Gobierno de Salta
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En la apertura de sesiones del Congreso vimos al poder en su máxima expresión, a Cristina déspota, a un Alberto Fernández sumido en el poderío de ella, y luego convertido en un barrabrava cualquiera que acorraló a la Corte y a Horacio Rodríguez Larreta en la sede del pueblo, en el Parlamento.

Por Natalia Aguiar

Unas imágenes de la realidad que agobian, porque retrasan, no son productivas. Alberto Fernández, presidente en ejercicio, ha dado pinceladas de un país inexistentes. Para él, estamos en un país próspero, abarrotado de posibilidades laborales, con una creciente tasa de empleo digno, educación el alza, un derroche de salud y obras públicas para la gente. El equipo de asesores de Alberto hizo una puesta en escena en la que presentaron una a una las personas, léase militantes, que representan, según ellos, logros. Así un ex combatiente de Malvinas, una madre soltera con cuatro hijos, un recuperado de la calle, todo valía, todo vale. Hacer política con la desgracia del otro.

Evidentemente hay dos países, el país del que gobierna, y el país de la gente que no llega a cubrir sus necesidades básicas, donde la pobreza crece a pasos agigantados y donde los horizontes de acortan por la falta de oportunidades.

Un gobierno totalmente alejado de la gente. Pero si algo faltaba a esta presentación, Alberto sacó su barrabrava interior apuntó contra la Corte Suprema, ante las caras impávidas de Horacio Rosatti y Carlos Rosenkrantz, presidente y vice del Máximo Tribunal.

De hecho, Alberto se preocupó antes de iniciar su discurso de que estuvieran los ministros, y el alcalde de la ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, para defenestrarlo y gritarle por la quita de la coparticipación. Un claro abuso de poder desde el podio, sin derecho a réplica y en la casa de la Gente, el Congreso de la Nación. Eso sí, hizo caso omiso a la ausencia de Axel Kicillof y del diputado Máximo Kirchner.

Para algunos, Alberto utilizó la apertura de sesiones como lanzamiento de su campaña política, para otros, era la despedida de su carrera presidencial. En el kirchnerismo duro ya dan por seguro que se bajará de sus aspiraciones presidenciales. De hecho, luego dio declaraciones en C5N y dijo: “No importa quien gane, pero que sea uno de los nuestros”, palabras de un presidente resignado. Para sus laderos, Alberto sigue en pie con el proyecto de reelección. ¿Con qué cara?

Un gobierno desconectado de la realidad, obsesionado con el poder, y preso de los egocentrismos ante un peronismo que ya no responde ciento por ciento a Cristina.

De hecho, ella está cada vez más aislada y decepcionada de este peronismo veleta y se aferra a su gente más íntima en el despacho de la Cámara Alta. Teme un nuevo atentado contra su vida. Se la ve visiblemente afectada. Recibió a una Convención de la Organización de Estado Americanos, denominada “Belém do Para”, encargada de recibir denuncias por violencia política contra la mujer. Sumado todo ello a encuestas que dan ganadores a la oposición, con sólo cuatro puntos de diferencia, pero ganadores.

Quizás este sea uno de los peores momentos personales y políticos de Cristina Fernández. Está presa de un gobierno inerte, que fracasó, ante una economía en escalada, y sumida ante un peronismo desleal porque perciben la derrota electoral, huelen la sangre. Quizás Cristina ha perdido el poder.

Cristina teme por un nuevo atentado en su contra y para sus cercanos, ella está convencida que detrás de Fernando Sabag Montiel, hay una organización que involucra a Mauricio Macri y otras entidades internacionales. Habrá que ver si esta situación tan límite de haber tenido una pistola que gatilló ante sus ojos, en la frente, pudo haber afectado la psiquis de ella o de cualquiera, por supuesto.

Un presidente contando el cuento de su maravillosa gestión, para justificar lo injustificable, una mala administración, un mal gobierno. La líder del oficialismo que perdió poder y fuerza emocional, y una oposición obsesionada con el poder sin analizar la situación económica y social que podrían heredar y sin propuestas claras al respecto, casi como improvisando paso a paso. Sólo centrados en enredos internos, fotos y desacuerdos. Así, empieza la campaña electoral, a los tumbos y con permanentes ataques a la justicia.

 

Messi, tomála vos, dámela a mí

Ahora el ídolo del fútbol cayó en medio de la vorágine política, tras los ataques que sufrió la familia de su esposa en Rosario. Todos quieren la foto con Messi, pero ninguna de las fuerzas políticas presenta propuestas para erradicar el narcotráfico de Santa Fe. Es que ahora la droga que antes ingresaba por el norte, llega por la Hidrovía desde Paraguay. Razón esencial por la que Rosario es la sede del narcotráfico más sangriento. Sumado ello, que la situación se ha vuelto casi indomable porque muchos miembros delas fuerzas, ya sea policía o gendarmería, se han volcado a la complicidad con los narcos. Así la realidad.

No se conocen objetivos de trabajo ni de Cristina, ni de Alberto, ni de Mauricio Macri. El narcotráfico es un flagelo que pega fuerte pero al que los políticos evitan aunque lo tienen frente a sus ojos. Se tiran la pelota unos a otros, sin soluciones conjuntas. Porque lo que hoy afecta a Santa Fe, en realidad afecta a todo el país. No hay que olvidar Salta, Jujuy, el ingreso de droga por Bolivia y ciudades como Orán, en el norte, atravesada por este flagelo y víctima de la inseguridad y el narcotráfico. El territorio nacional está amenazado por el narcotráfico.

Llegaron a Rosario fuerzas federales, pero los crímenes aumentaron en vez de cesar. Entonces allí, donde el Estado pierde el control, pierde la soberanía, pierde la gente. Gana el narcotráfico. Gana la narcoviolencia cada vez más instalada como forma de vida.

Le tocó a la familia de Messi ahora, pero en realidad afecta a todas las familias del país. Hoy le tocan la puerta a Rosario con una muerte diaria, mañana le tocarán la puerta a usted.

 

Encuesta de encuestadores

En un estudio pormenorizado realizado en todo el país por la consultora Opina Argentina, se desprende que Juntos por el Cambio ganaría hoy las elecciones, mientras que el Frente de Todos quedaría segundo, a cuatro puntos porcentuales. En tanto, Javier Milei, el candidato único de La Libertad Avanza, quedaría posicionado a diez puntos de la principal alianza opositora. Esta encuesta develó que Horacio Rodríguez Larreta, sería el precandidato más apoyado en las primarias de Juntos por el Cambio, con el 18 por ciento de intención de voto, seguido por la presidenta de Pro, Patricia Bullrich, con el 10 por ciento. En tercer lugar, quedaría el radical Facundo Manes (4%). En total, la coalición opositora sumaría el 32% de los sufragios.

Pero el oficialista Frente de Todos alcanzaría 28% de los votos, que aportarían en primer lugar el ministro de Economía Sergio Massa (15%) y en segundo término el presidente Alberto Fernández (13%). Este estudio desliza además que Milei sería el candidato único, sin competencia en las PASO, que más votos sumaría con el 22% de las preferencias de los consultados en todo el país.

Con este panorama, Messi no es el único rehén de la inoperancia estatal, lo es usted y la que escribe, lo es el vecino y el comerciante, el trabajador, el obrero. La ineficacia del gobierno de turno es tal que ya ni los ídolos del fútbol se salvan. Es que el narcotráfico es a todo o nada. Un camino de ida, sin retorno para toda la clase política argentina, sumida en egocentrismos y discusiones inútiles.