
El presidente argentino, Javier Milei, volvió a convertir un escenario internacional en una tribuna para defender sus posiciones ideológicas.
Durante su intervención de ayer en la XXX Cumbre Iberoamericana, celebrada en Madrid, equiparó el socialismo con el fascismo, cuestionó las políticas progresistas europeas y profundizó sus diferencias con el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, presente durante el discurso.
Tras protagonizar un distante saludo en el inicio de la jornada junto a Pedro Sánchez, el presidente Javier Milei profundizó ayer las diferencias ideológicas con su par español durante su alocución en la sesión de la XXX Cumbre Iberoamericana.
La intervención del mandatario argentino se produjo en la Galería de las Colecciones Reales, durante la sesión plenaria de una cumbre que reunió a representantes de los 22 países de la comunidad iberoamericana.
Aunque Milei evitó mencionar directamente a Sánchez durante sus cuestionamientos al socialismo, sus declaraciones fueron interpretadas como una nueva expresión del enfrentamiento político que mantienen ambos dirigentes.
Frente al mandatario español, a quien en reiteradas oportunidades descalificó públicamente, el jefe de Estado argentino arremetió de lleno contra el sesgo doctrinario de la izquierda: “El socialismo es fascista en política y el fascismo es socialista en economía”.
En esa línea argumental, Milei ahondó sobre los puntos de contacto que encuentra en ambos modelos de gobierno ante el auditorio congregado en la Galería de las Colecciones Reales: “Ambas doctrinas (el socialismo y el fascismo) concentran en manos de una minoría el control de las decisiones individuales y hacen de la dependencia económica un instrumento de dominación política”.
Asimismo, remarcó que las dos visiones “comparten el odio por el libre mercado, adoran la intervención del Estado, nacionalizan empresas, regulan la economía, controlan los medios de comunicación y se dedican a esparcir propaganda y adoctrinamiento”.
Durante su discurso, el mandatario libertario advirtió que “hay regímenes que invocan los derechos humanos mientras se encarcelan disidentes y silencian a la prensa” y consideró que las últimas elecciones en Chile, Colombia y Perú “impulsan una rebelión democrática contra el paternalismo y el abuso del poder”.
El paso de Javier Milei por la cumbre estuvo marcado por contrastes protocolares: no acudió a la apertura en el Teatro Real ni a la cena de gala en el Palacio Real, pero mantuvo un encuentro con el presidente de Vox, Santiago Abascal.
Reclamo de soberanía
En otro pasaje de su intervención, el presidente Milei destinó un enfático mensaje a las autoridades del Reino Unido en torno al histórico litigio territorial del Atlántico Sur: “Al gobierno británico le reiteramos nuestra disposición a negociar de acuerdo con las resoluciones pertinentes de las Naciones Unidas. Londres tiene aquí la oportunidad de practicar el respeto por las reglas internacionales que con tanta frecuencia recomienda el resto del mundo”.
La respuesta de España
Fuentes del Ejecutivo español señalaron que el socialismo democrático defendido por Sánchez se encuentra en las antípodas del fascismo y cuestionaron la interpretación del pensamiento de Salvador de Madariaga utilizada por el presidente argentino.
Las autoridades españolas evitaron, sin embargo, convertir la controversia en un nuevo enfrentamiento diplomático formal.
Sostuvieron que cada dirigente tiene derecho a expresar sus ideas, aunque reivindicaron las diferencias entre la tradición socialista democrática y los regímenes fascistas.
Durante su intervención en la cumbre, Sánchez había defendido precisamente la necesidad de mantener la cooperación entre países con orientaciones políticas distintas.
El presidente español planteó que las diferencias ideológicas no deberían impedir el desarrollo de proyectos comunes ni debilitar los mecanismos de integración iberoamericana.
