El inicio de clases ya está a la vuelta de la esquina y las familias con la calculadora en la mano buscan resolver esta etapa del año. Si algo está claro es que inscripción, más cuotas más útiles no es nada barato.
El primer impacto llega con las inscripciones. Los números hablan por sí solos. El Colegio Estrada, por ejemplo, cobra $300.000. El Magnus, $630.000. El Colegio Belgrano, $500.000 (con libros incluidos). El Colegio del Milagro, $300.000. El Codesa, $300.000. Américo Vespucio, $200.000. Santa Teresa y Del Cerro, directamente, no informaron valores, puesto que definirán en los próximos días.
Hasta ahí, el golpe inicial. El problema mayor viene después: salvo Codesa, ningún colegio confirmó cuánto costará la cuota de marzo, el mes en que arrancan las clases. Los padres estiman aumentos del 20% o 30% respecto a diciembre. Se paga la matrícula sin saber cuánto saldrá el mes siguiente. Un salto al vacío seguramente para muchas familias.
Desde que el gobierno de Javier Milei avanzó con la desregulación del sistema de aranceles, los colegios privados tienen mayor libertad para fijar y actualizar precios. En los hechos, eso implica que pueden ajustar cuando lo consideren necesario. Y los padres quedan atadas a decisiones que no manejan, con poca previsibilidad y menos margen para planificar.
Pero la cuota no es todo. El inicio del ciclo escolar arrastra otros gastos inevitables: uniformes —muchas veces con proveedores exclusivos—, útiles, libros cuando no están incluidos, mochila nueva, zapatillas, guardapolvo, transporte. El combo completo puede sumar entre $150.000 y $400.000 extra por hijo, y eso haciendo un cálculo prudente.
¿Y en la escuela pública? No hay matrícula ni cuota, pero el comienzo tampoco es gratis. Útiles, ropa, mochila, aportes a cooperadora, transporte. En el contexto actual, empezar las clases puede superar los $100.000 por chico aunque no se pague colegio privado. Para muchas familias, el esfuerzo es igual de grande.
El Gobierno nacional anunció vouchers educativos para acompañar a quienes envían a sus hijos a instituciones privadas pero en la practica nadie fue alcanzado por el beneficio.
