En diálogo con Punto Uno, Daniel Gollán no esquivó definiciones contundentes. Desde el inicio, cuestionó el relato oficial sobre la inflación y el rumbo económico del Gobierno nacional.

“Más allá de la mentira del índice, hoy la inflación es el doble de la que teníamos antes. Y eso ocurre en un contexto de ajuste brutal que se descarga siempre sobre los mismos”, señaló en un primer momento.

Con una mirada histórica, el dirigente recordó otros momentos críticos del país y advirtió que el proceso actual combina recetas conocidas con una velocidad inédita.

“Yo tengo 70 años. Viví a Martínez de Hoz, el menemismo y la Alianza. Esto ya lo conocemos, pero ahora vino más rápido y sin ningún tipo de formalidad”.

 

Reglas y legalidades

Uno de los ejes centrales del análisis de Gollán fue el quiebre institucional y democrático que, según afirmó, atraviesa la Argentina.

“Hoy ya no guardan las formas. Rompen todas las reglas de juego en forma descarada y se cometen una enorme cantidad de ilegalidades”.

En ese sentido, sostuvo que incluso las reglas impuestas históricamente por los países centrales están siendo vulneradas.

“Estamos en un mundo donde se rompen todos los días las propias reglas que generaron los Estados Unidos y Occidente. Ya no gobiernan en las sombras: ahora lo dicen y lo hacen”.

 

Un país que se desarma

Gollán fue categórico al describir el impacto del actual modelo económico en la vida cotidiana de los argentinos.

En otro tramo de la charla sostuvo que “se está destruyendo el entramado productivo, el entramado social, el científico, la educación. No hay prácticamente un rubro que no esté siendo dañado”.

La situación del empleo ocupó un lugar central en sus advertencias. “Ya se destruyeron casi 300 mil puestos de trabajo formales en apenas dos años. No hay generación de empleo nuevo y el que aparece es precarizado, mal pago y sin derechos”.

Y resumió el problema en una frase lapidaria: “Si no hay trabajo, un país no existe”.

 

Crisis de la política

Para el dirigente peronista, la crisis no es solo económica, sino también política y cultural. Según afirmó, el proceso libertario profundizó la fragmentación de los partidos tradicionales.

Reconoció que “han roto al Partido Justicialista, han roto a la Unión Cívica Radical y también a los partidos provinciales. Hay una atomización total”.

Sin embargo, también planteó una autocrítica hacia el propio campo nacional y popular. “Terminamos siendo un amontonamiento de sectores que pelean por intereses propios. Así no se construye un país”.

 

Participación y diálogo

Consultado sobre las posibles salidas a la crisis, Gollán destacó la necesidad de convocar a la ciudadanía a participar activamente en la construcción de un nuevo proyecto de país, al sostener “no puede ser que el futuro lo diseñen tres que creen saberlo todo. El proceso tiene que ser participativo, porque de ahí surge el compromiso”.

Recordó la experiencia del Diálogo Argentino tras la crisis de 2001 y sostuvo que el diálogo sigue siendo una herramienta clave, aunque con límites claros.

“No es cuestión de hablar todo el tiempo. En algún momento hay que pasar a la acción y redistribuir los esfuerzos”.

En ese punto, fue especialmente crítico con la concentración económica y la fuga de capitales.

“Hoy se están robando miles y miles de millones que se fugan del país mientras se destruye la industria y el trabajo”.

 

 La supervivencia

Hacia el final de la entrevista, Gollán dejó una de las frases más fuertes y simbólicas de su análisis: “hoy está en juego la supervivencia de nuestra patria”.

Y cerró con una advertencia que resume su mirada sobre el momento histórico que atraviesa la Argentina: “La están entregando a pedazos”.