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El número de muertos por las fuertes lluvias en el estado brasileño de Rio Grande do Sul ha aumentado a 136, según informó la defensa civil local, frente a los 126 del día anterior. Además, otras 125 personas siguen en paradero desconocido, indica el parte oficial.

Las tormentas e inundaciones que azotan el estado más meridional del país sudamericano, en el que viven unos 10,9 millones de personas, también han dejado casi 340.000 desplazados, según la defensa civil local.

La catástrofe climática que golpea el sur de Brasil incrementó la difusión de teorías conspirativas, como en videos de antenas y rastros de aviones viralizados en redes sociales. "Lo que sucede en Rio Grande do Sul definitivamente no es natural. ¡Abramos los ojos!", dice una usuaria de X.

Según ella, las inundaciones que mataron a al menos 136 personas y afectaron a casi dos millones son consecuencia de un ataque del "HAARP", un proyecto que estudia las capas de la ionosfera mediante antenas ubicadas en Alaska, Estados Unidos.

Otros usuarios de redes publican imágenes de aviones cruzando el cielo de Rio Grande do Sul (sur), cuyos rastros consideran como la verdadera razón de las lluvias devastadoras.

Los contenidos convergen en una teoría conspirativa que niega el cambio climático y, al mismo tiempo, culpa a gobiernos e instituciones científicas de supuestamente orquestar "tragedias planificadas".

Las publicaciones, que suman cientos de miles de interacciones en las redes sociales, ignoran el consenso científico sobre las causas de la catástrofe y su fuerte conexión con el calentamiento global.

 

Las lluvias no cesan

Las lluvias regresaron a Río Grande do Sul, donde los muertos por inundaciones históricas en el estado más meridional de Brasil sumaban 136, además de 125 personas que aún están desaparecidas, dijeron las autoridades locales.

Las lluvias intensas, vinculadas a la fuerte corriente de El Niño de este año, que se encontró con otros frentes climáticos, provocaron que varios ríos y lagos de la región alcanzaran sus niveles más altos y se desbordaran.

Las inundaciones anegaron el centro de Porto Alegre, la capital del estado, y convirtieron en ríos las calles de las ciudades periféricas, desplazando a más de 340.000 personas de sus hogares.

La lluvia comenzó nuevamente después de una pausa de un día que permitió que el nivel del río Guaiba de Porto Alegre cayera por debajo de un récord de 5 metros. El grupo de meteorólogía Met Sul dijo que las lluvias deberían persistir hasta el lunes, con un "alto riesgo de tormentas" durante el fin de semana.

El volumen de lluvia superó los 400 milímetros en los primeros cinco días de mayo en Rio Grande do Sul, muucho más que el promedio de entre 140 y 180 milímetros para todo el mes, informó el Instituto Meteorológico Nacional.

En Canoas, una de las ciudades más afectadas cerca de Porto Alegre, más de 6.000 personas se alojaban en un gimnasio universitario convertido en refugio. Aparecida de Fátima Fagundes dijo que le costaba dormir allí porque no podía dejar de pensar en "el peor día" de su vida.

"Sigo recordando a la gente diciendo 'ayuda', 'ayuda'", dijo. "Fue horrible".

El Gobierno estatal dijo que más de 385.000 personas no tenían agua y unas 20 ciudades estaban sin servicios de telecomunicaciones.