En una entrevista con Punto Uno presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, cuestionó la baja de la edad de imputabilidad, alertó sobre la retirada del Estado en los territorios más vulnerables, expresó su preocupación por la caída de la natalidad y reclamó diálogo en un país atravesado por el individualismo.
“Estamos preocupados por el conjunto de temas que constituyen una agenda política tan intensa para resolver en tan poco tiempo y con tan poca discusión”, advirtió desde el inicio, al señalar que la velocidad con la que se impulsan reformas estructurales no siempre va acompañada de la reflexión necesaria.
Sobre la intención del Gobierno nacional de avanzar con la baja de la edad de imputabilidad a los 14 años. Colombo fue categórico y se alineó con el comunicado de la Conferencia Episcopal titulado “Más educación, más comunidad”, difundido el pasado 31 de enero.
“Bajar la edad de imputabilidad no es la solución”, sostuvo con firmeza, y agregó: “Ni siquiera deberíamos centrarnos solo en el tema de la edad, sino en el conjunto de condiciones del contexto social que llevan a los jóvenes a ese nivel de vida que estamos teniendo”.
Para el presidente del episcopado, el dolor que provocan hechos aberrantes no puede convertirse en el único motor de las decisiones públicas. “El sufrimiento de las familias no se discute, pero lo que queremos saber es si no se puede trabajar de una manera integral el problema de los jóvenes”, planteó.
En ese marco, remarcó una idea que atraviesa todo su mensaje: la responsabilidad del mundo adulto. “Hay que prestar atención también al mundo adulto que lleva a los chicos a esos niveles de delincuencia”, afirmó, al tiempo que recordó que “estamos hablando de criaturas prácticamente”.
Colombo volvió sobre una advertencia que la Iglesia viene repitiendo en los últimos años: la retirada del Estado de los barrios más vulnerables deja un vacío que rápidamente es ocupado por el delito organizado.
“Cuando el Estado se corre, el narcotráfico se hace fuerte”, expresó sin rodeos. Y enumeró áreas donde la presencia estatal resulta irremplazable: “La prevención, el acompañamiento, la lucha contra las adicciones y el sostenimiento de las familias en situación de vulnerabilidad son ámbitos imprescindibles de actuación del Estado”.
Ignorar estos factores, sostuvo, no resuelve el problema, sino que lo profundiza. “No atender estas realidades es prolongarlas en el tiempo”.
Una sociedad más individualista
Consultado sobre el clima social que atraviesa el país, Colombo reconoció que el contexto actual es distinto al de la crisis de 2001, pero no menos complejo. “La experiencia debería habernos ayudado más”, reflexionó, y recordó el rol que tuvo la Iglesia en aquel entonces impulsando el llamado diálogo argentino.
“Ese diálogo dejó un conjunto de medidas que acompañaron la vulnerabilidad en los primeros años posteriores a la crisis”, señaló, aunque admitió que nuevos problemas fueron creciendo sin la atención necesaria. En ese escenario, describió una sociedad atravesada por un creciente individualismo y una pérdida de la mirada comunitaria.
Ante la posibilidad de que la Iglesia vuelva a impulsar un gran acuerdo nacional, el presidente de la Conferencia Episcopal fue claro en marcar límites y responsabilidades compartidas.
“Estamos muy seguros de la necesidad del diálogo, pero creemos que debe surgir del conjunto de las instituciones que animan el país”, afirmó. Y añadió: “La voluntad tiene que estar tanto en quienes gobiernan como en quienes están en la oposición. De otra manera, sería una nueva imposición a la que no hemos sido invitados”.
Otro de los temas abordados fue la eventual reforma laboral que el Gobierno podría impulsar en el Congreso. Colombo reconoció que existen normas que necesitan actualización, pero advirtió sobre los riesgos de avanzar sin un enfoque humano.
“De ninguna manera se puede imaginar la restricción de los derechos de los trabajadores”, sostuvo, y fue aún más contundente: “No se puede convertir a la fuerza laboral en una fuerza sometida por la necesidad o la indigencia, privando a las personas de su dignidad más elemental”.
También se refirió a una preocupación creciente: la caída de la natalidad en la Argentina y su impacto directo en el sistema educativo. Para Colombo, este fenómeno no puede analizarse de manera aislada.
“La Iglesia siempre ha insistido en unir el amor y el encuentro de una pareja con la voluntad de transmitir la vida”, recordó, y cuestionó las políticas que, a su entender, le han quitado centralidad al valor de la vida. “La sanción de la ley del aborto fue en una línea que le quitó protagonismo a la vida”, afirmó.
Sin embargo, aclaró que el desafío no es solo demográfico. “No se trata únicamente de pensar en el crecimiento numérico, sino en las condiciones para que la vida que nace pueda ser cuidada en todas sus etapas”.
Finalizando reivindicó el compromiso de la Iglesia con las grandes problemáticas sociales. “La Iglesia no está ajena de modo alguno a los desafíos humanos y sociales de este tiempo”, aseguró.
