Punto Uno
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Por Natalia Aguiar
Ay, ay Alberto... con quién estuvo. “Dime con quién andas, y te diré la posibilidad de contagio”. El presidente Alberto Fernández anunció el viernes pasado que contrajo coronavirus pese a haber recibido ambas dosis de la vacuna Sputnik V. Así que desde entonces está aislado en la casa de huéspedes de la Quinta de Olivos.

“Estoy aislado, como loco malo, no vienen ni los perros a verme”, declaró Fernández, aunque los médicos le permiten caminar por el parque de la casa presidencial. Nada como caminar y pensar. Ante una situación crítica, salir a caminar antes de tomar decisiones.
No serían los mejores momentos de Alberto, que tras cumplir 62 años el mismo viernes, más tarde la fiebre alta le delata Covid. ¿Se le habrán bajado las defensas? ¿Habrá bajado las defensas?
Es que los tironeos con la vicepresidenta Cristina Fernández, lo tienen mal. Aunque el hombre resiste y apoye incluso los discurso más delirantes de la señora, no hay cuerpo que aguante. En las redes la broma que corría respecto la fiebre de Fernández, es que los argentinos mantuvieran la calma ya que “Alberto siempre fue tibio”. Ojalá, esa profecía popular no se cumpla y enfrente la disonancia, porque la gente pretende un presidente fuerte ante la adversidad.

Infancia en riesgo
El presidente no sólo cuenta con una debilitada imagen, sino que la situación socioeconómica del país no ayuda con miras a futuro. Una cifra que va en aumento en la Argentina alerta al extremo: el 64,1% de los niños y jóvenes es pobre; el 16%, indigente y alrededor de 316.000 crecen en situación de vulnerabilidad extrema. Según el último estudio del Observatorio de la Deuda Social Argentina (ODSA) de la Universidad Católica Argentina (UCA), se trata de alrededor del 2,4% de la población infantil, es decir, al menos 316.000 niños de entre 0 y 17 años en todo el país. O sea que nuestra infancia, por lo menos dos generaciones, está en riesgo: seis de cada diez niños son pobres . Es decir que más de la mitad de los chicos en la Argentina son pobres y 316 mil se encuentran en situación de vulnerabilidad extrema. ¿Podrán dormir tranquilos quienes llevan las riendas de la economía y del país? Estas cifras son tajantes como puñal en el alma.

Las cosas pasan por algo
En medio de la discusión sobre la postergación de las PASO, elecciones primarias obligatorias, el presidente contrae Covid. La dilación electiva beneficiaría al oficialismo porque les permitiría contar con mayor cantidad de personas vacunadas e intentar mejorar la economía. Casi un milagro. Sin embargo, también se analiza en el seno del poder el contexto social, el hartazgo de la gente ante la pandemia, la cuestión económica y la desilusión de una porción de votantes de la coalición gobernante, Frente de Todos. Por ello, oficialismo en alerta de cara a las próximas elecciones.
La postergación de las primarias abiertas y obligatorias (PASO) sería el mejor escenario para el Gobierno, por lo que en esta instancia de selección de candidatos, les permitiría leer el descontento de la gente y ajustar tuercas donde deba hacerlo. Pero el riesgo de aglomeración y demás también debería tenerse en cuenta. Si se suspendiera ésta primera etapa, en el oficialismo olfatean que la derrota sería un hecho. Claro que sólo el Congreso podría, ley mediante, eliminar las PASO, ya que la Constitución Nacional así lo predica. Es decir que no podría hacerse por decreto, aunque el oficialismo ha dado sendas señales de desconocer la Ley Suprema. Ya nada sorprende.
De postergarse las elecciones un mes, las PASO pasarían de Agosto a Septiembre y las generales, de Octubre a Noviembre, todo ello vinculado al Covid. Quizás no le quede otra salida a los legisladores de la oposición. Es que ya el presidente y los gobernadores analizan estrategias para frenar el avance de la segunda ola de Covid, que parece venir con más intensidad. Se analizan cierres temporales y restricción de actividades según cada región e idiosincrasia.
La cuestión es compleja, porque a los políticos parece interesarles más los resultados electivos que la salud de la población. De un lado y del otro, sin miramientos. Pero, desde la oposición analizan que la segunda ola de Covid sea muy fuerte en cercanías a las primarias obligatorias, y esto habilite la suspensión de las mismas o la realización de ella junto a las elecciones generales, lo que habilitaría una especie de elección a través de listas sábanas, donde no se distingue a quien se vota y para qué, o una Ley de Lemas, que sería como un doble voto simultáneo, contrario a la simple pluralidad de sufragios. Claro… beneficiaría al Gobierno actual. Uno, dos ,tres, cuatro mil. ¡Ganamos!...
Ya el Gobierno derogó el decreto mediante el cual Mauricio Macri, permitió votar por correo postal a los argentinos residentes en el exterior. Un obstáculo menos.

El oficialismo no come vidrio
Son conscientes de que no cuentan en la actualidad con el aval con el que contaron en 2019. De hecho, un reciente estudio de la consultora Synopsis, detalla que “uno de cada cuatro ciudadanos que apoyaron en 2019 la fórmula Alberto Fernández-Cristina Kirchner , votarían hoy por otra fuerza política. El 63% volvería a votar al Frente de Todos, pero el 24% no”. Es decir, que el Gobierno bajaría su tope del 48,2% de los votos genuinos de 2019 a alrededor del 36%. Los niveles de inflación, la situación económica y los estragos que está haciendo la extrema pobreza, serán los ejes de las próximas elecciones para los votantes.
Si bien hay otras fuerzas políticas que se preparan, tampoco terminan de conformar al electorado que se siente como barco a la deriva. Oposición, alerta. Tampoco ofrecen cambios, ni futuro.
En el Peronismo analizan unirse para las parlamentarias, algo que no ocurre desde 2001. “No los une el amor, sino el espanto”, diría Jorge Luis Borges.
Aunque Alberto ratifica los disparatados dichos de su vice, y parece así convalidar que la pócima de poder es de ella, que se reivindique con su gente. Que Alberto no sea tibio, y que no esté solo, ni loco. La moneda ya gira en el aire…