04 08 lacteosClaudio Díaz, integrante de Pymes por el Desarrollo y socio de Quesillos Güemes, advirtió que la caída interanual del 6% en el consumo de leche en febrero no alcanza para describir la gravedad de la situación social, porque ese descenso no impacta de manera pareja en toda la población.

“La realidad es mucho más cruel”, sostuvo, al señalar que el recorte se concentra sobre todo en los sectores con menos recursos, mientras que quienes tienen ingresos sostienen ese consumo básico.

Según planteó, esa baja “no se da de manera homogénea”, sino de forma profundamente desigual. En ese marco, puso como ejemplo lo que ve en escuelas públicas, donde muchos chicos reemplazan alimentos por mate cocido.

Pero el problema no termina en el consumo. El dirigente pyme explicó que, en la producción láctea, el principal impacto hoy pasa por los costos asociados: combustible, luz, gas, alquileres y servicios básicos. “El problema son los costos asociados”, resumió, al describir un escenario en el que los precios no pueden subir al ritmo de esos aumentos porque el mercado ya no lo resiste.

La entrevista se dio en Punto Uno Stream donde Díaz remarcó que esa combinación entre caída del consumo y presión de costos está dejando afuera a muchos pequeños productores. “Han empezado a desaparecer”, dijo sobre colegas que hacían quesillos, quesos y otros productos derivados de la leche.

En ese escenario, la crisis golpea por dos puntas: a las familias que ya no pueden sostener su alimentación y a los emprendimientos que ven achicarse cada vez más el mercado. Para Díaz, esa es la parte que muchas veces no aparece en los números: una cadena en la que la pérdida de consumo popular y la asfixia de los costos terminan empujando cierres y profundizando una realidad cada vez más dura.