
En un contexto de expansión de la actividad minera, la provincia comenzó a evaluar el potencial desarrollo de proyectos vinculados al uranio en los Valles Calchaquíes, un recurso considerado estratégico dentro del escenario energético global actual.
La iniciativa se enmarca en la consolidación como uno de los principales polos mineros del país, con fuerte presencia del litio y expectativas sobre el megaproyecto de cobre Taca Taca, al que ahora podría sumarse un nuevo mineral de alto valor geopolítico.
El tema fue abordado en un encuentro que reunió a funcionarios provinciales, legisladores y especialistas de la Comisión Nacional de Energía Atómica (Comisión Nacional de Energía Atómica), donde se analizaron antecedentes geológicos y perspectivas de exploración en territorio salteño.
La mesa de trabajo estuvo encabezada por el ministro de Producción y Minería, Ignacio Lupión, y el secretario de Minería, Gustavo Carrizo. Durante la exposición técnica se repasaron zonas con presencia uranífera ubicadas en los Valles Calchaquíes, identificadas previamente como áreas de interés geológico.
El análisis también incluyó el contexto internacional, donde el uranio vuelve a ocupar un lugar central debido a su uso en la generación de energía nuclear, considerada por varios países como parte de la matriz de transición energética hacia fuentes de menor emisión de carbono.
En ese marco, se destacó la importancia de los minerales estratégicos como insumos fundamentales para el desarrollo tecnológico y energético a nivel global, con creciente demanda en mercados internacionales.
Asimismo también se realizó una reunión donde también participaron legisladores provinciales con autoridades. En ese marco, se destacó el valor histórico de distritos como Don Otto y Tonco-Amblayo, en los Valles Calchaquíes, donde Salta tuvo un rol pionero en el desarrollo de la minería del uranio en el país. Los descubrimientos realizados desde la década del 50 permitieron identificar importantes zonas mineralizadas y dieron origen a una etapa clave para el Plan Nuclear Argentino. La mina Don Otto, impulsada por la CNEA desde 1957, abasteció al programa nuclear nacional entre 1964 y 1981 y fue uno de los principales complejos productores de uranio del país, con reservas de minerales como uraninita y pechblenda.
Las autoridades coincidieron en promover una visión integral de la actividad, vinculada no solo a la minería, sino también al desarrollo científico, tecnológico, energético y productivo del NOA, con impacto en la generación de empleo y oportunidades para las comunidades de los Valles Calchaquíes. También se puso en valor el rol de la CNEA en proyectos estratégicos como el reactor CAREM, el RA-10 y los pequeños reactores modulares SMR.
