Punto Uno
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Por Natalia Aguiar

La provocación de Máximo Kirchner en el Congreso al oficialismo y a la oposición, advierte el verdadero vínculo con Alberto Fernández. La suspensión de la aprobación del presupuesto 2022 fue un traspiés a los intereses de la gestión de Alberto Fernández que necesitaba de la aprobación del presupuesto para consensuar con el Fondo Monetario Internacional. Pero Máximo pateó el tablero y tiró todos los esfuerzos por la borda.

El jueves pasado hubo una reunión entre Sergio Massa y Alberto Fernández para reforzar la necesidad del ministro Martín Guzmán de contar con el Presupuesto 2022 acordado, Caprichos y necedades del poderFMI. Pero todos los esfuerzos de buena fe del equipo de Guzmán, fueron en vano.

Los que conocen de cerca a Máximo no creen que se haya tratado de una estrategia política, sino de un “caprichito” del hijo del poder, y ahora presidente del PJ bonaerense. Un capricho sustentado en la forma de hacer política: a la fuerza. Sin diálogo, sin consensos.

No sólo no les gusta perder, sino que además, pierden la dignidad en el camino. De hecho, en la asunción del trono justicialista bonaerense, advirtió Máximo que: “se trataron de elecciones de medio tiempo, que las valederas son las presidenciales”. Otra provocación incluso a las internas del Justicialismo, del peronismo federal. Máximo fue el autor de la derrota política y no puede ocultarlo, le salta por los poros de la piel.

Ante las acusaciones de Máximo a los opositores de endeudamiento y demás, el diálogo se cortó sin más. Es que la oposición le había ofrecido que el proyecto volviera a ser analizado por la comisión, para previas modificaciones, lograr un acuerdo. La propuesta se sustentaba en pasar a un cuarto intermedio hasta el próximo martes para limar asperezas y lograr terminar el año en paz.

En ello trabajaban los operadores de ambas fuerzas, cuando los duros señalamientos de Máximo a los referentes de Juntos por el Cambio, cortó el diálogo de manera intempestiva. No hubo más opciones. No hubo posibilidad alguna.

 

Lo cegó la derrota electoral

Máximo se encaprichó, como un niño sin su juguete. De hecho lo sostuvo en la asunción al trono del Justicialismo bonaerense: “Fueron elecciones de tránsito, las valederas son las presidenciables”. Y ese fue un mensaje directo a la oposición pero también a la interna justicialista, al peronismo federal.

Es que los caciques de diversas provincias se están armando. Habrá que ver si se atreven a desafiar a Cristina. Entre ellos, Juan Schiaretti, gobernador de Córdoba, y Juan Manuel Urtubey, ex gobernador de Salta, quien sostiene sólo participar del armado federal, sin otras aspiraciones. El tema es que la salud de Schiaretti no lo acompañaría como antes. Sin embargo, da pelea e intenta liderar al Justicialismo federal, unir las necesidades de los gobernadores y avanzar con miras al 2023.

 

Traiciones al acecho

Es que no paran de articular atajos. La noche anterior al debate del presupuesto en el Congreso, el oficialismo le había agregado 56 artículos que el resto desconocía. Por eso, en la vereda opuesta sostienen que “Máximo nos salvó”. Pese al enojo por las acusaciones y directas, ya con el diario del lunes, creen que fueron salvado por el enemigo.

El presupuesto desechado por Máximo Kirchner, preveía que Argentina se endeudara por más de 20.000 millones de dólares, extendía las facultades especiales del Ejecutivo para la toma de decisiones sin control, y estimaba una inflación anual para el 2022 del 33 por ciento, aunque se estima llegará al 60 por ciento entre los más reconocidos especialistas.

Si bien nada decía respecto el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, y este no acabará con las penurias económicas argentinas, concordar con el organismo internacional sería mucho más beneficioso para éste gobierno y los venideros.

Según la letra constitucional, el presupuesto 2022 no podrá ser tratado hasta el mes de marzo del próximo año, por lo que un caprichito del poder, pudo más que la lógica y la empatía para con el argentino de bien. En esta línea estuvo el oficialismo y la oposición ya que ninguno encuentra una salida sanadora y superadora.

En el Gobierno están economistas como Martín Guzmán, el ministro más desprovisto de poder de fuego de la historia. También en el oficialismo cuentan con Carlos Heller y Fernanda Vallejos. Pero no encuentran una solución razonable. En la otra orilla del río, economistas como Ricardo López Murphy, Martín Tetaz, Rogelio Frigerio, Luciano Laspina y Martín Lousteau, entre otros tantos, tampoco marcan la diferencia y no acuerdan una solución común. No existe solidaridad para con el ciudadano, ni de un lado, ni del otro. Los cruces y discusiones quedan en programas de televisión, radio y gráfica, pero los sustentos técnicos de la economía se ausentan del Congreso. Incorpórese en ese equipo a José Luis Espert y Javier Milei. Es una responsabilidad no sólo del oficialismo, sino de la oposición también en su conjunto.

“Voltear el presupuesto no era una opción”, ese fue el eje de la fuerte crítica interna de la Coalición Cívica. “Necesitábamos aplomo para tener una posición más responsable”. “No vamos a boicotear un acuerdo con el FMI porque la Argentina no resiste más inestabilidad económica”, continuaron en un comunicado.

“El oficialismo tiene que poder asimilar que es minoría en el Congreso de la Nación y que los argentinos votaron un límite, y que el diálogo debe ser sin trampas ni mentiras”, concluye el mensaje de la Coalición Cívica.

 

“A 23”, Alberto apuesta a la reelección

Tras la derrota, o zancadilla, Alberto Fernández dijo que Kristalina Georgieva se sorprendió por el rechazo al Presupuesto 2022 pero que seguirán trabajando en un acuerdo. Habrá negociaciones y se avanzará en un plan plurianual. A la oposición “le podrá gustar más o menos lo que dijo Máximo”, pero Alberto está convencido de que fue “una enorme excusa” para votar en contra del Presupuesto 2022. Juntos pero separados. La interna entre el kirchnerismo duro y Alberto es indudable, aunque trabajen para escabullirlo.

Los politólogos se preguntan cuál es el rol de Alberto. ¿A qué está apostando? ¿Se animará a dar un salto y liderar al peronismo federal? Lo cierto es que parece que Alberto no es tan sumiso como demuestra.

Es que el presidente lanzó su propio espacio “A23”, junto a referentes de distintos espacios que se denominan “albertistas”, como si existieran, entre kirchneristas y justicialistas, pues.

“A23” se presentó el 10 de Diciembre pasado, en la conmemoración por el día de la Democracia en Plaza de Mayo. El nucleamiento cuenta con espacios afines al Partido Parte, el FUP, el NEP, y otros dirigentes peronistas como Claudio Ferreño, Juan Manuel Olmos, Carlos Montero, Juanchi Zabaleta, Martín Bartol, Leonardo Montero, Juan Vitobello, Lorenzo Beccaría y Fabián Ruiz , cercanos al canciller Santiago Cafiero, entre otros. Se definen como dirigentes generación intermedia, con la meta de trabajar bajo el liderazgo de  Alberto Fernández  para llegar unidos al 2023. Lo bueno sería que Alberto crea en su propio espacio, genere liderazgo y se atreva a dar el salto. Desafiar a Cristina no es para cualquiera. ¿Tendrá las agallas? ¿Tendrá posibilidades? La oposición también trabaja en sus referentes 2023. Serán dos años de dura realidad socio económica. La realidad nos supera... lo que sea, que sea en paz.