03 19 yaguareteSe firmó un convenio marco entre la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable y la Fundación Rewilding Argentina.

El director de Conservación de la fundación, Sebastián Di Martino, destacó que uno de los pilares de esta iniciativa es la adquisición de una propiedad considerada estratégica por los especialistas en conservación. Según explicó, “es una propiedad clave, que une al Parque Nacional Baritú con Pintascayo. Es como un corredor que genera conectividad”.

Este espacio funciona como un puente natural que permite la circulación de fauna y asegura la continuidad de los ecosistemas, aspecto fundamental para la supervivencia de especies en peligro como el yaguareté.

En ese terreno ya se encuentra operativa una estación biológica, equipada con cámaras trampa que registran la presencia de animales y ayudan a identificar posibles amenazas. Los primeros relevamientos arrojaron resultados sorprendentes incluso para los equipos técnicos. Di Martino señaló: “Nos permitió identificar, solo en nuestra propiedad, 14 individuos de yaguareté. Hay una proporción muy grande de machos, doce machos y solamente dos hembras. No es una distribución normal, debe haber algún tipo de disturbio en esa población”. Este hallazgo plantea interrogantes sobre el equilibrio de la población y la necesidad de profundizar los estudios para comprender las causas de esa desproporción.

El especialista subrayó que la conservación no puede limitarse únicamente a la protección de la fauna silvestre. “Hay que generar una agencia de vigilancia para la especie, pero también una agencia de coexistencia con los pobladores locales”, afirmó. En este sentido, resaltó la importancia de integrar a las comunidades en el proceso, fomentando la educación ambiental y creando alternativas económicas vinculadas a la naturaleza. “Hay que trabajar mucho con la gente de la zona y tratar de llevarles actividades asociadas a la presencia de fauna, como el turismo o el avistaje de aves”, agregó. La idea es que la conservación se convierta en una oportunidad de desarrollo sostenible y no en una restricción para quienes habitan la región.

El proyecto se concibe con una mirada de largo plazo. “Estamos hablando de proyectos que duran veinte años”, indicó Di Martino, aunque también valoró los avances inmediatos: “En el último año hemos logrado lanzarlo y, por ahora, vamos súper bien”. Este enfoque a dos tiempos —con resultados visibles en el presente y metas ambiciosas hacia el futuro— refleja la seriedad y el compromiso de las instituciones involucradas.

Por su parte, desde la Secretaría de Ambiente se destacó la relevancia de sostener este tipo de alianzas estratégicas. Durante la jornada de firma del convenio se remarcó que el monitoreo conjunto permite comprender mejor el comportamiento de las especies y, a partir de esa información, tomar decisiones más efectivas para su protección. La cooperación entre el Estado y las organizaciones de la sociedad civil se presenta como un modelo de gestión que potencia recursos y conocimientos.

La protección del yaguareté, considerado el felino más grande de América y símbolo de la selva de las yungas, se convierte así en un emblema de la lucha por la biodiversidad en Salta. Este convenio no solo busca garantizar la supervivencia de la especie, sino también promover un cambio cultural que valore la riqueza natural de la provincia y la integre en su desarrollo económico y social. La combinación de ciencia, educación y participación comunitaria abre un horizonte esperanzador para la conservación a largo plazo.