Elias y Paolo De Salvo. El trabajo pone el foco en la evolución de una industria que, hace cinco décadas, estaba orientada principalmente a la producción de vinos de mesa y que hoy encuentra en los vinos de altura uno de sus principales sellos de identidad y competitividad.

Entre los aspectos destacados, el estudio señala el papel de empresarios y enólogos que introdujeron cambios técnicos y productivos decisivos para modificar el perfil de los vinos del NOA. En ese proceso aparecen nombres como Arnaldo Etchart y el enólogo francés Michel Rolland, asociados a innovaciones como el raleo en verde, las cosechas tardías, la incorporación de barricas y la diversificación de varietales.

El documento también analiza cómo la identidad territorial pasó a convertirse en un factor estratégico para el sector. Según los autores, la cultura local, las tradiciones y el vínculo con el paisaje comenzaron a integrarse al relato comercial de las bodegas como una forma de diferenciación frente a otros mercados vitivinícolas.

Otro de los puntos centrales del estudio es el desarrollo del capital humano. La formación de enólogos locales y el intercambio con especialistas extranjeros son señalados como elementos clave para sostener procesos de innovación y mejorar los estándares de calidad.

Además, la investigación destaca la importancia de las políticas públicas, la infraestructura y la articulación entre el Estado, las universidades y el sector privado para consolidar el crecimiento de la actividad en la región.

Durante la presentación, tanto funcionarios como representantes del BID coincidieron en que el caso del NOA constituye una experiencia de transformación productiva basada en la innovación y el agregado de valor, con impacto no solo en la industria vitivinícola sino también en el turismo y las economías regionales.

Las conclusiones del informe sostienen que el desarrollo del vino de altura logró proyectar internacionalmente a la región y abrir nuevas oportunidades de exportación para el NOA, en un contexto donde la calidad y la identidad de origen ganan cada vez más peso en los mercados globales.