Punto Uno
Banner central top 1 separador

06 28 aguiar

Por Natalia Aguiar
La contienda electoral ya rueda en el aire como una moneda tirada a la suerte. Cara o cruz, aunque no será tan fácil ante el contexto pandémico y la situación económica que atraviesa Argentina.

Sin embargo, los nombres -tanto en oficialismo como en oposición- empezaron a salir a la luz en medio de tensiones, egoísmos y mezquindades propias de la política. Las acusaciones y señalamientos entre oficialismo y oposición suben la temperatura.

Mientras la oposición encabezada por Juntos por el Cambio protagonizaba una batalla campal, cual riña callejera entre sus candidatos, sin propuestas económicas ni sociales claras, el presidente Alberto Fernández acusó recibo y se puso al frente de la campaña electoral oficialista con un fuerte discurso en contra de Mauricio Macri y María Eugenia Vidal. Esto, el miércoles pasado en el evento organizado por la Bancaria. Es que rápido de reflejos, Alberto alzó el guante porque en el seno de Juntos por el Cambio Horacio Rodríguez Larreta, con mejor imagen presidenciable para 2023 ya opaca a Mauricio Macri y eso no gusta. De hecho, fue el ex presidente quien salió a admitir en una entrevista televisiva que las internas en su espacio existen, y que en los cierres de listas “se ven las miserias humanas”. Luego explicó que la semana pasada, en la reunión de su espacio, “hubo consenso”. Advirtió que “el día después de las PASO vamos a estar todos en una misma lista, todos defendiendo la República, el empleo, el futuro y la verdad”. El ex mandatario agregó que “si hacemos un buen 2021″ -en términos electorales-, “viene un 2023 totalmente distinto al 2015, y a partir de ahí 20 años de crecimiento sin populismo y con trabajo”.


Oposición en llamas

Los chispazos se dan entre referentes importantes del espacio opositor, María Eugenia Vidal, Diego Santilli, Patricia Bullrich y Horacio Rodríguez Larreta. Macri también arremetió contra el Gobierno y dijo que “Hay mucha angustia y mucha preocupación en los argentinos; muchos de ellos creen y se referencian en nosotros, y esperan ver solidez, un Juntos por el Cambio compacto”, planteó y remarcó que “eso es una elección legislativa, ni siquiera es ejecutiva, donde uno gana y gobierna”.

Es que al mostrar las debilidades, o las hilachas como se dice en el barrio, Juntos por el Cambio debió cambiar de estrategia, consensuar y aunar esfuerzos para el reto electoral contra el oficialismo. Es que ganaba el “divide y reinarás” de la grieta kirchnerista. Quizás se dieron cuenta que se estaban mimetizando. Más de lo mismo… no era el camino. En la estrategia opositora se analiza que para llegar al 2023, los resultados de las elecciones en 2021 deben ser muy buenos. Es que este año además se renuevan las bancas elegidas allá por 2017 cuando la agrupación macrista obtuvo el 41% en todo el país. Por lo tanto, deberán trabajar muy duro porque la desilusión que sembró Cambiemos no se remontará fácilmente.

Macri sin voz, ni voto

El fin de semana Mauricio Macri recibió a María Eugenia Vidal en su residencia Los Abrojos, y en medio de la interna de Juntos por el Cambio, la ex gobernadora le garantizó que competirá en la ciudad de Buenos Aires, si hay lista de unidad. Lo que dejó en evidencia que Maurcio Macri ya no tiene decisión propia en el PRO. Su palabra ya no vale. ¿Surgirá un nuevo líder?

Y el Frente de Todos también recapacitó y en sus filas advirtieron que debe trabajar para dar vuelta el desánimo de la gente y el desgaste que erosionó la gestión. Creen que alinear filas puertas adentro, reacomodar ejes y lineamientos en pos de la campaña, sumado al operativo “Vacunar “, podría ser una salida digna. De hecho, el Jefe de Gabinete Santiago Cafiero, vaticinó que “Para el 31 de diciembre me imagino una Argentina toda vacunada”. Que así sea..

Para algunos analistas como Sergio Berenstein, el Frente de Todos podrá obtener el 40 % de votos a lo largo y ancho del país, menos que en 2019, pero le permitiría conseguir hasta 57 bancas de las 127 que se renuevan. Es que el Frente de Todos anhela conseguir diez bancas más para lograr una mayoría propia con 129 votos. Este es el objetivo principal de Cristina en el Congreso, que impulsa su hijo Máximo. Así que el oficialismo no está mal parado pese al contexto, las fallas en comunicación, errores en la consecución de vacunas, los índices de inflación y una moneda tan frágil que carece de valor en comparación con el dólar.


Incertidumbre

Una de las cuestiones más complejas que enfrenta el oficialismo es la credibilidad de los mercados ante el mundo, por lo que ya analizan que ante el triunfo de la fórmula Alberto Fernández y Cristina Kirchner, podría acarrear mayor devaluación que la ocasionada en 2019. Todo lo contrario a lo ocurrido en 2015, cuando Mauricio Macri, un candidato moderado que tras el huracán “Cristina” calmó los ánimos de los mercados. Hubo sosiego, por lo que el kirchnerismo duro sabe que no puede jugar con fuego. Si la oposición gana en las Paso 2021, es factible que la seguridad, estabilidad monetaria invada los mercados y un nuevo panorama se pueda enfrentar en 2023, pero la cuestión es que Juntos por el Cambio carece de proyectos económicos y financieros que garanticen lo que pronostican algunos consultores. Se están peleando entre ellos, y no pueden ver el sol. La falta de propuestas es agobiante. A tal punto que una treintena de intelectuales pidió a la oposición “deponer mezquindades” para ganarle al Gobierno. “Si el kirchnerismo gana, vaciará hasta la última gota de democracia”, expresaron los firmantes en el escrito entre ellos, la escritora Beatriz Sarlo, el bailarín Maximiliano Guerra, el filósofo Santiago Kovadloff, el constitucionalista Daniel Sabsay, la científica Sandra Pitta, el filósofo Juan José Sebreli, el actor Alfredo Casero y los escritores y periodistas Federico Andahazi, Miguel Wiñazki y Osvaldo Bazán. “Disparate total”, fue la respuesta del colectivo Agenda Argentina, un grupo de intelectuales kirchneristas a la carta contra el Gobierno, quienes acusaron a los críticos de difundir “discursos de odio”.

Mientras políticos e intelectuales se pelean, la gente sufre, padece la incertidumbre, la falta de credibilidad de los políticos.

Sin participación ciudadana genuina, no hay una democracia legítima. Cero propuestas, y peleas egocentristas ante una Argentina a la deriva.