En los Valles Calchaquíes salteños se lleva adelante un proyecto en localidades como Seclantás, Payogasta, Animaná y Angastaco, territorios de una riqueza cultural y paisajística inmensa, pero históricamente relegados de las grandes inversiones turísticas.
La propuesta tiene un objetivo claro: si las comunidades tienen herramientas, capacitación y acompañamiento, pueden generar trabajo genuino sin abandonar sus pueblos.
Detrás de esa transformación aparece el trabajo de Fundación Unir y de su presidente, Fernando “Nano” Escudero, quien junto a un equipo de profesionales lleva adelante un programa de capacitación, tutoría y acompañamiento para 44 emprendedores turísticos de los Valles Calchaquíes, financiado por el Consejo Federal de Inversiones (CFI).
“No hay turismo si no hay productos y servicios. Y no hay productos y servicios porque faltan emprendedores turísticos”, explicó Escudero durante la entrevista en Punto Uno en la que dejó una definición que resume el espíritu del proyecto: “La batalla cultural verdadera es devolverle valor a la gente”.
Lo que hace Fundación Unir no es únicamente enseñar marketing, redes sociales o administración. El trabajo empieza mucho antes: reconstruyendo autoestima. “Hay personas que hacen artesanías increíbles y durante años les hicieron creer que no valían nada”, contó Escudero. Por eso, las capacitaciones incluyen encuentros personalizados, seguimiento permanente y tutorías donde cada emprendedor comienza a descubrir que aquello que sabe hacer puede convertirse en un proyecto sustentable.
El proceso va desde cuestiones básicas, puntualidad, orden, atención al visitante, hasta herramientas más complejas como inteligencia artificial aplicada, fotografía, promoción digital y planificación de negocios. Cada participante terminará el programa con un plan de desarrollo a cinco años. Pero quizás el aspecto más valioso sea otro: volver a generar comunidad. Porque el modelo que impulsa la Fundación no apuesta al emprendedor aislado, sino a redes de trabajo local donde un hospedaje recomiende un guía, el guía recomiende una artesana y la artesana invite a conocer la gastronomía regional. Así, una estadía de una noche puede transformarse en una experiencia de varios días que deje ingresos en toda la comunidad.
La Fundación calcula que unos 25 emprendedores necesitan apoyo económico urgente para consolidar sus proyectos. El objetivo es reunir cerca de 50 millones de pesos. Puede parecer una cifra enorme. Pero dividida entre cientos de personas dispuestas a colaborar, se vuelve absolutamente posible.
