El secretario de Tránsito Municipal de Salta, Matías Assennato en diálogo con Punto Uno advirtió sobre los festejos con personas en cajas de camionetas. “La gente piensa que no pasa nada hasta que ocurre una tragedia”, afirmó. Además, destacó que el sistema Scoring logró reducir la reincidencia en infracciones graves.
¿Cómo analiza el tránsito y el consumo de alcohol en la ciudad?
-Lo venimos marcando desde el primer día de gestión: manejar un vehículo implica una enorme responsabilidad. Nadie puede decir hoy que no sabe que no se puede tomar alcohol y conducir, que no se puede cruzar un semáforo en rojo o circular sin casco. No es una cuestión de desconocimiento, es una decisión concreta de no cumplir las normas. Estamos fortaleciendo además de los controles la concientización.
Usted insiste mucho en esa idea: no es un error, sino una decisión.
-Exactamente. No es un accidente producto de la ignorancia. Es alguien que decide poner en riesgo su vida y la de terceros. Y lamentablemente seguimos viendo casos de personas que creen que “no pasa nada”. Toman, manejan y después ocurren tragedias o situaciones gravísimas como las que vimos estos días.
Además del daño vial, hay consecuencias para toda la ciudad.
-Totalmente. No solo hablamos de daños materiales. Hay vecinos perjudicados, cortes de tránsito, demoras, personas que llegan tarde al trabajo o pierden un vuelo. Todo eso genera un perjuicio enorme para la comunidad y alguien tiene que hacerse responsable.
En ese sentido, ¿los infractores están pagando los daños que ocasionan?
-Sí. Aproximadamente el 90% de los casos donde iniciamos acciones de recupero por daños a infraestructura pública, como semáforos, fueron pagados incluso en etapas prejudiciales. Es importante porque el vecino no tiene por qué asumir el costo de una irresponsabilidad ajena.
¿Qué resultados está dando el sistema Scoring?
-Muy buenos. Nosotros buscábamos que tenga un efecto preventivo y lo está logrando. El dato más importante es que el 99% de las personas que pasaron por el sistema de Scoring no volvió a cometer infracciones graves. Solamente reincide un 1%. Eso demuestra que la reeducación vial funciona.
También hubo avances con las cámaras en circunvalaciones.
-Sí, bajó la siniestralidad y se nota un mayor cumplimiento de las velocidades permitidas. La presencia de cámaras genera el mismo efecto preventivo que un agente de tránsito: la gente reduce la velocidad, usa cinturón y presta más atención.
¿Van a sumar más controles con cámaras?
-No está previsto ampliar cámaras para velocidad, pero sí vamos a incorporar dispositivos específicos para controlar invasiones en ciclovías. Hay muchos conductores que siguen utilizando espacios exclusivos para bicicletas y eso también pone vidas en riesgo.
Otro tema que genera debate son las caravanas de recibidas y los festejos arriba de camionetas.
-Sí, es algo culturalmente aceptado, pero no deja de ser peligroso. Nosotros intervenimos cuando detectamos personas viajando en cajas de camionetas porque están poniendo en riesgo su integridad física. Muchas veces escuchamos “vamos despacio, no pasa nada”, pero cuando ocurre una tragedia todos se preguntan por qué no hubo controles.
¿Hace falta una nueva legislación para eso?
-No, las normas ya existen. El problema no es la falta de leyes, sino el incumplimiento. Tenemos que trabajar en un cambio cultural. Lo mismo pasa con el alcohol al volante: el desafío es dejar de naturalizar conductas peligrosas.
¿Qué rol deben tener las instituciones educativas?
-Fundamental. Las universidades, colegios y escuelas pueden colaborar muchísimo en generar conciencia y ordenar este tipo de festejos. El trabajo no puede ser solamente del Estado o de los agentes de tránsito. Necesitamos compromiso social para cambiar hábitos que hoy siguen costando vidas.
