El flamante presidente de la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR), Fabián Ruggeri, analizó el presente y el futuro del sector en una entrevista exclusiva con Punto Uno. Destacó el crecimiento de la vitivinicultura salteña, el valor diferencial de los vinos de altura y el escenario internacional favorable para la exportación de cepas blancas, en un contexto desafiante pero lleno de oportunidades para la industria nacional.
La vitivinicultura argentina vuelve a transitar un momento clave de su historia. En medio de un escenario económico complejo, con consumo interno retraído y costos en alza, el sector encuentra en la demanda internacional y en el trabajo asociativo una vía concreta para sostenerse y crecer.
Así lo expresó el flamante presidente de la COVIAR, Fabián Ruggeri, quien asumirá formalmente su cargo durante el tradicional Desayuno de la entidad en Mendoza.
En diálogo exclusivo con Punto Uno, Ruggeri reconoció que el contexto no es sencillo, aunque remarcó que el sector está acostumbrado a enfrentar crisis cíclicas. “¿Cuándo nos ha tocado una sencilla? Las situaciones conflictivas en la vitivinicultura siempre han sido cíclicas”, afirmó, al tiempo que sostuvo que este año se abren expectativas alentadoras, especialmente en materia de exportaciones.
En el centro de la escena
Uno de los puntos centrales de la entrevista estuvo puesto en el rol de las provincias vitivinícolas emergentes, entre ellas Salta, que en los últimos años consolidó su identidad a partir de los vinos de altura y de cepas emblemáticas como el Torrontés.
“Sin duda que Salta tiene una enorme oportunidad”, señaló Ruggeri, al analizar el crecimiento del consumo mundial de vinos blancos y la caída de la producción en Europa. “Hay un aumento del consumo de vino blanco y, al haber menos producción en países como Italia, España y Francia, han salido a buscar vino afuera”, explicó.
En ese escenario, Salta aparece como una provincia estratégicamente posicionada. “Provincias como Salta, con el Torrontés, o La Rioja, que también es una gran productora de cepas blancas, tienen hoy una posibilidad concreta de insertarse con más fuerza en el mercado internacional”, remarcó.
Ruggeri explicó que la demanda se orienta principalmente a vino blanco a granel, lo que permitiría aliviar los stocks y generar movimiento en toda la cadena productiva. “Hay fuertes posibilidades de venta de vino blanco a granel, y eso va a ayudar a descomprimir el stock existente y a darle un aliciente al mercado interno”, sostuvo.
Las exportaciones
El presidente de la COVIAR subrayó que la coyuntura internacional favorece particularmente a la Argentina frente a otros competidores de la región. “Chile ya tiene pocos márgenes para vender porque tiene compromisos asumidos, con lo cual se abre una oportunidad importante para nosotros”, afirmó.
En ese marco, consideró que los vinos salteños tienen un valor diferencial que debe ser aprovechado. “Los vinos de altura, los vinos de quebrada, tienen una identidad muy marcada y eso es algo que hoy el mercado internacional valora mucho”, indicó.
Además, destacó el crecimiento de proyectos vitivinícolas vinculados al turismo y la gastronomía en los Valles Calchaquíes. “No siempre se trata de grandes extensiones de viñedos, pero son emprendimientos muy bien pensados, muy ligados al enoturismo, que aportan valor y visibilidad a la vitivinicultura argentina”, explicó.
Más provincias vitivinícolas y un modelo federal
Ruggeri también resaltó el carácter cada vez más federal de la actividad. “Hoy son 18 las provincias vitivinícolas en la Argentina”, señaló, y destacó que este crecimiento territorial fortalece al sector en su conjunto.
En ese proceso, el norte argentino ocupa un lugar cada vez más relevante. “Salta se ha ganado un lugar propio dentro de la vitivinicultura nacional, no solo por la calidad de sus vinos, sino también por su proyección turística y cultural”, remarcó.
